The pure soul of BIG MAYBELLE.




   Es la historia de siempre. Al igual que a los niños, a los adultos, conforme envejecemos, nos gusta escuchar el mismo cuento, volver a los mismos escenarios que nos hicieron reír o llorar, que nos hacen sentirnos vivos. Hay mucho en ello de comodidad y seguridad, como les ocurre a aquellos. También, a diferencia de ellos, resulta ser la prueba evidente de tener la certeza, para siempre ya, que la felicidad no existe, salvo en pocos y contados momentos. Acaso -si se tiene fortuna y siendo optimistas- podremos volver a esos pequeños instantes felices que querremos rememorar, muchas veces desesperadamente, una vez somos conscientes de su fugacidad. 

  Talento desbocado y no gobernado, vitalmente salvaje, ni un párrafo de literatura. De ése que, precisamente por ser así, conduce al olvido. Eso es lo único que en mi opinión la vida, tacaña, acabó por entregarle  a Mabel Louise Smith. Si además, esa vida viene convenientemente decorada por la poesía del perdedor y trufada de desgracias, definitivamente nos hará sentirnos mejor y considerar no tan funesta la nuestra.



  Es curioso como el genio es capaz de hacer olvidar, aunque solo sea momentáneamente, cualquier desgracia. Como uno puede vivir con su cruz a cuestas y en cambio olvidarse de todo cuando ejerce su magisterio. Como dicen las certeras notas de la contraportada, “… en un campo tan amplio y con tantos cambios sucediéndose con rapidez, muchos artistas permanecen en el limbo, sin importar lo talentosos que sean…”. Big Maybelle, fue reina sin reino, Diosa sin edén. De voz inmensurable, poderosa y sutil, dulce y cruda -y capaz de ello en una misma estrofa, ensamblándolo a la perfección- era ya irremisiblemente sabedora que su tiempo, si alguna vez lo tuvo, había pasado. A veces incluso dudo que llegará a cuestionárselo. Próxima ya una muerte largamente anunciada por sus múltiples adicciones, obesidad casi mórbida y enfermedad genética. Padecía diabetes y -al menos fue lo que constó en su partida de defunción- un coma diabético acabo definitivamente con ella.



 Tras un periplo artístico por innumerables sellos (Decca, Okeh, Scepter, King, Chiswick, Chess, y seguro me dejo alguno), este trabajo para Rojac es un ejemplo -otro más- de su versatilidad, estilo y talento. Su canto de cisne. La llamada “Queen of song” o “Mother of soul” nunca, tampoco ahora, tendría oportunidad de sacar beneficio o réditos de su talento. Grabado aprisa y corriendo a rebufo de los nuevos tiempos, es otro desesperado intento por hallar un lugar en el que nunca cupo. Tal vez de procurarse un gramo más de felicidad. Versiones de varios hits del momento – de Donovan, de Question mark & the Mysterians, de los Beatles o los Troggs, de los Bravos- llevadas a su terreno. Una mezcla del sur que mamó (literalmente, me temo), arreglos del pujante Beat, Memphis soul, ragtime, blues… de cualquier cosa que le echaran. Y de nuevo su voz, esa voz que no parecía humana. Llena, rebosante de alma. A ver quién era capaz de toserle en el único terreno en que pudo ser ella. Eso era mandar, vaya que sí.



SPANISH UFOs. 45s.

JAVIER PANIAGUA “Vivir con fuerza / Un viejo sueño”
(EMI-Regal J006-20.616)
Javier Paniagua lanzó este single en castellano y catalán allá por 1970. La cara b es una maravilla de soul progresivo, con esa base rítmica cavernícola habitual en las producciones de Lone star, quienes se rumorea eran la banda que estaba en el estudio.

AGAMENON “Todos ríen de mi / Happy Marriage Eleanor”
(CFE – Zafiro E 34536)
Producción del omnipresente Alain Milhaud, grabaron un Lp para Explosión,felizmente reeditado por Guerssen, ácido y planeador. Este sencillo, atronante joya de freak progresivo,  desde su inicio con la intro de batería y sus guitarras ululantes corta la respiración. ¡Aire!
MODIFICACION “Te espero / Across the time”
(Corrida – Zafiro FJ 102) 
El primer grupo de Juan Bau, quién abandonó tras el primer single con Emi. Fichados por el sello La Corrida (del Pekenikes Felix Arribas), “Across the time” es un monstruoso viaje por otra dimensión, con un hammond omnipresente y que pese a entrar dentro del negociado del hard psych rock, deja entrever sus origenes valencianos. Atención a la portada con ese glorioso ganchillo punk bajo el aparato de radio. 


DARWIN TEORIA “De la Ceca a la Meca / Hello memories”
(Poplandia – P 30511)
Holandeses afincados en España, Darwin Teoria fue la reencarnación psicodélica de la banda de acompañamiento del primer Tony Ronald, los Kroners. Fichados por Poplandia, el sello de Alain Milhaud y producidos por él registran dos singles a finales de los 60. “De la Ceca a la Meca” es una bomba de fragmentación con fuzz, wah wah, hammond, coros tribales y toda la panoplia de efectistas y efectivos gimmicks de la época. Lo dicho, una puta bomba.

