LOS BRINCOS. Nobody wants you now.

MIGUEL MORALES 1
 
 

Casi más la obra de Fernando Arbex que de los propios Brincos, “Contrabando” es el tercer disco de la banda y primero tras el gran cisma. Recapitulemos: Tras dos exitosos Lps, Juan Pardo y Antonio Morales “Junior” abandonan Los Brincos para formar Juan y Junior. El primero, cabeza bicéfala del grupo junto a Fernando Arbex, en una perpetua, fructífera pugna y tensión que ya venía con fecha de caducidad desde su inicio, y el segundo, la imagen, tenían la batalla de marketing ganada de antemano frente a alguien escondido tras una batería.

 
  Porque si en muchas cosas Los Brincos, hijos de acaudaladas familias y cachorros del aperturismo franquista sixties, fueron precursores, una de ellas, en absoluto nimia, fue la de tomar el control y en la de desarrollar una imagen propia. Decidieron prescindir de las servidumbres de la marca Zafiro y tomar la salida desde Novola, subsello creado ex profeso. Han escuchado música y se nota en sus composiciones. Aplican y no suplantan. Ellos son los que deciden repertorio, quienes interpretan sus selecciones y, lo más importante, quienes componen. Siempre con el manto cómplice de Maryní Callejo, el quinto Brincos, ex-Brujos, arreglista, compositora, lo más parecido a la figura del productor con discurso propio, quién comprende y entiende, muy diferente a los acomodaticios y obsoletos ejecutivos de la industria. Igualmente asimilan el poder de la imagen y se plantean una cierta estrategia: portadas, apariciones en medios, conciertos… adquieren un estatus desconocido en este país, siendo una parte más del proceso creador.

   Volvamos pues a “Contrabando”. Tras la escisión, únicamente Manuel González -hermano del gran actor Agustín González, con sus sempiternas gafas de sol- permanece con Arbex, y éste decide reclutar a dos ex-Shakers, Vicente Martínez y Ricky Morales, hermano de Junior. Aún no satisfecho, Arbex logra que entre en la banda el otro hermano de Junior, Miguel Morales (arrebatándoselo al dúo), guitarrista sorprendente en destreza y finura, tras tener que marchar a la mili Vicente Martínez.

  Con una portada de Ivan Zulueta que se da un aire en concepto y ejecucción al “Revolver” de Klaus Voormann para los Beatles, y apremiados por el tiempo y la competitividad con Juan y Junior, Los Brincos reunen en “Contrabando” una serie de sencillos ya publicados y varios temas nuevos. La labor técnica de producción corre a cargo de Larry Page en Londres. El repertorio es soberbio: “Lola” y ese arreglo de trompetas á la Herb Alpert’s Tijuana brass band; “The train”, “El pasaporte”, con una producción todavía hoy adelantada (phasing, bongos, Hand clapping, fuzz y esa batería made in Fernando Arbex). “Nadie te quiere ya” es una de las obras magnas del pop hispano, puro Zombies época “Oddisey & Oracle”, con ese tratamiento de las voces mágico. También compone Manuel González: “Rápidamente” y “Pequeño pájaro”, (trasunto avant la lettre del “Cuéntame” de Formula V) es sunshine pop de primer nivel, con su intro de clavicordio y su arreglo de cuerda. Hasta Ricky Morales con “Nunca cambiarás” o “Contrabando”, un jugueton ejercicio a modo de jam session que funciona estupendamente en los clubs.

   Y eso resulto ser solo el principio de Los Brincos segunda época. La puerta de una nueva dimensión. Aunque eso es otra historia de la que ya hablaremos más adelante: del mundo, del demonio, de la carne.

