PLAYLIST Welcome to the rain.

 
WELCOME
 
INTRO Storm
MID DAY RAIN Welcome to the rain
THE GORDIAN KNOT Strong wind blowin’
ALZO & UDINE Rain (da rain)
THE SUNSHINE COMPANY Sunday brought the rain
THE SERENDPITY SINGERS Rain doll
BONNIE DOBSON Rainy windows
THE CINNAMON SHIP October rain 
THE LEFT BANKE There’s gonna be a storm
FREE DESIGN Ivy on a windy day 
IVORY Silver rain
WE UGLY DOGS First spring rain
JAIM And the sun meets the sea
MARGO GURYAN I think of rain
THE SMOKE Waterfall
NOEL HARRISON People in the rain
THE CYRKLE Cloudy
ELECTRIC PRUNES Children of rain
JULIE FELIX Fire, water, earth and rain
LINDA PERHACS Chimacuum rain
OUTRO Rain
 
 La lluvia -como la noche y el día, los amaneceres y los ocasos, las tormentas o los días soleados- suele ser metáfora, más o menos socorrida, de los estados de animo que nos afectan y conmueven. Soledad, tristeza, ilusión, cobijo, introspección, pasado, anhelos, deseos, temores… todos ellos encuentran acomodo, a poco que busquemos, en nuestro sentir. Puede ser tanto crónica de una ruptura definitiva, el final de un mal sueño tal y como nos cuentan los Electric prunes en “Children of rain” (“Get the hell out of my head, this relationship’s dead”) como remedo de la infancia y del pasado, feliz o desgraciado. Es también muy a menudo melancolía y añoranza, recreación de un ayer que entonces creímos cruel y sin remedio pero que con el transcurso del tiempo advertimos que no es más que necesaria peripecia vital, tal y como nos confesaba Margo Guryan en “Think of rain” (“If i should break your heart one day, think of rain and maybe you have to smile”).
 
 Puede ser, es, en definitiva, todo aquello que hemos sido. Probablemente todo aquello que seremos. Detalles, nimios o no, cuyo conjunto, acumulados, vividos y sentidos vienen a ser lo que, un tanto pomposamente, denominamos nuestra biografía sentimental. 
 
 Espero que les sirva, al menos, de compañia.
 
“It’s one of my favourite kind of days, rain all around me, and if you don’t know yet why i’m happy when it’s wet, take a look to the people at the rain”
 

Un single cada domingo (VII)… "CAPERUCITA YE YE"

 
MAITE BAIZÁN Caperucita yeyé (Sonoplay, SBI-30001, 1966)
 
 Regalazo de mis amigos Jenni y Miguel (siempre a sus pies, pareja).  Originalmente publicado con su cuento en el interior, desgraciadamente extraviado aquí. Una -quizás la mejor- de las adaptaciones de cuentos infantiles a cargo de los productores más inquietos de la época (Pepe Nieto, Manolo Diaz) en clave beat y que en este caso viene firmada por el marido de nuestra racial Encarnita, el argentino Adolfo Waitzman, e interpretada por Marta Baizán, Miguel Ríos y Los venezolanos Impala.
 
A continuación tres fragmentos…
 
 
 

 

Un single cada domingo (VI)… LOS MUSTANG "Obladi, Oblada/ No hay más que ver" (Emi/La voz de su amo, 1969. J-006-20.012)

 
  Recuerdo haber escuchado a menudo comentarios acerca de Los Mustang si no hirientes -que también- si al menos simplistas y bastante insensatos. Se los ventilaban dichos comentaristas de un plumazo, definiéndolos como una banda de ye-yé melifluo, dedicada especialmente a fabricar versiones de los Beatles. Siendo eso en parte verdad -pero también verdad pequeña- pasaban por encima de ellos, con todo el descaro del mundo, con una displicencia alarmante. Lo que en realidad sucedía es que, más que osadía o arrogancia, aquello era, en realidad, mera ignorancia. 
 
Hay que ser más chulo (o, ejeem… bueno, da igual) que un ocho para así definirlos, quedarse sólo ahí.  Porque, es cierto, Los Mustang fueron un grupo inicialmente dedicado en hacer versiones en castellano de los Beatles (de hecho, algunas de dichas versiones llegaron a vender en España más que los originales) pero también tuvieron muchos otros recovecos, otras jugosas aristas. Partiendo del mainstream fueron osados. Suena a tópico, pero sus caras b de finales de los sesenta, principios de los setenta, están repletas de experimentos atrevidos: Elegante sunshine/popsike en “Otra razón”, recreaciones de Bowie más star  en “El hombre estrella”, Experimentos progresivos con ribetes sicodélicos en “Reino prohibido del Himalaya”, freakbeat cañon -pero cañon, CAÑON- en “No hay más que ver” (superando, en mi opinión con mucho, al “Ride my see-saw” original de los Moody Blues) o versiones psych de oscuros singles franceses como el “Bye bye city” de Le Coeur.
 
 Nunca terminaré de aprender. Bien por ello.
 