JUAN MURO & GUILLERMO “Vuestro mundo / Nobody”
(Nube MR 001)
Juan Muro era un saxofonista madrileño que grabó en 1974 éste single en el minúsculo sello Nube contando con la voz de Guillermo, cantante melódico émulo de Nino Bravo, aunque con una voz más afectada. Soul beat de primera magnitud.

PAN Y REGALIZ “Magic colors / A song for the friend”
(Dimension-Ekipo 4.010 B)
Una vez disueltos Agua de regaliz, Guillem París forma Pan y regaliz con Artur Domingo, Santiago “Jackie” Garcia y el holandés Peter Van Eeckout. Grabaron un lp y dos sencillos para el sello Ekipo. “Magic colors” con su novedoso arreglo de flauta, aunque ya presente en su primera encarnación, y sus voces tratadas no tiene nada que envidiar a otras producciones europeas. 

BRUNO LOMAS “Lo que a ti te falta / Yo soñe”
(Discophon S 5111)
Estrella de estrellas, sino en las enciclopedias si en mi imaginario, Emilio Baldoví también coqueteó con la psicodelia allá por los 70, tras dejar EMI, ya en Discophon. Este “Yo soñé”, (cara b del single con la versión del “little green bag” de la George Baker selectión) es un trip lleno de efectos, reverb y phasing, sorprendente en su obra y adictivo en grado sumo.

SHOCK “No se puede ser Superman / I want to laugh”
(EMI-Regal J 006-20.706)
Nada se sabe de ellos. La cara A de este single se incluyo en uno de los volúmenes de la fantástica serie “Spanish andergroun”. Yo prefiero la que le sigue, una pieza a medio camino del Krautrock y atiborrada de fuzz progresivo. No vean lo bien que combina con el “Desintegración” (la canción) de Tabaco.

ALL OR NOTHING “Underground vibrations #2 / Snobismo”
(Pussy 208-007)
Un grupo fantasma reunido al parecer por el ínclito Jose Luis Alvarez al albur de la creación de su sello Pussy. La canción es casi más una jam session que una canción al uso, en todo caso soberbia en poderío y vigor. Se rumorea que entre sus músicos podrían estar miembros de Canarios, Nuevos tiempos o Alcatraz…

AGUA DE REGALIZ “Walking in munster’s garden / When you’re so bringdown)
(Als 4 Vents -Diavolo- Movieplay SN 20368)
Avanzadilla catalana de lo que fue la psicodelia europea. Agua de Regaliz se formaron de los restos del grupo folk “Els Mussols” por Guillem Paris. Su obra consta solo de un single, debido a los problemas económicos de Angel Fábregas y su sello Diavolo, quién a su vez distribuía  Als 4 vents. Más tarde serían Pan y Regaliz. “Walking in a munster’s garden” salió originalmente con un bonito puzzle en su interior y en lo musical resulta ser sorprendentemente madura y compleja.

TINGLADO 13 “I miss you / Evelyne / Happy bells / Rossy cat”
(Iberia ep QEN 9280)
 Grupo de estudio dedicado a grabar y editar rápido a rebufo de los hits del momento. Lo  gracioso es que en realidad eran la división infra budget de Los 4 de la torre. Este ep es el capítulo, digamos, psicodélico, con un hammond cavernícola y un aire que en absoluto parece corresponder al año de grabación, 1975. ¿Retro sicodelia cañi?
VAINICA DOBLE “La máquina infernal / Habanera del primer amor”
(Ariola 11657 A)
Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen probablemente sean el ovni más increíble que ha pasado por la música española. Delicadas, sagaces, sutiles y con un inusual sentido del humor, su obra es paradigma de gusto y talento. Esta “Máquina infernal” es, desde luego, un sorprendente ejercicio que combina  avant garde y tradición.

HAPPENING AT SWAN. C/ Juan Giner, 15.

  Para todo aquel que le apetezca pasarse…


Sugerencias de la carta;
LOU JOHNSON. 
Unsatisfied (Big top 7″)
MIGHTY JOE YOUNG. 
Ladies man (Celtex 7″)
JERRY McCAIN. 
Twist 62 (Okeh 7″)
CHAMPION JACK DUPREE.
Barrelhouse woman (Decca Lp)
EARL HOOKER. 
Apache war dance (Age 7″)
THE DELEGATES. 
Pigmy (Aura 7″)
LITTLE HOWARD RICE. 
The aka baka soda cracker (Power house 7″)
SHEL NAYLOR. 
One fine day (Decca 7″)
VERNON GARRETT. 
Shine it on (Kent 7″)
HERBIE GOINS. 
Nº1 in your heart (Emi-Odeon 7″ep)
JOHNNY FEVER. 
Zombie (RCA 7″)
BIG T TYLER. 
King Kong (Aladin 7″)
AL ROSE TRIO. 
Drum talks (Klondike 7″)
BIG MAYBELLE.
96 tears (Rojac 7″)
LYN AUGUST. 
Sick & tired (Maison de soul 7″)
ETTA JAMES. 
Seven day fool (Argo 7″)
OSCAR BROWN JR. 
Hudrum Blues (Philips 7″ep)
THE IDEALS. 
Go Gorilla (Cortland 7″)
DON GARDNER. 
My baby likes to boogaloo (Tru-glo-town 7″)
DOROTHY BERRY. 
You’re driving me crazy (Little star 7″)


