Río abajo…

 

 

 

 

 

¿No les ha ocurrido alguna vez que una canción que apenas recordaban, que estaba oculta en su subconsciente, estancada, contenida por varios diques, de repente se desborda y empieza a manar y a manar sin control, hasta encontrarle significados que ni tan siquiera imaginaban?

“Down river” de David Ackles. Rio abajo…

Recuerdo que hace unos años tuve que ir al hospital. No fue nada serio. Bueno, miento, cualquier cosa que le pudiese suceder a mi hija, tanto entonces como ahora, era muy serio para mi. Y si eso le causaba dolor, le provocaba el llanto, mientras me miraba segura de que yo iba a solucionarlo, de que tenía el poder de  hacer magia y que todo pasase, sabía de inmediato que lo que en realidad me pedía era que estuviese junto a ella, tenerme cerca. También sabía ya que algún día eso cambiaría, que tal vez yo no pudiese estar allí para consolarla, que llegaría un día en que ya no me necesitaría a su lado. Quise pensar entonces -o al menos eso deseaba- que le consolaría alguien elegido por ella, que la quisiese tanto como yo. Eso estaría bien. Muy bien. 

La visita fue motivada porque se había pillado la mano con una puerta en el colegio y un dedo quedó un tanto pachucho. En el cole no tenían claro si había algo roto y me llamaron. Tuvimos que ir al hospital. Un susto, ya digo. Su llanto, su rostro, el dolor. El no poder contenerlos. Ya dije que afortunadamente no fue nada, pero para ella fue mucho.

 Esperando sentados a que la atendiesen coincidí con alguien a quién no veía desde hacia más de veinte años. Es curioso, por aquel entonces, cada vez que esa muchacha estaba cerca mío, todo en mi era un temblor incontrolable. Me faltaban las palabras y el aire, me dolían las sienes y mi mirada ya se forjaba estúpida. Aquel día, en cambio, el único temblor que noté procedía del cuerpo de mi hija. 

Fue ella la que me reconoció. Nos saludamos, nos dijimos las consiguientes frases de rigor, se interesó por lo que hacia allí y después siguió con sus cosas. La cría me miraba como solo se mira a alguien en quién confías totalmente, segura de que sí, de que tenía el poder de la magia. Criatura. Yo creo que se sintió mucho más tranquila al ver que hablaba con una médico. Al pensar que su padre iba a solucionarlo todo.

De nuevo sentados, esperando, uno, de natural fantasioso, se acordó de todos los castillos en el aire a los que tanta querencia y afición tenía. Recordé lo guapa que era aquella mujer veinticinco años atrás. Me di también cuenta de que todo, siendo tan distinto, seguía siendo igual. De que, en lo esencial, era el mismo patán de entonces. También qué, en el último instante, la percepción dependía de la mirada. 


Y de repente la canción, ahí, agazapada. .



“…Good to see you again Rosie. I know i’ve change a lot since there, you’re looking fine baby…”

Y justo en ese momento la canción se convirtió en otra. En una canción totalmente distinta a lo que había sido durante toda mi vida. Su significado, sin dejar de ser el que fue, era también otro. Nuevo. Ya no era una canción sobre dos amantes que apenas lo fueron, separados por los avatares de la vida, que se vuelven a encontrar tras varios años sin verse y que cuando lo hacen él descubre que ella ha rehecho su vida. No era más que una vieja -ahora y entonces- canción sobre dos personas. Una pareja que se conoció en el pasado, soñó con un futuro y  el presente les deparó extrañeza. Gentes con otra vida, la vida de verdad. Me acordé de aquella maravillosa película de Edgar Neville“La vida en un hilo” y de inmediato me recriminé la mera comparación. Recordé también aquello que me decía mi padre, burlándose de mi natural ensoñador: -“Y eso, ¿de que te sirve?”. No pude más que sonreír.

Todavía hoy dudo. La verdad es que no sé si me sirvió para algo. Yo creo que sí. Lo que sí sé es que aquella tarde, cuando su madre llegó a casa y las tuve allí a las dos -hablando en la cocina, contándose sus cosas, haciéndome un poquito de menos- me sentí un tipo con suerte. Y razonablemente feliz.

 

Rio abajo…

 

Anuncios

Un comentario sobre “Río abajo…

  1. Suscribo totalmente tu entrada, me he sentido fielmente reflejado en gran parte de lo que cuentas. Ojalá dispusiese de más tiempo para poder extenderme, pero mis obligaciones mandan y debo conformarme con dejarte estas escasas líneas. Un abrazo río abajo, compañero.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s