JUAN Y JUNIOR.

 A finales de 1966 Los Brincos son un polvorín. En lo bueno y en lo malo. Fernando Arbex y Juan Pardo, su dos fuerzas motoras más importantes -aunque no las únicas- componen canciones a cual mejor. La Brincosis está en pleno apogeo y su destreza musical y compositiva ofrece una sucesión de maravillas tras otra. Pero los egos y la confrontación también están en su punto más álgido y finalmente la escisión inevitable acaba produciéndose. 
 
  Juan Pardo y Antonio Morales deciden abandonar el grupo formando el dúo Juan y Junior. Por su parte Fernando Arbex y Manuel González, la impecable base rítmica, decide continuar con el grupo reclutando a Ricky Morales (hermano de Junior) y Vicente Martinez -dos ex-Shakers– sacándose de la manga esa obra maestra que es “Contrabando” Una fructífera competitividad surge pues de la escisión. Un tête à tête que lejos de cercenar algo casi perfecto lo que logra es crear una especie de ente bicéfalo prodigioso; Los Brincos y Juan y Junior.
 
 El 29 de marzo de 1967 el dúo se presenta oficialmente en la discoteca de Madrid J&J, iniciales de su nombre y en su honor bautizada.  En principio -y en realidad- un grupo especializado en publicar  sencillos, aquellas canciones que van surgiendo de su formidable estado de gracia se suceden con espectacular y sublime perfección; “La caza / Nada”, “Bajo el sol / Nos falta fe”, “A dos niñas / Tres días”, “Anduriña / Para verte reír” y “”Tiempo de amor /En San Juan”. Junto a esta sucesión de maravillas, curiosidades y hallazgos igualmente mágicos tales como lanzamientos en catalán –“A dues nenes” y su atónito fuzz-  o en inglés; “Nothing” y “To girls” (con nuevos arreglos, a cargo del genio de KPM Keith Mansfield). 
 
 La música que ofrecen es algo de primera magnitud, parecen tocados por los musas más generosas. Acompañados por una competente banda, Los Cocktail (Miguel Morales, otro hermano de Juniorquién poco después sustituirá a Vicente Martinez en Los Brincos-, Jose María Moll, Bill Robinson y David Waterson) cada una de sus canciones supera a la siguiente. Pop orquestado con sutiles toques de todo aquello que emerge allí donde se cuece lo moderno; Popsike, retazos de elegante psicodelia, sunshine pop delicado, incluso folk rock (“Tus ojos”). Todo ello ornado por arreglos inventivos, ingeniosos detalles musicales, mucha finura y toda la clase del mundo. 
 
 Sus textos, en apariencia convencionales y sencillos, tienen también unas lecturas bastante más complejas que lo habitualmente convenido. Soterrados conflictos interiores de todo tipo luchan por emerger a poco que rasquemos -tenuemente reflejados entre lineas- en letras como las de “En san Juan” o “Nos falta fe”. Letras que partiendo de la realidad de su tiempo -si se quiere almibarada, un poco ajada- no rechinan en absoluto, logrando dar una pátina de seca modernez a lo Vadja a algo que dicho por otros sonaría, cuando menos, extraño. La alegría y la culpa muy presente. La primera casi necesaria, pertinente. La segunda escondiéndose todo cuanto puede pero -tal vez demasiado- presente.
 
  Son dos años casi perfectos. Con la batalla de la imagen ganada desde el inicio y las canciones brotando sin parar, son la España moderna que casi no existe. Un único Lp se publica deprisa y corriendo para rentabilizar los éxitos. Pero el idilio pronto se rompe. Sus noviazgos, que les han ayudado a estar bajo los focos mediáticos, acaban por separarlos. Juan Pardo con Rocio Durcal, quién más tarde se casaría con Junior, y éste con Marisol. Las dos niñas prodigio -ahora ya mujeres- junto a los dos estandartes de una España que no existe oficialmente. Material inédito -y espectacular, soberbio- para la película “Un mundo diferente” de Pedro Olea será su canto de cisne. Su relación ya estaba rota durante el rodaje y precisamente por ello jamás se publicaría ni “Another  day” ni “Say you’ll gonna give me nothing but love”, llevando a un oscuro limbo tanto las músicas como la película en sí.
 