Estuvo muy bien. Y en la segunda parte se degustó…


PAUL THOMAS 
Let it ride ( UA 7″)
COUNTDOWN FIVE
Uncle Kirby (Cinema 7″)
THE SOUND FOUNDATION
Morning dew ( Smobro 7″)
FIRE & ICE
The music man (Capitol 7″)
RICKY SHAINE
Du lebst nur einmal (Hansa 7″)
DARWIN TEORIA
De la Ceca a la Meca (Poplandia 7″)
JUAN MURO
Vuestro mundo (Nube 7″)
ROBERTO RIGHINI
 Non era un sogno (Delta 7″)
THE ROGERS
Chiedimi tutto (Bentler 7″)
BONNIE ST. CLAIRE
I surrender (Philips 7″)
TOMMY SCOTT
I can only give you everything (Ariola 7″)
AGAMENON
Todos rien de mi (CFE 7″)
NINO DE LUCA
La ragazza con la pistola (RCA Lp)









LOS BRINCOS. Nobody wants you now.

MIGUEL MORALES 1
 
 

Casi más la obra de Fernando Arbex que de los propios Brincos, “Contrabando” es el tercer disco de la banda y primero tras el gran cisma. Recapitulemos: Tras dos exitosos Lps, Juan Pardo y Antonio Morales “Junior” abandonan Los Brincos para formar Juan y Junior. El primero, cabeza bicéfala del grupo junto a Fernando Arbex, en una perpetua, fructífera pugna y tensión que ya venía con fecha de caducidad desde su inicio, y el segundo, la imagen, tenían la batalla de marketing ganada de antemano frente a alguien escondido tras una batería.

 
  Porque si en muchas cosas Los Brincos, hijos de acaudaladas familias y cachorros del aperturismo franquista sixties, fueron precursores, una de ellas, en absoluto nimia, fue la de tomar el control y en la de desarrollar una imagen propia. Decidieron prescindir de las servidumbres de la marca Zafiro y tomar la salida desde Novola, subsello creado ex profeso. Han escuchado música y se nota en sus composiciones. Aplican y no suplantan. Ellos son los que deciden repertorio, quienes interpretan sus selecciones y, lo más importante, quienes componen. Siempre con el manto cómplice de Maryní Callejo, el quinto Brincos, ex-Brujos, arreglista, compositora, lo más parecido a la figura del productor con discurso propio, quién comprende y entiende, muy diferente a los acomodaticios y obsoletos ejecutivos de la industria. Igualmente asimilan el poder de la imagen y se plantean una cierta estrategia: portadas, apariciones en medios, conciertos… adquieren un estatus desconocido en este país, siendo una parte más del proceso creador.

   Volvamos pues a “Contrabando”. Tras la escisión, únicamente Manuel González -hermano del gran actor Agustín González, con sus sempiternas gafas de sol- permanece con Arbex, y éste decide reclutar a dos ex-Shakers, Vicente Martínez y Ricky Morales, hermano de Junior. Aún no satisfecho, Arbex logra que entre en la banda el otro hermano de Junior, Miguel Morales (arrebatándoselo al dúo), guitarrista sorprendente en destreza y finura, tras tener que marchar a la mili Vicente Martínez.

  Con una portada de Ivan Zulueta que se da un aire en concepto y ejecucción al “Revolver” de Klaus Voormann para los Beatles, y apremiados por el tiempo y la competitividad con Juan y Junior, Los Brincos reunen en “Contrabando” una serie de sencillos ya publicados y varios temas nuevos. La labor técnica de producción corre a cargo de Larry Page en Londres. El repertorio es soberbio: “Lola” y ese arreglo de trompetas á la Herb Alpert’s Tijuana brass band; “The train”, “El pasaporte”, con una producción todavía hoy adelantada (phasing, bongos, Hand clapping, fuzz y esa batería made in Fernando Arbex). “Nadie te quiere ya” es una de las obras magnas del pop hispano, puro Zombies época “Oddisey & Oracle”, con ese tratamiento de las voces mágico. También compone Manuel González: “Rápidamente” y “Pequeño pájaro”, (trasunto avant la lettre del “Cuéntame” de Formula V) es sunshine pop de primer nivel, con su intro de clavicordio y su arreglo de cuerda. Hasta Ricky Morales con “Nunca cambiarás” o “Contrabando”, un jugueton ejercicio a modo de jam session que funciona estupendamente en los clubs.

   Y eso resulto ser solo el principio de Los Brincos segunda época. La puerta de una nueva dimensión. Aunque eso es otra historia de la que ya hablaremos más adelante: del mundo, del demonio, de la carne.

