DE GAINSBOURG A GAINSBARRE. Je t’aime, moi non plus (5ª parte)

 

 

 

El 29 de enero de 1969, en el programa “Quatre temps”  presentado por un joven Michel Drucker, aparece Jane del brazo de Serge, mientras que él canta “Elisa”. Acto seguido, antes incluso de dejar a Jane interpretar “Jane B”, la entrevista. Es Serge quien hace las preguntas.

 

– ¿Te llamas Elisa? –  Jane.

– ¿Jane qué más?-  Jane Birkin.

–  Y eres actriz de cine ¿no?-  Sí…

–  Has intervenido en…-  …mmm.. en Blow up

–  Con David Hemmings, un chico guapo…¿Y después?-  ¡Contigo!

–  (Serge se parte de risa) Sí, en “Slogan”…¿Y después?-  En “La piscine”, con Alain Delon.

–  Otro chico guapo…-  Oh, sí.

–  Y ahora quieres cantar. ¿Quién te ha dado la idea?-  Tú.

 
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En la cara B de “Elisa”, siempre insidioso, maestro del doble -o triple sentido-, su versión de “Les sucettes”, el clásico que escribió para la Gall.
Michael Drucker;

 

“… Fui testigo de la metamorfosis que se produjo en Serge motivada por el reconocimiento de sus compañeros de profesión y, sobre todo, del público. Eso le embelleció, le relajó. Perdió rápido sus complejos, el éxito finalmente le tranquilizó…”

 

Jean d’Hugues, fotógrafo oficial de la casa Philips, encargado de realizar la foto para la portada del single “Je t’aime moi non plus”, recuerda:

 

“…Todo sucedió muy rápido, una mañana de invierno, delante de los bronces del puente de Alejandro III. Hacia frío y el cielo estaba nublado. El posado duró diez minutos, después JaneSerge me llevaron a su casa de la calle Beaux arts. Allí, Gainsbourg me dice “Jean, voy a ponerte una cosa, va a provocar el escándalo”. Era “je t’aime moi non plus”. En ese momento comprendí para que nos iba a servir la foto que les acababa de hacer…”


La felicidad absoluta…

 

  “Je t’aime moi non plus” se edita, rodeada del escándalo, y es calificada de pornográfica. Una campaña mediática, impulsada por el periódico Osservatore romano, órgano oficial del Vaticano, alimenta más si cabe aún sus ventas, que serán de mas de dos millones de copias. En España, Portugal, Brasil, las voces católicas claman al cielo. En Inglaterra, Fontana, subsello de Philips -del cual la reina Juliana de Holanda tiene parte del accionariado-, tiene que dejar de fabricarlo debido a las presiones, pasándole la licencia a Major Minor, un pequeño sello Norirlandés, que lo fabrica en la ultra católica Belfast. En Francia prácticamente no se radia, salvo en “Pop club” de Josée Artur para France-Inter. Jane, en cambio, es adoptada con los brazos abiertos por la prensa. Aparece en la portada de “Mademoiselle Age tendre”. Más tarde semidesnuda en la de “Lui”. Mientras, Serge responde en Elle a la pregunta sobre cual es su ideal de mujer;

 

“…  No tengo uno en concreto. Soy ecléctico en la materia. He conocido a mujeres muy diferentes. Jane corresponde sobre todo a un ideal pictórico. Cuando yo pintaba, no pintaba más que mujeres un tanto andróginas, menores, con poco pecho. Todos mis cuadros se parecían a Jane. La pinté incluso antes de conocerla…”

 

 
 


Huyendo del agobio que les rodea, se marchan a Nepal, donde flirtean de manera vaga con el orientalismo, sin creérselo ni tomarlo en serio, jugando con la moda, al contrario que muchos otros. Hablan de donar, no motivados por el contagio del mistícismo, si no por la vergüenza, al ver toda la miseria circundante. Serge tiene una mala experiencia fumando una pipa de hachís, que le provoca una taquicardia, teniéndole que ser inyectado un tónico cardíaco.

 

 A la vuelta pueden definitivamente instalarse en la nueva casa de la rue Verneuil. Como dice Jane, la casa se parece a su propietario. Es su Hôtel particulier, su reino imaginario, donde gobierna despóticamente. Opta por el negro. No es que haya abolido el color, lo sublima. Su salón es el ejemplo; El orden estricto contrapuesto al desorden interior.

 

 Es a un periodista suizo a quién le concede el privilegio de ser el primero en publicar el primer reportaje de lo que él llama “El antro de la bestia” ;

 

 
 

  

 

“…Todo negro. Negro de arriba a abajo. Paredes y estanterias. Puertas, ventanas, suelos en damero blanco y negro. El día mismo es negro; Una pantalla marroquí, con una rejilla de madera negra perforada, puesta delante de la ventana, tamiza de negro la luz blanca. Pocos muebles (todos negros). Objetos extraños; Una tarántula enorme, dentro de una carcasa de cristal, un escarabajo articulado, que parece vivo y qué, puesto, en el suelo, semeja salir de no se sabe qué agujero,. Una piel tamaño natural. Brrr. En este demoniaco decorado aparece la Bestia. Toda vestida de negro. Con sus grandes orejas, afiladas. Su nariz maltratada. Sus ojos globulares. La tez pálida. Su boca inmensa. Su sonrisa

 

Es su periodo más feliz. Enamorado, rico, con éxito y comenzando una vida con Jane, parece tocado por la mano de Dios. “69 anée erotique”, “Elisa”, su versión de “L’anamour” (popularizada ese mismo año por Françoise Hardy) es, como no podía ser de otra manera, el reverso malévolo de anverso luminoso de la Hardy. Aún no lo sabe, pero las puertas de la percepción ya están entornadas…

 

 

 
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