Un single cada domingo (XXV) … ED BRUCE "It’s coming to me Ep". (Vogue, 1963)

 

 

La verdad sea dicha esta mini sección (la del single de los domingos) no tiene mucho sentido.  Es cierto que casi nada de lo que por aquí aparece lo suele tener; Sostener una bitácora que me lleva trabajo, generalmente los sábados, que apenas unos cuantos visitan y aún menos comentan. Intentar hacer bandera de unas canciones, un formato y un objeto hace tiempo obsoleto. Procurar dar a conocer, compartir, todas aquellas cosas que a uno le entusiasman… ¿Por qué darme más obligaciones de las que ya tengo, emplazándome cada domingo a mostrarles un single o un Ep?, ¿Por qué no hacerlo cualquier otro día, al ritmo que tenga a bien -algunos meses uno o ninguno, otros una docena larga- en vez de parecer el padre Mundina de los discos pequeños de vinilo? Pues… no lo sé, que quieren que les diga. Uno es lo que es pero más aún lo que no es.

  Veinticinco es un buen número, como lo es catorce o sesenta y nueve… Bueeno, ese… ese es estupendo. Lo que intento decir -lenta, mala, retóricamente- es que esa cadencia se ha terminado. Vale, vale, dejen de aplaudir por favor; He dicho esa cadencia, no la cadencia.
 
 Como soy un hombre de endebles convicciones, asentadas además en el afavorvientismo más ventajista, es posible que en un futuro cambie de idea. Entonces tendré otras e imgagino que las defenderé con la misma vehemencia y similiar desidia.
Termino este opúsculo con un  Ep francés de Ed Bruce. Nacido en Keiser, estado de Arkansas, crecería en Memphis. En 1957, a la edad de diecisiete años se presentó ante Jack Clement, un ingeniero de grabación que trabajaba para la Sun. Una vez allí capta la atención de Sam Phillips quién le graba un sencillo –“Rock boppin’ baby” bajo el nombre de Edwin Bruce. No sucede nada. Persevera y en 1962 escribe “Save your kisses” para Tommy Roe, una estrella emergente. Su mayor éxito, bajo su propio nombre -un espledoroso número ¡¡109!!- será “See the big man cry”, publicado originalmente por el sello Wand. Seguirá grabando sin ningún éxito para RCA, Wand y Scepter. También componiendo; Charlie Louvin’ alcanza un top 10 en el Billboard con una canción suya, “Country singles”.
 
Su voz profunda, de dicción perfecta, mejor aunque menos impactante -eso es prácticamente imposible- que la de Ken Nordine, le servé para tenerle ocupado grabando anuncios y cuñas publicitarias. Vuelve a intentarlo y tras pasar por Monument y United Artists, a mediados de los setenta parece que va a conseguirlo;“Mama don’t let your babys grew up to be cowboys” llega al Top 20. El asunto, no obstante, no va a mayores y sigue vagando por diversos sellos –Epic, MCA– hasta que en este último obtiene su ansiado número 1 en las listas de Country; “You’re the best break this old heart ever had”.
Este ep que tengo el placer de presentarles fue publicado en Francia por Discos Vogue, en la serie “Idoles U.S.A.” y es otro más de los miles de motivos por los que uno ya nunca podra abandonar esta adicción.  See the big man cry…

JERRY GOLDSMITH & FRIENDS. CINERAMA. Vol. 1

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Películas y música, que formidable combinación. Las aquí alojadas, habitualmente tenidas por menores, imperfectas, diletantes, han acabado con el tiempo por cobrar vida en uno de manera plácida, llegando a ser a veces hasta indispensables. Y, mea culpa, soy yo mismo el que a menudo así las ha calificado hasta acabar dándome cuenta, por enésima vez, de lo errado de mi juicio. Es cierto que muchas de estas alquimias ingeridas por separado pudiesen flaquear. Si soy sincero más las imágenes que las músicas. Quiero decir que donde una es imponente la otra llega a quebrarse y viceversa. Pero no lo es menos que algunas veces dan con la espléndida y perfecta simbiosis de imágenes y sonidos que terminan por producir el hechizo. Capítulos ambos que se complementan, se perfeccionan y llegan a trascender, no sólo conviertiéndose en una pequeña -y maravillosa- historia sino creando vínculos que, por mucho que nos empeñemos, quedarán adheridos a nosotros y nuestra pequeñez para siempre.

 

Sin la estética, ¿Qué nos queda?