 

 

Dicho todo esto -un poco de aquella manera, como uno suele- en las notas que escribí hace unos años para la reedición en el sello Vinilissimo de “Contrabando”, quisiera añadir unos pequeños detalles. La playlist arriba enlazada ha sido elaborada para el disfrute, una especie de mapa casero que intenta trazar un recorrido por las (muchas) luces y las (algunas) sombras de la etapa de Los Brincos liderados por Fernando Arbex, justo antes de “Mundo, demonio y carne”. Aunque los más sagaces habrán advertido algún desliz por mi parte (“Esa mujer”, “Jenny Miss Genius”…), piensa uno que lo mejor es sumergirse en ella sin pretender ser meramente historicistas. Se advierte la riqueza de sus referencias, se constata que han escuchado música y han aprendido de ella; el arreglo de cuerda, elegante y robusto, de “Nobody wants you know”, el aire casi Peckinpah, vía Jerry Fielding, de “Lola” cuando se escucha en su versión en inglés. La reactualización de “El Pasaporte” que resulta ser “Story of glory”, firmada a medias con el colombiano Oscar Lasprilla, nuevo miembro de la banda en el trayecto que va de “Contrabando” a “Mundo, demonio y carne”. La similitud que uno aprecia, tal vez erróneamente, entre “Gracias por tu amor” y el “Tres días” de Juan y Junior o entre “Sol en Julio” y “En San Juan” (al fin y al cabo todos juntos, Fernando, Juan, Junior y Manuel, fueron las cuatro columnas sobre las que se construirían Los Brincos). La osadía en su incursión casi glam; “Jenny Miss Genius” podría haber salido de la factoría Chinn/Chapman, las guitarras de la aparentemente menor “Ananai”, con ese toque, ejem,  Yardbirds La adaptación romántica, a la española, de la psicodelia que es esa obra maestra que se llama “La fuente”, verdadero manantial sugerente, etéreo, psicotrópico me atrevería a señalar.  

 Y todo esto en un grupo que era mainstream puro (al menos de vocación, querían vender y no se avergonzaban de ello), que grababa para una multinacional que no era tal (pero como si lo fuese), y que cerraba etapas como quien cierra puertas, no para recluirse sino para explorar.

 

ITALIA DE NUEVO.

  



   
 Carmen Villani comenzó en la orquesta de Fred Buscaglione y muy pronto hizo sus primeros pinitos cinematográficos en “Un uomo di bruciari”. La Banda sonora de esa película sería editada por su sello y éste hizo un notable esfuerzo publicitario. Pese a ello, sus primeros sencillos – “Congratulazione a te” e “Imparero a nuotare”- tuvieron escasa repercusión. Versiones de Burt Bacharach (via Timi Yuro) o Betty Everett siguen sin dar en la diana.

  En 1964 decide dar un giro a su carrera y adoptar el beat. Cambia su look (que pretendía ser Carnaby street style y no pasaba del de secretaria de oficina) y finalmente consigue actuar en San Remo. Por aquel entonces, el festival de festivales tenía por costumbre unir a dos intérpretes (uno nativo y otro extranjero) para que actuaran juntos. La compañía discográfica del que le corresponde, Paul Anka, no acepta y amenaza con retirar a su estrella. San Remo se pliega a sus exigencias y Carmen finalmente no actúa. Esta versión de las Supremes es la cara b del single donde iba esa canción (“La verità”)


   
   Bob Azzam era un egipcio judío que tuvo una larga y dilatada carrera. Recorrió toda Europa, desde La costa Azul hasta los fiordos escandinavos, con escalas en Francia, Holanda y mil sitios más con su música a cuestas. En todos ellos dejó legado discográfico, alguno de ellos con alta cotización en el mercado, creo recordar que en Suecia. En los cincuenta atracó en Italia, donde comenzó su carrera discográfica tras un periodo de fogueo amenizando cruceros por el mediterráneo. De esa época es este “Parlano di me”.



  

    No les contaré nada de este bizarro argentino que no sepan, y en caso contrario correré un tupido velo. Aunque ahora que lo pienso aquella película con Rocío Durcal y su interpretación en la cabina de “Amor en el aire” tenía su miga y -que yo sepa- no provocó ninguna desgracia aérea.
  A mediados de los sesenta, Palito “Chevecha” lo intentó en Italia y por la cara B de este sencillo, acompañado de I cantori moderni d’Alessandroni y La Orquesta de Berto Pisano casi puede decirse que lo consiguió. Al menos ante el que suscribe. Una mezcla de R&B y beat muy a su manera, cosido por un fuzz loco que todavía me hace bailar cuando lo escuchó.




  

    Poco -más bien nada- puedo decir de este sencillo. Por lo que sé es un disco publicitario dedicado a promocionar los productos queseros en el valle de Aosta de la empresa “Sarteur Silvio”; Varinella, Fontina y Pian´rosa. Suenan bien.
 El tema, una vehemente y cardíaca pieza beat de encargo, elaborada casi a granel por vayan a saber quién, me recuerda poderosamente al “Baluba shake” de Brunetta. Y eso, aunque solo fuese de lejos, son palabras mayores.



   

    Formados  por un grupo de amigos seducidos por la huracán beat de principios de los sesenta, comenzaron haciendo versiones de Beatles bajo el nombre de The Sun’s boys. Rápidamente lo cambian al italiano y firman con Jolly, el sello del suizo Walter  Guertler. Tras varios cambios de cantante (Mario di Bari, Paolo Melio) y de sello (Ariston) registran su obra magna; Una desgarrada narración de las luchas entre bandas juveniles, adornada de drama y efectismo, con una batería poderosa y unas precisas guitarras. Más cerca del garage que del Beat, llegan a actuar en el mítico Piper club de Roma. 
  Mi hijo jura y perjura que este tema sale en una edición del videojuego para la play “Moto GP”.¿Será verdad?.




