Un single cada domingo (IV)…

 

“Nâo posso dizer adeus/ Nem sim nem nâo”. Eduardo Araújo/Chil Beberto. 7″ Odeon Brasil, 1968)
Eduardo Araujo fue una de las estrellas del show televisivo “O bom”, bautizado con ese nombre a raíz del éxito en 1967 con su canción del mismo título. Al año siguiente publicaría “Nâo posso dizer adeus”. En su cara B se escondía “Nem sim nem nâo”, una bomba de relojería desde su mismo inicio, con los gritos y gemidos lascivos, una batería atronadora y el espectacular fuzz motosierra que serviría como presentación en sociedad de “Mister Gordin” (Lanny Gordin, nacido Alexander, de padres judíos ruso/polacos emigrados a Israel y que, posteriormente, cuando él contaba con seis años, se asentaron definitivamente en Brasil). Fue Gordin un soberbio guitarrista de sesión, llamado el Jimi Hendrix brasileño y colaborador a partir de entonces de la mayoría de las estrellas del país (Gal Costa, Caetano Veloso, Gilberto Gil, etcétera) 
 
 En 1968, aunque muy joven, ya contaba con una sólida experiencia a sus espaldas: Integrado a principio de la década en los Playboys, fue posteriormente miembro de la explosión juvenil denominada la Jovem Guarda ( Wanderléa, Erasmo Carlos, Os Incríveis, Nalva Aguiar, Renato e ses blue caps, Ronnie Von, Jerry Adriani, Roberto Carlos…) detonada, como en tantos otros lugares, por la irrupción sísmica que fueron los Beatles. Integrante de los Fevers, casado con Silvinha, otra estrella juvenil, y con un disco de sicodelia soul estupendo ( “A onda é boogaloo” ) producido por Tim Maia, Eduardo Araújo era una estrella con todas las letras en Brasil. 
 

Un single cada domingo (III)…

En 1970 la así llamada contracultura se había convertido en parte tan evidente del mainstream que hasta los generalmente pacatos cazadores de talentos de Polydor no tuvieron problema en editar este single de drug-exploitation, una apología de las virtudes del uso de la marihuana. Incluso en la contraportada se mostraba un mini diccionario (en alemán) con los términos apropiados del argot del fumeta, listos para incorporase a las conversaciones más in. Algo bastante irónico, ya que, escuchado ahora, dicho mantra parece mucho más adecuado para los consumidores de speed, con su ritmo mazacote, el riff de guitarra funk, un hammond omnipresente y los repetitivos coros.
 
 The Marihuna Brass Band era un grupo de músicos de sesión especializados en fabricar deprisa y corriendo álbumes con los hits del momento. Estaban liderados por dos ex miembros de The RattlesFrank Dostal y Achim Reichel-, banda que en su tiempo sería uno de los grupos beat más famosos y populares de Hamburgo. El cantante de este experimento, Kuno Dreysse, era un viejo amigo suyo de los tiempos del Star Club (incluso ellos tres fueron los que lo gestionarían durante un tiempo, a finales de los años sesenta). El tal Kuno había comenzado su carrera en 1964 con The Rivets, un grupo Beat originario de Hamburgo que tuvo sus cinco minutos de gloria como teloneros de los Rolling Stones en 1965. Lo divertido del asunto es que Herr Dreysse -en la actualidad habitual de la cadena de TV Hamburg 1– nunca se fumó ni un mísero porro en toda su vida, aunque se mantuviese siempre fiel a la bebida.


 Stefan Kassel & Frank Jastfelder. Notas interiores de la recopilación “The In-Kraut 1966/1974” Vol. I



LOS CANARIOS Su Ep francés (JAG, 1968)

 
 

 

Personaje hoy controvertido y vituperado donde los haya -aunque antaño, vaya suerte, tan solo ninguneado-, motivado todo ello por una serie de cosas que nada tienen que ver con el asunto que nos -o al menos me- ocupa, la música, Eduardo Teddy Bautista fue, pese a que muchos pretendan obviarlo, uno de los mejores frontman de la historia del rock and roll y soul hispano. Aparte de estar dotado de un registro vocal de primerísimo nivel, imponente, rugoso, pleno de matices y sentimiento, sabía cantar, cosa en absoluto baladí. Aun más, era el compositor de gran parte de su soberbio repertorio. Pese a todo ello, su lugar en el Olimpo es una batalla perdida, si no para siempre, si al menos al día de hoy. 
 
 Este fabuloso Ep publicado solamente en el mercado francés por el sello JAG  en 1968, tiene una curiosa historia detrás. Recopilado para lanzarlos en Francia (recuerden, aunque creo que aún no lo he dicho, que eran protegidos de Alain Milhaud), contiene temas de aquí y de allá que lo convierten en un verdadero galimatías para el coleccionista que va tras él, ademas de ser relativamente difícil de localizar. El espectacular trallazo de freaksoul que es “What can i do for you”, rebosando de vientos en plena ignición, su hammond desbocado y la marca de fábrica de la salvaje voz de Teddy, sólo sería publicado en nuestro país en “Lo mejor del clan volumen 2” (Barclay/Sonoplay 1969), Lp compartido con los Pop Tops. Da la impresión de que fuese un descarte, cuando lo que es en realidad es algo a la misma altura, si no superior, de lo que por entonces se hacía en ese terreno en Europa. 
 
El resto de las canciones que van en él sí que serían publicadas aquí en formato sencillo, algo más tarde (excepto “Trying so hard”), por separado y medio escondidas en caras B, casi sin querer llamar la atención. “Trying so hard” es una extraña combinación de Soul psicodélico que coquetea con lo progresivo. Su combinación de hallazgos es sorprendente: el fuzz inicial, los cambios de ritmo, sus coros y ese mellotron oculto, casi Hammeriano, hacen que sea algo situado a años luz de lo que por aquí se hacía, al menos dentro del mainstream e incluso dentro de la mayor parte del  underground. Venía alojada en la cara B de su mega éxito “Get on your knees” (Sonoplay, 1968). 
 
“I wonder what freedom means” sería la cara B de “Free yourself” (Sonoplay, 1970). Bongos y fuzz, percusiones tribales, el discurso de los nuevos tiempos, el hippismo en su apogeo, que le daba un barniz de modernidad bien entendida que por aquí ni se olía.
 
La última del formidable lote –“Three two one ah”, con su aire a medio camino entre lo marcial y la broma privada, Carnaby y Haight Ashbury de la mano, si fuese eso posible- sería cara B de “Pain” (Sonoplay, 1969) y completaría el lote.
 
 Para acabar de complicar el enredo -y eso es algo que descubrí recientemente- también se publicaría un sencillo de ese ep (“Three-two-one-ah/Trying so  hard”. JAG 122 022, 1968). Por un error de imprenta venía en la galleta acreditada “What can i do for you” cuando la que en realidad sonaba era “Trying so hard” creando la natural confusión en todos aquellos que pensaban que existía en single. Muy recientemente he visto dealers franceses anunciarlo como tal. Quedan avisados.