MERRILEE RUSH. "Angel of the morning" (Bell, 1968)


“Uno de nuestros roadies lo era también de Paul Revere & the Raiders. Estos se marchaban de gira por el sur y nos invitaron a ir con ellos como teloneros. Eso fue a finales de 1967. La gira finalizaba en Memphis, donde iban a terminar de grabar su Lp “Going to Memphis” y decidí quedarme allí. Terry Melcher me preguntó si quería grabar una demo, lo hice y le gustó. Era “Angel of the morning”

“Volví un mes más tarde. Un amigo suyo de April Beachwood publishing grabó la maqueta. “Angel of the morning” ya había sido grabada por Evie Sands y producida por su compositor, Chip Taylor. Pero ella estaba con contrato en Cameo y el sello se estaba yendo a pique, así que su grabación no llegó a ver la luz en la época. Al mismo tiempo, por el estudio merodeaba un tal Danny Michaels. El también la había grabado y puesto en circulación por las emisoras locales de Memphis, aunque eso nosotros no lo sabíamos todavía. Una vez terminamos de grabarla, yendo en coche por la ciudad, pusimos la radio y ahí estaba, sonando. Nos dejó muy sorprendidos. Pero “Angel of the morning” no era una canción para ser cantada por un hombre y decidimos seguir con la nuestra…”

“… La primera vez que escuché el resultado pensé “Woow”. Nadie cantaba así por aquel entonces y la letra era un tanto “revolucionaria” por decirlo de una manera elegante. Tenia la progresión de acordes básica, como “Louie Louie”. Era básicamente eso pero con un tempo ralentizado. Una sencilla progresión de tres acordes hasta llegar al estribillo…”

“… Pensé que si alguien se paraba a escuchara iba a ser sobre todo por su letra *. Yo no soy una persona muy lírica ni especialmente preocupada por los textos. Me interesa más el ritmo y los cambios de acordes. Pero “Angel of the morning” lo tenía todo. Volví otro mes más tarde y grabamos la cara B (“Reap what you show”, no incluida en el futuro Lp). Cuando la terminamos el productor me dijo; “No te preocupes. Es vuestro primer disco. Si no pasa nada con él seguiremos intentándolo. No esperes mucho”. Y efectivamente no pasó mucho. No pasó nada. Hasta que tres meses después, en mayo, despegó. Vendió un millón de copias…”

* La letra de “Angel of the morning” habla sobre una furtiva aventura amorosa. Básicamente es la historia de un polvo de una noche. Sin mañana, sin ayer. Carente de sumisión o promesas que no se pueden cumplir. Y lo hace de una manera cruda para le época, no tanto por el lenguaje sino por los hechos en sí. Obviando romanticismos y finales felices. Y, lo más sorprendente, narrado desde el punto de vista femenino, dejándole al hombre el papel de mero objeto, desde luego el de alguien lejano, distante. “Disfrutemos esa noche, no pensemos en el mañana” parece querer decir. Juguemos con nuestros cuerpos y no con nuestros corazones. Por favor, no nos prometamos la mañana siguiente todo aquello que se supone que nos hemos de prometer. Que no queremos ni podemos cumplir. 

I won’t beg you to stay with me, through the tears of the day, of the years, baby, baby”

It’s worth it all


 El disco es inmenso, inacabable. Y bastante arrinconado, en el sentido de habérsele prestado poca atención, ninguna, más allá de “Angel of the morning”. Desde luego no ha pasado a los anales ni a la historia. Un disco, como tantos otros, sobre el amor y sus vericuetos. El amor como víctima, como gozo. El amor como hechizo y como lastre. Una visión de lo hermoso y lo frágil que puede llegar a ser. Y también de lo cruel y lo hiriente, lo incontrolable y lo azaroso que acaba siendo. Un repertorio escrito por hombres (Mark Lindsay, Joe South, John Phillips, Chip Moman, Spooner Oldham, Dann Penn) excepto en “That kind of woman” (Donna Weiss) pero desde el punto de vista de la mujer. Canciones sobre amores rechazados, sobre amores prohibidos en “That kind of woman”. Canciones acerca de como luchar por el amor, de como sobrevivir al amor (“Sunshine and roses”). La batalla diaria, indesmayable y un tanto ciega si se quiere, aquella que lo conforma y que lo nubla, que lo moldea y lo rompe, pero que no quiere meramente supeditarse al ser amado. Canciones que celebran el amor sin cegarse ante su resplandor, sin dejar de ser consciente, de advertir sus peajes, sus pulsiones, sus bajezas. Y también su heroísmo. Un punto de vista en las que la mujer es, cuando menos, un igual, alguien maduro e inteligente, que no permanece ciego ante sus vaivenes o encantado ante su hechizo. Canciones cantadas en primera persona, donde la mujer es el eje central, el personaje sobre el que gravita todo, lo bueno y lo malo. Es ella la que narra, tal y como lo siente, tal y como lo ve. Las miserias y las alegrías desde su punto de vista. Mientras tanto el hombre a su alrededor. De ella y del amor, como el satélite que en realidad somos, sometidos a su atracción, a su fuerza de su gravedad. Del mismo modo que es lo suficientemente inteligente para dejar de lado el punto de vista machista preponderante, narcisista, tampoco sucumbe a la contaminación del feminismo militante, ese que a veces preconiza la política de tierra quemada, dejando de este modo un resquicio para la esperanza. Esa que todo ser que esté vivo, que sienta, tiene que dejar entreabierta para no volverse completamente loco. 

El amor y sus vericuetos. Su perfume y su hedor. Un amor que lejos de estar guardado en una urna, conservado en formol, idealizado, es un amor palpable, vivido, e incluso a veces consumido. Esa sentimiento abstracto e indefinible que rige las vidas.

 Y que decir de los músicos que intervienen. Palabras mayores. Prácticamente el mismo elenco de las Memphis sessions de Elvis Presley. Casi nada; Bobby Emmons y su órgano, Reggie Young y Dann Penn a las guitarras, el piano de Bobby Wood, Gene Chrisman a la batería y Tommy Cogbill (que sería el productor acreditado del Lp) y Mike Leech (el arreglista) al bajo. Además de gran parte de los Memphis horns, con Wayne Jackson a la cabeza. Cuando lo popular no era peyorativo de nada, al contrario.


 Existe una reedición relativamente reciente en cd con 21 canciones. Las doce que conforman el lp original más la cara B de “Angel of the morning” (“Reap what you show”). Tres sencillos posteriores publicados en AGP (“Reach out” / “Love street”, “Your lovin’ eyes blind” / Everyday livin’ days”, “Sign on the good times”/ “Robin McCarver”) y la versión de “What the world needs now” de Bacharach & David incluida en la banda sonora de la película de Paul Mazursky “Bob, Carol,Ted & Alice”.
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