   

    De la banda sonora de “Roma Bene”(Carlo Lizzani, 1975) aunque grabada en 1971, al inicio de su carrera, cuando se hacia llamar Richard. “Rhythm”, con música de Luis Enriquez -que no era otro que Luis E. Bacalov en uno más de los registros de su amplia paleta musical- es una sorprendente y acelerada pieza freakbeat del que más tarde sería ídolo de la canción italiana con “Bella sin alma” o “Margarita”. Aquí les presento mi copia, en edición francesa (He de decir que la portada italiana es bastante más bonita, con una imagen nocturna y caleidoscópica de Cocciante). Mundo atónito.




   

    Un joven Albano Carrisi, ya convertido en Al bano -su padre lo llamó así al haber combatido en  Albania durante la segunda guerra mundial-, flirteando con sonidos modernos. Escondida entre otras más convencionales, en un intento inicial de conquistar el mercado español, “Solo te tengo a ti” sufre de una ornamentación insólita; bongos, un fuzz metido con calzador, un divertido aire oriental, palmas, coros y -desgraciadamente- esa molesta voz que semeja la de un tipo al que acaban de pisarle un juanete. Nadie es perfecto.




   

    Tema central de la BSO de “Sesso matto” (Dino Risi, 1973). A medio camino del eroto funk-groove y el humor, ilustra una serie de skeetches protagonizados por Giancarlo Giannini, todos centrados obviamente en el sexo, sus obsesiones y servidumbres. Este encarna a diversos tipos -el demente, el pueblerino, el limítrofe, el conquistador, etc- y que ya solo por tener a la sublime Stefania Sandrelli en la portada diría que merece bien la pena.




   

   La Cricca nació por iniciativa de Enrico Ciacci, guitarrista y hermano de Little Tony. Sus dos primeros singles – “Il surf del matonelle” y “Balliamo senza scarpe”- ya son un éxito. En 1966 el quinteto lo deja y pasa a convertirse en trío bajo el nombre de La Nuova Cricca, con Ivan Basilio y Mary di Pietro, su novia, cantante y también actriz. Desgraciadamente pronto acaba su aventura. En 1967 un accidente en el automóvil conducido por Enrico le provoca e éste serias heridas y causa la muerte de Mary. “Ora siamo grandi” es un resultona, adictiva versión del “The shoop shoop song”. Disfruten.




   

      Precoz, osada y pizpireta, Caterina Caselli comenzó su carrera al principio de los sesenta. A los 14 años entró a formar parte de Gli Amici. Tras una etapa de aprendizaje y habiendo firmado por el sello MRC, en 1965 se muda de compañía y graba para la más potente CGD. Cambia de imagen -de morena a  rubia, adopta la vestimenta que creé adecuada- y registra una versión del “Baby please don’t go” de Them en italiano, que incluso grabó en español. Una vez situada en el mapa no le cuesta triunfar. Se presenta a San Remo con una canción que Celentano ha rechazado. Es la mítica “Nessuno mi puo giudicare” que no consigue vencer (Domenico Modugno es el ganador con “Dio come ti amo”). No obstante la canción sacude toda Italia, logrando ser número uno más de diez semanas y desbancado a Gene Pitney y el propio Modugno de lo alto de las listas.
  A partir de ahí es un cohete, todo lo que publica es éxito seguro. Temas compuestos para ella ex-profeso o versiones de éxitos del momento (Rolling Stones, David McWilliams, Monkees, etc).”Le biciclette bianche” es un tema por el que siento debilidad, aunque solo fuera cara b. 




  

   “Diabolik” (Mario Bava, 1968) con John Philip Law y Marisa Mell fue la traslación a la pantalla del paradigma del fumetto nero italiano, creado por las hermanas Giussani. Era Diabolik un anti héroe atraído por la violencia, propagador del mal y seducido por el erotismo, lo contrario del perfecto manual del héroe. De factura hoy un tanto ingenua pero todavía seductora, tuvo muchísimo éxito en Italia. Propició secuelas -Kriminal, Satanic- y un aura mítica que aún hoy perdura. Para ilustrar esas imágenes, qué mejor que un retro-pop futurista a cargo de Christy, con detalles del cancionero de Bacharach y reminiscencias a los soundtracks de películas de agentes secretos. Todo ello creado por el gran Ennio Morricone y convenientemente cocinado por la orquesta de Bruno Nicolai. Efectos de voces tratadas combinando inglés e italiano, una melodía hipnotizante y un poquito de phasing acabarían por darle un irresistible aire ultraterrenal, ensoñador y malicioso a la vez, casi nada. 

  

   

      Uno más de esos gladiadores que formaban parte de la legión invencible que configuró el pop italiano de los sesenta. De los que manteniendo su idiosincrasia se adaptó a los tiempos, aunque fuese a la fuerza. Gianni Mascolo participó en San remo en 1965 junto a Dusty Springfield y llegó a representar a Suiza en Eurovisión, allá por 1968. “L’hai detto tu” es un punto y aparte en su carrera, una pieza que mezcla beat y pop a la perfección, de refulgente vitalidad, muy probablemente propiciada por los dinámicos arreglos y acompañamiento de la orquesta de Bob Mitchell, uno de los sosias del insigne Augusto Martelli.