Un single cada domingo (V)… THE SEVEN SOULS "I still love you/I’m no stranger" (Epic, 4-7289, 1967)

Me faltan las palabras. Una vez más. Me siento incapaz de definir, al menos con la más elemental justicia y las palabras apropiadas, algo tan sublime. Vayamos a lo fácil y digámoslo ya: He aquí la perfección absoluta hecha canción en dos minutos escasos. Todo lo que se le puede pedir a una canción. El epítome del West Coast Soul, santo y seña del Northern Soul, y también mucho más. Un trabajo de orfebrería, una joya refulgente que cuenta, entre sus destellos y brillos inigualables, todo aquello de lo que trata -o debiera tratar- el pop: drama, felicidad, ilusión, fugacidad, conmiseración, fe.
 
  Una batería delicada, en sutil pero decidido in crescendo. Los vientos que abrigan, las cuerdas elegantes, el tempo hipnótico, todo en perfecta alquimia. Y, súbita, la voz. ¡Y qué voz!: delicada, melancólica, sinuosa, implorante, devota. Acompañada de unos coros que enmarcan con inigualable exactitud todo lo torpemente descrito más arriba. El nudo en la garganta previo al sí deseado. O al no, da igual, tal es su grandeza. La duda ante el veredicto inapelable qué, sea éste cual sea, ya ha sometido a nuestro corazón. La palpitante necesidad de ver, de tener, de estar junto al ser amado. El arrebato inicial del encantamiento que quisiéramos fuese eterno. La fugacidad del instante más feliz.
 
  Por el otro lado, para redondear el prodigio,  “I’m no stranger”. Más roots, más enraizada en sus orígenes sureños. Con rescoldos Memphis soul imposibles de disimular. Orgullosos, rotundos, inapelables. La elegantísima súplica del desesperado desolado ante la indiferencia insultante, ante la inevitable luz de gas.
 
 
 
 
The Seven Souls se formaron en la universidad de Oregon. Fueron uno de los primeros grupos de integración (formados por miembros blancos y negros) y emigraron del sur de los EEUU a Los Angeles bajo la tutela del músico/productor/chulo Larry Williams, quién les produjo este disco absolutamente perfecto. Desgraciadamente sólo publicarían otro single, interesante, pero sin llegar a la magnificencia de “I still love you”, algo, por lo demás, de todo punto imposible. 
 
 El grupo contaba con dos soberbios cantantes: Ivory Hudson, la voz solista en “I still love you” y el saxofonista Henry Moore (compositor de ambas, la segunda a medias con Bob Welch), quién lo haría en “I’m not stranger”. Un jovencísimo Bob Welch (más tarde en Fletwood Mac, en Headwest) sería el encargado de la guitarra, sencilla, elegante, acariciada.
 
 
 Originalmente publicada en los USA en el sello Okeh, esta joya, afortunadamente, tendría edición europea con su correspondiente portada. La que tengo el honor de presentarles es la única que conozco, editada en Francia en 1967, por el sello Epic, en su sorprendente serie Gemini. Una portada como mucho discreta, cierto. Sin fotografía alguna del grupo. Un diseño corporativo, carente de firma, que imagino obra del amanuense habitual a sueldo del sello. Por cierto bastante menos afortunada que otras de la misma serie que puedo recordar; Sagittarius, Buckinghams, Taj Mahal, The avant garde, Byrds, etc, etc. 
 
 …Everytime i hear your name makes me wonder if things will ever be the same…

THE ROCKINGBIRDS "Jonathan Jonathan" (Heavenly, 1992)

Esto si que es triunfar de verdad. Sin alharacas ni fuegos artificiales. Desde el corazón. Que te dediquen una canción, algo romántico y en desuso, pero también algo que permanecerá para siempre. Un humilde y sentido homenaje al más impresionista juglar del Rock’n’roll. De los Rockingbirds al eterno y joven mockingbird, Jonathan Richman.
 
 “Jonathan Jonathan”
 “Recuerdo qué, la primera vez que escuchaste “Heroin”, dijiste que nunca habías escuchado nada tan hermoso, que eso fue lo que te hizo decidirte. Así que cogiste tu bolsa y tu viejo banjo y seguiste a la Velvet donde quiera que fuesen, para después cantarles tus canciones, al final de una actuación.
  La gente decía “no saben tocar”. Dijeron también que no sabías cantar. Intentaron hacer bromas a tu costa, pero pese a todo tu fuiste el rey. Te mudaste de Boston, del viejo Fenway al soleado estado de California, donde la liaste, tocando tu guitarra surf todo el día.
 No nos olvidemos de Curly, D. Sharp y Leroy. Ni tampoco de Ellie, Asa, Kim o Phil, o de tus ratos pasados con Gram.
  Te conocí hace unos años, aunque nunca fuimos presentados en realidad. Estreché tu mano en el Hammersmith Odeon, algo que nunca olvidaré. Cuando asistimos a tu último concierto me alegré de ver que sigues siendo tan grande como siempre. Ahora tocas música country. Un poco como yo.”
 
 Si quieren saber más acerca de los ROCKINGBIRDS o tienen curiosidad, les recomiendo encarecidamente que visiten al blog amigo Otoño cheyenne, donde tendrán cumplida, fidedigna y bien escrita información. Y no crean que es tan fácil.