 

 

Dicho todo esto -un poco de aquella manera, como uno suele- en las notas que escribí hace unos años para la reedición en el sello Vinilissimo de “Contrabando”, quisiera añadir unos pequeños detalles. La playlist arriba enlazada ha sido elaborada para el disfrute, una especie de mapa casero que intenta trazar un recorrido por las (muchas) luces y las (algunas) sombras de la etapa de Los Brincos liderados por Fernando Arbex, justo antes de “Mundo, demonio y carne”. Aunque los más sagaces habrán advertido algún desliz por mi parte (“Esa mujer”, “Jenny Miss Genius”…), piensa uno que lo mejor es sumergirse en ella sin pretender ser meramente historicistas. Se advierte la riqueza de sus referencias, se constata que han escuchado música y han aprendido de ella; el arreglo de cuerda, elegante y robusto, de “Nobody wants you know”, el aire casi Peckinpah, vía Jerry Fielding, de “Lola” cuando se escucha en su versión en inglés. La reactualización de “El Pasaporte” que resulta ser “Story of glory”, firmada a medias con el colombiano Oscar Lasprilla, nuevo miembro de la banda en el trayecto que va de “Contrabando” a “Mundo, demonio y carne”. La similitud que uno aprecia, tal vez erróneamente, entre “Gracias por tu amor” y el “Tres días” de Juan y Junior o entre “Sol en Julio” y “En San Juan” (al fin y al cabo todos juntos, Fernando, Juan, Junior y Manuel, fueron las cuatro columnas sobre las que se construirían Los Brincos). La osadía en su incursión casi glam; “Jenny Miss Genius” podría haber salido de la factoría Chinn/Chapman, las guitarras de la aparentemente menor “Ananai”, con ese toque, ejem,  Yardbirds La adaptación romántica, a la española, de la psicodelia que es esa obra maestra que se llama “La fuente”, verdadero manantial sugerente, etéreo, psicotrópico me atrevería a señalar.  

 Y todo esto en un grupo que era mainstream puro (al menos de vocación, querían vender y no se avergonzaban de ello), que grababa para una multinacional que no era tal (pero como si lo fuese), y que cerraba etapas como quien cierra puertas, no para recluirse sino para explorar.

 

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2 comentarios sobre “LOS BRINCOS. Nobody wants you now.

  1. Así que es usted el eXimo Bonet que, entrevistando a Yo La Tengo, prefería la discografía de Sinatra en Reprise a la Capitol, y el Elvis fondón pero maestro de la RCa al de Sun. Y es que me gustan sobremanera las opiniones fundadas, libres y sin prejuicios. En fin, que escucho a Jorge Ben y a Edmundo Rivero, mientras consigo algo de Chacho (espléndido el artículo de comparar a Dios con un gitano; una de esas frases que mis hijos aborrecen a fuerza de oírmela. A ver si se lo envía vd. por valija diplomática a un tal Monsieur Sarkozy.)

    N.-Realmente le va la provocación, porque si no recuerdo mal, también sostenía impertérrito que el “Death of a Ladie's Man” coheniano era uno de los álbumes más fascinantes de la historia del pop. Algo con lo que podría estar de acuerdo, sobre todo si llevo encima unas cuantas copas.

    Suyo affto.

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  2. Pues si caballero, ese soy yo. Iba a decir que eran pecados de juventud, pero ¿Sabe usted? sigo pensando más o menos lo mismo. Y como bien recuerda, dije prefiero. Gustándome mucho ambas etapas tanto de la Voz como del Rey, soy de la opinión que un hombre demuestra serlo sobre todo ante las adversidades y no navegando a favor del viento.

    Por otra parte “Death of a ladie´s man” es, efectivamente, un disco fascinante. Y adictivo, tremendamente romántico y, hoy ya puedo decirlo, uno de mis discos de cabecera. Solo por el verso que dice más o menos así (cito de memoria) “I left a woman waiting, i met her sometime later. She said, i see your eyes are dead, What happened to you, lover?. And since she spoke the truth to me, i tried to answer truthfully; What happenden to my eyes, happened to your beauty” uno, juntaletras aficionado, hubiera dado su mano. La izquierda, eso sí, que soy diestro.

    ¿Tengo el placer de conocerle?

    Siga bien caballero.

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