  

   No voy a contarles nada sobre Johnny Dorelli, creo que sobra. Así que me centraré -y mira que me gusta poco decir estas cosas- en presentarles, a los que todavía no tengan el gusto, la mejor versión de “Music to watch girls by” que conozco. A volar!





   Y qué mejor para terminar por hoy que con Antonio Ciacci, el gran Little Tony, versioneando a Ray Charles. Ya se intuye desde la portada, con una jovencísima Raffaella Carra en su etapa de modelo publicitaria, antes de convertirse en la reina, bailando el twist desaforadamente con nuestro hombre. 
 Little Tony fue el rey de la música italiana junto a Celentano. Decidió permanecer en el rock, donde aún hoy reside, de una manera más honesta y si se quiere más ingenua. Su obra aguanta un mano a mano sin ningún problema con la de cualquier estrella americana que se nos ocurra. Performer único, estandarte venerado del rock en Italia, derrocha clase y gusto. Una especie, para entendernos, de Bruno Lomas transalpino.


TOMORROW NEVER KNOWS. Unreleased mix.

   Siempre me ha fascinado esta canción. Ya desde la primera versión de la que supe, la que todos conocemos, en estéreo. Años más tarde escuché la mezcla -más cruda- que salió en la edición mono del “Revolver” y por último la chula mezcla hecha por George Martin y su hijo con el “Within you, without you” para esa banalización recaudadora que fue el espectáculo “Love”. Una tarde decidí hacer un experimento casero y con esas tres hacer una. Lo que salió fue algo desmadejado, muy amateur. Le añadí una portada hecha con más  cariño que tino y voila! , un single casero del que solo hay tres copias (la mía y la de dos amigos más que entraron en el juego) . Pretecnología esnob.
 
Texto explicativo de la grabación para la revista de su club de fans. 
 
 “… Si es cierto que el mañana es desconocido, Tomorrow never knows, es a todas luces un tema premonitorio que al cierre de Revolver  dejaba entrever el futuro que se avecinaba y qué, paradójicamente, inauguró las sesiones de grabación del álbum a las ocho de la tarde del miércoles 6 de Abril de 1966.
 Para componer esta “canción lisérgica” como Paul McCartney la calificó, John Lennon se inspiró en las páginas de “The psychedelic experience” a través de las cuales sus autores Timothy Leary y Richard Alpert interpretaban el Libro tibetano de los muertos, y adoptó como título una de las frases hechas de Ringo.
 La base rítmica de “Tomorrow never knows”, denominado provisionalmente “Mark I” -y también conocida como “The void” en los escritos de Neil Aspinall para la revista mensual del club de fans- se registró el primer día en tres tomas, siendo la última la escogida como óptima. Sobre ésta se efectuaron innumerables adiciones, procedentes de loops en su gran mayoria.
 Uno de los aspectos más característicos se le confirió al tratamiento vocal. John quería sonar “como un Dalai lama desde la cima de una montaña” según el productor George Martin y “con miles de monjes detrás”. De hecho, sugirió que lo colgaran del techo con una cuerda dando vueltas alrededor de un micro colocado en el centro del estudio. Como tales requerimientos resultaban harto complicados en la práctica, se optó por una solución técnica que consistió en hacer pasar su voz por un altavoz giratorio Leslie de un órgano hammond, y se utilizó a partir de la cuarta estrofa -las anteriores se doblaron con ADT- después del interludio musical del centro.
  Otra innovación notable fue el sonido de la batería -en un sólido e insistente patrón de ritmo respaldado por un bajo monocorde atrapado en Do- tratado con compresores y limitadores Fairchild 660 de válvulas y recogido por micrófonos colocados muy cerca de los parches -en especial del bombo-, que a su vez se apagó parcialmente introduciendo en él un enorme chaleco de lana con cuello doble.
  A las grabaciones convencionales de pandereta, una nota continua de órgano, dos solos de guitarra -uno con fuzz, otro al revés via Leslie- y un piano, se sumaron los efectos de cinta. Paul, alternando su risa, consiguió asemejarla a un canto de pajaro y todo ésto se potenció con guitarras distorsionadas y aceleradas y sonidos de vasos de cristal.
 “Tomorrow never knows” se concluyó el 22 de abril con varios pasajes de sitar a cargo de George Harrison, audibles desde la intro, más una voz adicional de John Lennon, también a través del altavoz Leslie…”
 

FRENCH DO IT. 45 & Eps. (I)













Fin de semana. Unas cuantas gabachadas en 7 pulgadas por si gustan.


 

JANKO NILOVIC. El hombre de las mil caras.

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En el verano de 1960, Janko Nilovic (Estambul, 1941), hijo de padre yugoeslavo de ascendencia montenegrina y madre griega establecidos en Turquía, llega a Francia. Es un joven cuya vida ha estado, desde muy temprana edad, dedicada casi por completo a la música. A los cinco años, su padre, músico aficionado (tocaba la flauta, además de coleccionarlas, y la Gousla, una especie de violón de una sola cuerda típico Montenegrino) le enseña a tocar la flauta y le imbuye de la fiebre musical. A los diecisiete años ya compone su propia música. 

