JAMESON "Color him in" (Verve, 1967)

 
Recuerdo haber comprado este disco a mediados de la década pasada, cuando el descubrimiento -enorme, maravilloso- del universo Curt Boettcher. Andaba paseándome por aquel cajón de sastre llamado Sunshine pop. Un cajón en el que cabía todo, del mismo modo que anteriormente todo sobraba; American music, Folk-rock orquestado, cantautores ligeramente electrificados con un ojo en el hippismo y otro en el pop, tenue psicodelia, soft-rock, popsike… y de repente, agazapado, me di de bruces con él.
 
Do you believe in yesterday?

Porque, si no les ha quedado claro, me entró una obsesión casi incontrolable con todo lo relacionado con Boettcher. El primer paso -no podía ni debía ser otro- fueron The Millenium y Sagittarius. Eso no se lo puede saltar nadie medianamente razonable. O sí, vayan ustedes a saber, tampoco quiero erigirme en juez de nada. El siguiente fue todo aquello relacionado con él; Eternity’s children, The Ballroom, The Goldebriars, Sandy Salisbury, Michelle O’Malley, Ben Siller, Friar Tuck (Mike Deasy)… Sus producciones para Association, Tommy Roe o Spanky & our gang. Las colaboraciones con Gary Usher, The Byrds, Chad and Jeremy, Emitt Rhodes post The Merry go-round, Paul Revere & the raiders, Los Beach Boys y varios de sus miembros en solitario…

Aquellos coros femeninos.
 
De entre todos hubo un disco al que nunca lograba acceder, que nunca conseguía ubicar del todo, entenderlo dentro de ese -o de cualquier otro- contexto. Probablemente porque era un objeto extraño incluso entre ese variado grupo. Al principio hasta llegué a rechazarlo, dejándolo descansar para mejor ocasión. Cosas de la ignorancia. Ese disco era “Color him in” de Jameson
 
Jameson no era otro que Chris Lucey. Había publicado un disco de folk demente, marciano (“Songs of protest and anti protest”) en 1965, para el sello Surrey. Curt  Boettcher se lo encontró por el estudio, escuchó alguna de sus canciones y le gustaron. Gracias a la intermediación de Zappa con Tom Wilson, con quién acababan de registrar “Mothers of invention”, obtuvo un contrato con Verve. 

La portada era más que prometedora. Perfecta iconografía psicodélica. La producción de Curt Boettcher, con Jim Bell y Steve Clark, habituales ayudantes, soberbia. De hecho, pese a no ser límpida y pura como habitualmente lo eran las suyas, todavía hoy me parece que es lo mejor del disco.  Creo que es esa la principal labor de un productor; darle sitio y espacio, entender al artista. La canciones, todas de Lucey, fluctuaban entre lo correcto y lo notable. Pero estaba ese tipo, el tal Jameson. Un hippie desatado, un anacoreta iluminado con una voz totalmente desafinada, ida, haciendo además gala de ella, no molestándose en absoluto por disimularla. Parecía empeñado en dejar patente un velo enfermizo, extraviado, en todas y cada una de las canciones.

De nuevo aquellos coros femeninos.

Me pregunté entonces -yo no sabía, no conocía- que diablos era aquello. No es que ahora sepa mucho más, pero algunos miles de discos desde entonces si que he tenido ocasión de escuchar y, pese a mis limitaciones, una idea más genérica de la música, del rockandroll, sí que creo haberme formado.

Con el tiempo, en cada escucha, le he visto nuevas aristas, cosas curiosas, detalles cómplices; Con “I love you more than you know” -50s teen pop espectral interpretado por un crooner iluminado, poseido- no puedo dejar de imaginarme a los críos de “American Grafitti” entripados, desencantados justa antes de los títulos de crédito y no al final de los mismos.

Los coros femeninos. Como en los discos de Bobby Vinton.
 


“Right by mi side”
encajaría perfectamente -un sitar elegante, discreto, sus coros tristes y el tipo a su bola- en la banda sonora de “The Big Wednesday”. La inconsciencia, la amistad, la pérdida. Hacerse mayor. El Surf y Vietnam al fondo. El compromiso sorpresivo, los peajes de la vida. El paso del tiempo. sus desengaños. El desgaste vital. Gary Busey y su mandíbula rectangular, dándose de hostias a pecho descubierto en aquella casa de la playa de Malibú, mojando con la manguera a todas las chicas, de confidencias sentimentales y narcóticas en el baño. 
 
 

Las producciones tardías de Spector, ¡Más de cinco años antes!. Aquellas que hizo para Nilsson y Cher, Jerry Bo Keno, el Dion de “Born to be with you”
Un esbozo de “Surf’s up”. De acuerdo, de segunda B si quieren, pero casi tan bonito.
Y otra vez los coros femeninos. Hippies sirenas errantes. Spector describiendo a la muerte de un mujeriego. Cohen
 


Un disco triste, menor, orillado. Un disco que me gusta mucho.
¿Les he hablado ya de los coros femeninos?

 

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2 comentarios sobre “JAMESON "Color him in" (Verve, 1967)

  1. Yo también pasé, como usted, por una época de auténtica obsesión Boettcheriana. Fue a raiz del magnífico informe en dos partes -o tres, ahora no lo recuerdo exactamente- que le dedicaron al amigo Curt en la revista Ruta 66. Y es que esa música es arrebatadora. Desconocía a Jameson, vamos a ver…

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