 En 1969 lo dejarán. Emprenderán carreras en solitario bastante infaustas, tal vez con algún leve destello de lo que fueron. Un destello sin bruñir, ajado en el mejor de los casos. Pero nos dejaron “Juan y Junior”. Ahí es nada.
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4 comentarios sobre “JUAN Y JUNIOR.

  1. Leyéndole por carambola, en una búsqueda casi enfermiza de cosas, el NLX 1017 de JP 1969, por ejemplo (ya que me queda la duda, aunque tema decepcionarme como con algunas placas de Wings) en fin… Que leyéndole, y perdone el trato…, tuve que corregir cierta opinión que sabía desde siempre bastante imprecisa, infundada, si tomaba en cuenta el peso de mi gusto…, mi memoria a saltos.
    No he mirado, mucho menos leído más en su espacio, por cierto, impresionante esa sala de operaciones, las estanterías, sus joyas y el equipamiento… Noto cierta afinidad que compartimos hasta en poses…, pero ojalá, ni por asomo tengo yo (nosotros) un espacio así, aunque si soy agradecido, honesto, bastante objetivo, creo que me basta con lo que he podido ir recuperando por ahí…, sano vicio.
    Me parece reconocer esa manera de redactar, hasta puede que le ponga tono y timbre… Nada, que sólo quería “darle un abrazo” y las gracias por dejarnos entrar en su cueva, en parte de ella e intentar dar con el hilo, o la razón que una vez imaginamos poseer.
    Creo, y ya termino, perdone…, que estaría bien que “alguien” hiciese un material, algo así como la Antología de los FF, en corte mega fetichista super desgranado, sobre este apartado Brincos/ Juan & Junior. A todo color, lleno de disolvencias entre documentos e imágenes olvidadas, maltratadas… Con su buen compendio de vídeos en el soporte que mejor cale en el personal. No sé, hay tantas películas que no vi en su momento y cuentan…, que podría ser, yo creo que sí. Una noche de 1999, igual por accidente, aunque nunca se sabe, cuando ya vivía aquí en España, pero en Madrid, no en Granada como hoy, pude ver algo que me fascinó en televisión española, creo, 45 rpm (y miré qué cosas, nunca más lo volví a ver, aunque se puede remediar, lo sé…) y me dije: hay que buscar más de ese muchacho…, me suena a Radiohead. Entonces, si pensé esto, no fue en Madrid, ni en 1999. Ya ve usted, mejor lo dejo.
    Más abrazos y gracias por esa puerta abierta. No s vemos por ahí, eso seguro.

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  2. ¿Intriga? Vaya, y yo que quería dar una alegría, que sencillamente me sentía como en casa,… con la puerta abierta además. Bueno, igual es una suerte contar con tan “desastrosa presencia”, el buen gusto, esas joyas tan bien documentadas, accesibles. Hasta con la historia maravillosa de esa vitrola Wurlitzer (que al fijarme en profundidad es para CD) que confirmó algunas imágenes rumiadas de mi infancia entre singles… Muchas gracias por todo. Otro abrazo. Suerte.

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  3. Debí entenderle mal, estoy leyendo a John Connolly y las presencias misteriosas que aturden a Charlie Parker me deben de haber afectado de manera similar. En cualquier caso la intriga puede ser muy placentera. Siéntase como en su casa amigo.

    Y no, en absoluto. La Wurlitzer es de época y funciona con singles. 100 en concreto. Si tiene a bien leer el texto creo que lo explico. Probablemente mal.

    Abrazo.

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