“… Estuve en el conservatorio pero pronto lo dejé. He aprendido más trabajando. Como Stravinsky o Bela Bartok. Rimsky Korsakov también fue autodidacta y sin embargo escribió algunos de los mejores libros sobre la teoria musical…”

Nada más llegar a París se convierte, en pocos meses, en un consumado guitarrista y bajista. Por aquel entonces ya es un aventajado pianista. Conoce a Christian Fechner (quién por aquel entonces tiene un gran éxito con Antoine y que es, junto a Jacques Wolfshon, uno de las dos cabezas artísticas del sello Vogue) quién le contrata, de aquella manera, para arreglar algunas canciones de su protegido. Allí traba relación con Michel Jonasz, con quién formara sociedad artística hasta 1969, cuando lo dejará, cansado de ser el saco de todos los golpes si las cosas no han salido según lo esperado. De allí pasará a Montparnasse 2000, sello de música de librería y archivos sonoros que presta servicios musicales a la industria audiovisual (cine, televisión y la incipiente y cada vez más jugosa industria publicitaria)  y que está creciendo a pasos agigantados de la mano de los nuevos tiempos.

 

 Conviene hacer un inciso e intentar señalar las peculiaridades, los pros y los contras de la llamada Música de Librería. Estamos ante una música que al no ser dependiente de un público abstracto, genérico, sino diseñada para la industria, se rige por otros parámetros. Es cierto que en la mayoría de las ocasiones, para aquel que tuviese tal ocupación como tarea de oficinista, estaba completamente supeditada a la citada industria. Una especie de música a la carta que, en el fondo, tampoco se diferenciaba tanto de componer para las estrellas del pop. Era también un territorio prácticamente europeo (UK, Italia y Francia principalmente en cuanto a sellos señeros, aunque receptivos a cualquier artista dispuesto a trabajar bajo sus reglas: Alfonso Santisteban, Antón Garcia Abril o Adolfo Waitzman trabajarían para la CAM italiana, la cual llegaría a tener oficina en Barcelona y Madrid) ) en el que la carencia era en ocasiones regalo. Al no contar con los holgados presupuestos de la potentísima entonces industria audiovisual norteamericana, capaz de crear grandes bandas sonoras encargadas a los mejores músicos, con lujosas y bien pagadas orquestas, muchas veces tenían que cumplir con los encargos de manera rápida, ingeniosa y económica.  Ello, por supuesto, no era óbice para mantener las aspiraciones de poder acceder algún día a esas grandes ligas, si uno estaba dispuesto a cambiar dinero y facilidades por libertad artística. 

 En oposición a la música americana hecha con los mismos propósitos era, si se quiere, menos cruda, más ligera y también más volátil. También adolecía de melancolía, de un romanticismo menos dulzón y, al haber menos filtros de control, de un intransferible sentido del humor. La música de librería era como arcilla lista para ser modelada. Unos realizaban con dicho material piezas funcionariales y otros dejaban la imaginación volar, introduciendo cualquier sonido nuevo que acabase de llegar a sus oídos, a la vez que convertían al estudio como un instrumento más. En ese sentido era innovadores, atrevidos y, los más duchos, capaces de integrar modernidad con vocación popular. No le hacían ascos a ningún estilo y muchas veces esa anarquía, bien sujetada luego en las salas de montaje de los estudios, daba lugar a acontecimientos supremos.

Asumían, muy a su pesar, la transferibilidad de sus partituras. Vendían un producto por un precio o un sueldo y la vocación de autoría debía quedar aparcada. Era también un mundo de pillos, los seudónimos se sucedían, unas veces debido a  motivos contractuales y otras por intentar vender dos veces la misma partitura.

 

Sigamos ahora con Janko Nilovic. Aislado del resto del mundo y sumido en su obsesión, crea, a partir de 1969,  su propio universo musical en los suburbios de París, un lugar en el que tan solo habitan él, su música, los instrumentos con los que darle forma y las ideas que bullen en su cabeza. Aseguran quienes lo conocieron o trabajaron con él que pasaba más de doce horas diarias intentando dar forma a los sonidos de su mente, experimentando y probando hasta lograr dar con la piedra filosofal, como un alquimista en pos de la fórmula perfecta. Hiperactivo, su obra, publicada a su nombre pero también bajo incontables seudónimos (Alan Blackwell, Philippe Gray, Bill Mayer, Johnny Montevideo, Heinz Kube, Andy Loore, Emiliano Orti, Ennio Morandi y no sé cuantos más) es un recorrido casi inabarcable por todos los sonidos de finales del siglo pasado, siempre tamizados por su percepción musical; Del jazz a la música brasileña con paradas en el funk, el pop espacial, la música clásica, el folk balcánico, la música concreta, la psicodélica o la electrónica atiborrada de efectos de estudio. Se diría que cualquiera de sus experiencias vitales necesitaba, urgía ser pasada al pentagrama. Afortunadamente, tras ser hasta hace unos cuantos años un secreto a voces, debido primero a la indiferencia o desconocimiento y posteriormente a las dificultades en adquirir sus discos (puestos de moda y en valor por los músicos y productores en busca de grooves y beats para samplear en sus discos), muchos de esos episodios de música de Librería son posible localizarlos gracias a reediciones y el trabajo de arqueólogos músicales empeñados en difundir su legado. Sellos como Montparnasse 2000, April Music, L’Illustration Musicale, Patchwork, Musique Pour L’image o Telemusic en Francia, Gemelli, Octopus, Cam, Flower, Ariete, Carosello o Beat  en Italia o   De Wolfe, Kpm, Bruton Music o  Chapell en UK son sólo unos cuantos a los que homenajear.

