Hace treinta años. DWIGHT TWILLEY "Twilley"

En el otoño de 1981 yo tenía catorce años y vivía en un pueblo. En el mismo pueblo que es hoy mi guarida, en el pueblo en que vuelvo a vivir treinta años después, tras haber hecho -espero y deseo que sólo haya sido un trecho, quiero saber más- parte el preceptivo periplo vital. Unas veces divertido, otras doloroso. Simplemente inevitable. El viaje necesario. El viaje a ninguna parte. El viaje de la vida

 

A partir de ahí el bucle interminable, resplandeciente;

Todos sabemos de que estamos hablando. 

  Entonces uno luchaba inconscientemente -armado con la ingenuidad y la ilusión- por todo aquello que pensaba se debía, se tenía que luchar: Ávido por los sueños de pasado mañana y resbalándome el distante futuro con que el nos machacaban. Buscando el cariño con rebuznos, ahuyentándolo sin querer. Dando palos de ciego que todavía duran -aunque bastante más disimulados- y que, vistos ahora desde la perspectiva del recuerdo, muestran el extravío en que nos hallábamos. Luchaba, en definitiva, por una sucesión de expectativas brumosas de sábado tarde: por la sonrisa de cualquier muchacha, por sentirme algo. Por ser alguien. El futuro estaba tan lejos. El futuro era tan borroso.
 
 
 Años, meses, a veces tan solo días después, la realidad comenzaba a saludar. Amablemente unas veces, las menos. Con alguna que otra repentina colleja las más. Incluso alguna vez sorprendiéndonos con una catarata de palos incruenta, didáctica y sí, dolorosa. No estoy hablando en sentido literal, claro. De hecho, aunque algún guantazo se escapó -eran otros los métodos lectivos y educativos- las consecuencias físicas solían ser tan pasajeras como prolongados eran sus

 

  
 
  Visto desde la lejanía en el tiempo, aunque también pudiendo casi palpar la proximidad sentimental (su aroma cercano, la melancolía ensoñadora, la rabia ocasional) no se me ocurre un ejemplo mejor que
 
 
Fue mi madre la que me lo compró. La que lo pagó quiero decir. Habíamos bajado a Valencia. No recuerdo ahora por qué. Yendo a recoger el coche en el aparcamiento de unos grandes almacenes, pasamos por su sección de discos. -¿Me puedo comprar un disco?-. Ojos de cordero degollado. Una hora ya de aburrida cháchara, esperando al momento propicio. Sabiendo que teníamos que pasar por la planta baja de pintor Sorolla. Sorprendentemente me dijo que sí. Disimulado gesto triunfal. Ahora comenzaba otra odisea. ¿Cuál elegir de entre tantos?. No sé, no recuerdo por qué fue precisamente ese disco. Qué fue aquello que me llevó a él. Tal vez la portada de damero con su rostro afilado en cada recuadro negro. O el Twilley escrito en rojo con una estrella en vez de un punto sobre la i. No, no, esperen. Ahora me acuerdo. Le acabo de dar la vuelta al disco y… ÉSA foto en la contraportada es la que me decidió. Un primer plano en blanco y negro. Los labios carnosos, las cejas pobladas. Un rostro desafiante, lleno de miedos. Pretendiendo ocultarlos. Parecía uno de nosotros. Era cómo nosotros. Otro más de la recua de los autos de choque. Del cine

 

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“Twilley”.

 


 

 

Un muro de sonido ajado pero altivo. Herido y orgulloso. Las canciones de

 

  

 

Y sí. Hablamos también de la

 

 

 

 

 

De hecho

 

 

Y treinta años después reconocerte al fin. Aquella fotografía desenfocada que te provocaba ternura y vergüenza está ahora, nítida y luminosa, frente a ti. Los mismos gestos, la misma curiosidad, la misma fe. Preguntándote, queriendo ser. Entrando apresuradamente en un nuevo territorio.  Así que era ésto. Ahora por fin sé lo que se siente al otro lado del espejo. Ahora sé que tendrá que tropezar para poder levantarse. Y lo que antes fue despreocupación son ahora miedos y, también muchas veces, júbilo. La vida a pedacitos. 

 

Hace treinta años. No, no pienso desaprovecharlos. Ni tampoco ninguno de los que me queden.

 

5 comentarios sobre “Hace treinta años. DWIGHT TWILLEY "Twilley"

  1. Sí que se puede decir algo más. Es de justicia. Que este texto mal redactado, aunque ahí largo tiempo agazapado, tomó cuerpo, entre otras cosas, a raíz de un hilo en un foro. Un foro al que llegué a amar. Y también a odiar. Y que sus aportaciones a dicho hilo fueron, como siempre suelen serlo, precisas y preciosas. Que inducían a la reflexión, que tenían esa rara virtud que es mirarse a uno mismo. También, claro está, al hecho de que en casa ahora somos dos gallos. Y el viejo -quién suscribe- comienza a ser consciente de la gallardía y pujanza del joven, hasta hace nada cachorro. La vida, claro.
    Gracias amigo.

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  2. No voy a soltar la tontería esa tan común de considearlo un talento despercidiado. ¿Como leches va a estar desperdiciado (o malogrado) alguien que ha sacado discos así? No le habra apreciado el público lo suficiente pero desde luego no ha gastado su tiempo.

    “All my life I´ve been lookin´for the magic” – Ahí esta, lo único que merece la pena. Y si lo dices encima con esa manera de cantar¿es un efecto de estudio tipo eco o realmente canta así? Parece una cosa estilo los hipídos de Buddy Holly, Elvis y otros rockers (de hecho, he leído que Dwight y Seymour curraron de músicos de estudio o algo parecido para Sun) pero actualizada.

    Me he pasado todo el verano escuchando, entre otras cosas, Twilley don´t mind y los dos primeros de Moby Grape…y no me he cansado en absoluto.

    Alex

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  3. Por un casual, ¿sabes si se puede escuchar algo de los primeros grupos de esta panda? Los Oysters y 1950 creo que eran.

    Me pille la copia del Dont Mind esa con bonus hace poco. Tenia la que incluye los dos primeros (que lleva otros bonus). La verdad que no me ha importado pillar dos veces el “mismo” disco. ¿Como se puede no sacar algo como “Fallin´ in love” Si es más bonito que enamorarse de verdad.

    Vuelvo a “Lookin´” todo el concepto del mejor pop esta ahí: los hipídos del rock antediluviano, los jadeos y los gruñidos, la letra ininteligible (ni falta que hace), el sonido, la chispa, la emoción, la confianza extrema que se ha de imbuir el tímido e inseguro (oh mercy susurran nada más comenzar la canción) para atreverse…lo que viene a ser un adolescente de toda la vida.

    Alex otra vez.

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