 

Un single cada domingo (XXIV)… CURTIS KNIGHT "Fancy meeting you here/Lost memory" (EMI Stateside Italia, 1969)

 

Mont Curtis McNear pasará a la fama -discreta, atemperada, menor- por ser el que descubrió a Jimi Hendrix en Nueva York, allá por 1964. O al menos el primero en darle una oportunidad. Aunque antes y después tuvo carrera con fundamento, sustrato y poso (del “Voodoo woman” al “The devil made me do it”. Girarían, junto a los Squires, tanto por la costa Este como por la Oeste, durante dos años largos (antes del salto de Jimi Hendrix al Reino Unido) y sería este trayecto preciso y necesario entrenamiento para lo que vendría después. Curtis Knight fue también el primero en animar al entonces imberbe guitarrista de sesión a que cantase y, tan pronto pudo, lo metió en el estudio para tal menester. Grabarían al menos un par de discos juntos; “Get that feeling; Jimi Hendrix plays and Curtis Knight sings” y “Jimi Hendrix with Curtis Knight” . Discos que una vez muerto Hendrix y en vista de la leyenda en que se había convertido, verían difusión de una manera más amplia. Su peripecia juntos sería vital a la hora de cincelar la particular visión de la música de la Jimi Hendrix Experience. Una visión que mezclaba Bues, Rock&roll, Rhythm&blues, Soul e incluso leves toques del folklore autóctono, y que, a la postre, serían los cimientos -no tanto, como se ha dicho a menudo, de la música psicodélica- sino de una concepción ácida del rock &roll en formato power trio.

Todo este trayecto, siendo lo que quedará en el recuerdo y en la memoria de la historia, no debe oscurecer su enorme talento como guitarrista todo terreno, como tipo inquieto en búsqueda de cualquier sonido que le ubicase y le diese visibilidad, y que también pudiese, de paso, procurarle algún rédito. Un tipo tan talentoso como poco afortunado tahur en el mundo del rock and roll.

 Este sencillo de Curtis Knight “Fancy meeting you here/Lost memory” (EMI-Stateside,1969) – que tengo el placer de presentarles hoy es copia italiana (creo que el único país donde salió con portada) y escuchándolo ahora creo atisbar en él todas las virtudes de la JHE y ninguno de sus defectos. Juzguen ustedes…

 

Un single cada domingo (XXIII)… WAYNE FONTANA "Waiting for a break in the clouds" (Fontana, 1968)

 


Geoffrey Ellis, más conocido como Wayne Fontana, tomó su apellido del batería de Elvis, Dominic Joseph Fontana. Fue uno más de las huestes que conformarían la British invasion. Sus primeras escaramuzas fueron con los Jets, en su Manchester natal, pero el éxito le llegaría con los Mindbenders (Llamados así a partir de la pelicula del mismo título de Basil Dearden) con una versión de “Um, um, um, um, um”, canción del gran Curtis Mayfield popularizada por el no menos grande Major Lance. Aunque el mega hit por el que serían recordados en las enciclopedias fue “The Game of love”, número uno a ambos lados del Atlántico y también su canto de cisne. A finales de 1965 se separan y Wayne emprende una carrera en solitario con enormes aspiraciones pero cuyo mayor logro comercial, en cualquier caso relativo, sería su versión de “Pamela, Pamela” de Graham Gouldman. Ese mismo año publicaría un Lp (con la colaboración de la orquesta de Les Reed y músicos de sesión tan conocidos como Big Jim Sullivan) que se quedaría un tanto en tierra de nadie, entre la intención de consagrarse como un crooner de drámatico existencialismo (en la senda que ya había iniciado Scott Walker) y los intentos por sumarse al pop orquestal, elaborado y elegante, de los Bee Gees. Para su desgracia -malos managers, peores decisiones- en la mayor parte de sus canciones quedaría un tanto desubicado, errando como uno más de los numerosos melifluos cantantes pop. Pero donde de verdad daba el Do de pecho, ciñendo ambiente con su presencia escenica y personal voz era en esas perlas de Blue eyed soul, a menudo compuestas por Greg Ellis (La citada “Waiting for a break in the clouds”, “My eyes break out in tears” o “Something keeps calling me back”) donde parecía un émulo – menos salvaje, más domesticado- de un contenido P.J. Proby.
 
Unas cuantas de esas joyitas, para deleite de quién suscribe, verían edición en formato 7″ en nuestro país, con sus hermosas y únicas portadas. En concreto dos Eps (“Goodbye ble bird/The sun’s so hot today/Come on home/My eyes break out in tears”, Fontana, 1966 y “Pamela, Pamela/Something keeps calling me back/Gina/Goodbye bluebird”, Fontana, 1967) además de dos singles en 1968; “The worlds of Bartholomew/Mind excursion” (con producción de Arthur Greenslade) y el soberbio -que tengo el placer de presentarles- “Never an everyday thing /Waiting for a break in the clouds”producido por Mike Vickers. La cara B, cada día pieza más cotizada desde que diese nombre a una recopilación del mismo título, son dos minutos largos de sudoroso rhythm and soul blanco; Vientos sincopados y base rítmica desatada para vestir a una voz chulesca e implorante acompañada por unos coros femeninos de lascivo, sexual atractivo.