 

 

  Compositor soberbio y aún mejor arreglista, capaz de tocar cualquier instrumento que tuviese entre manos, aunque su favorito fuese el piano, fue un adelantado que revisó el pasado siempre intentando edificar el futuro; wah wah, sintetizadores, órganos, honky tonk piano, moog, efectos electrónicos, percusiones tribales, fuzz, phasing y echo, ordenadores analógicos, etc. Tan necesaria como su clarividencia era el contar con los ejecutores más competentes, más precisos. Para ello, toda la tropa de músicos de estudio. Muchos de ellos habían salido escaldados de fallidas carreras dentro de la industria  la música pop y, necesitados de tres platos y cama diarios, se tiraron de cabeza a trabajar como ilustradores musicales. Talento y virtuosismo no les faltaba, aunque unos pusiesen todo su empeño en acrecentarlo y otros se bastasen y se sobrasen en cumplir el expediente. La vieja historia de siempre, en absoluto diferente a cualquier otro género menos estigmatizado, con la ventaja que -casi todo- quedaba entre ellos. Músicos por lo general de formación clásica y capaces de tocar todo aquello cuanto les propusiesen. Aunque este no fuese el caso de Nilovic -como se dijo prácticamente autodidacta- se rodearía de la crema inquieta de la bohemia francesa surgida del jazz y receptiva a cualquier vuelta de tuerca tanto digamos, avant garde, como seducida por los nuevos tiempos. Dave Sucky, Eric Framond, Jerry Mengo, Camile Sauvage, Bob Garcia, A. Fougeret, Aldo Ceccarelli, Pierre Dahan, Matt Camison, Jean Pierre Decerf, Daniel Faure o el mismísimo Bernard Estardy entre varias decenas. Tan parias de reconocimiento como talentosos y en ocasiones exitosos, ya que algunos de ellos tendrían pelotazos con discos del género mal llamado Exploito hasta bien entrado el ocaso de la música disco. Para que se hagan una idea, decidieron al instante que remuneración digna y profesionalidad estable tenía poco que ver con las aspiraciones de trascendencia, sin saber -o a lo mejor sabiéndolo mucho mejor que casi cualquiera de nosotros- que los oropeles y el éxito entre una élite era mero asunto vanidoso, incapacitado  y huero para poder proporcionarles aquella comodidad -y en ocasiones el lujo- a la que cualquier ser humano aspira. 

 

 
Irreprochable en sus variadísimos recursos, tan inventivo como ingenioso, se entretuvo elucubrando coartadas que diesen, al menos ante si mismo, cierta coherencia a una obra en su mayoría de encargo. Aunque podía reproducir casi cualquier sonido (unas veces Morricone, otras Schifrin, a veces Don Cherry y en otras la maquinaría groove del mejor soul o la locomotora tropicalista) decidió tirar por la senda de la pasión. Humilde en sus planteamientos y siempre bien documentado, fue cabeza inquieta y curioso con las nuevas formas, a las que siempre procuró darles el sitio justo dentro de sus ensoñaciones sonoras. No solo comprendía sino que también entendía. Esencialmente un formalista, se preocupó de revestir sus composiciones  con instrumentos autóctonos que diesen visibilidad a la melodía. Se podría decir que vivió -afortunadamente aún lo hace – musicalmente. Dotaría  de clase a ciertos proyectos como Les King set, Gerard Lenorman, Bobby Cannon, etc, protagonizó involuntariamente otros (ése alucinado viaje con Davy Jones & The Voodoo Funk Machine (Philips, 1970), su único proyecto -fallido, como no podría ser de otra manera- con una compañía grande) y lanzó un puñado de singles a modo de capricho experimental (Spiritus M, Mao Mao, Pueblo verde, Power). En definitiva una obra río, casi inabarcable, y que lejos de querer analizarla, algo para lo que realmente no me siento capacitado, simplemente les presento. Por si  les ha picado la curiosidad.
 

…Mi inspiración viene de diversos lugares. Cuando me siento al piano, la composición ocurre muy deprisa.  Hay veces en que escribo diez o doce canciones en el mismo día. Por ejemplo, terminé el Lp “Super America”, la escritura y los arreglos, en un mismo día. ¡Hay veces en las que no puedo parar!…

 

…Escribí “Rhythmes contemporaines” para 45 músicos, los llamados Paris All Stars en 1970. Lo grabamos en 1972, dos de las canciones diréctamente en estéreo. Al principio iba a salir bajo el nombre de mi banda, Giant, pero MP2000 dijo que así nunca tendría éxito. Cambiaron la portada y lo publicaron como una versión de librería de Ritmos contemporáneos. Pese a todo dimos varios conciertos en clubs y music halls. El disco original es uno doble bajo el nombre de Giant

 

…Me sorprende mucho que tanto tiempo después la gente aprecie mi música. ¿Por qué?… No lo sé. Notas, ideas, arreglos, aparecen de repente en mi cabeza y tengo que plasmarlos. Hay veces que ni necesito estar sentado al piano, solo en mi mesa…

 

Las declaraciones están extraídas de la entrevista realizada por Max Bell a Janko Nilovic en el blog Passion of the Weiss. 2014