La Sinfonia vital de Alfonso Santisteban (1943-2013)

 … La MÚSICA, con mayúsculas, es la más bella de las artes y mi razón de existir. Por eso la MÚSICA queda fuera de toda cuestión. En arte es imposible ganar a la vez en todos los tableros. Todo se paga. Una conquista se obtiene sólo al precio de una pérdida …

Alfonso Santisteban

 

 

 

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DAUGHTERS OF ALBION. “Daughters of Albion” (Fontana, 1968)

 

Bautizados a partir del poema de William BlakeVisions Of The Daughters Of Albion”,  (una parte de su libro “The Soft Soul Of America”),  Daughters of Albion fueron un duo formado por Greg Dempsey y Kathy Yesse (más tarde conocida como Kathy Dalton) y cuyo único Lp, el homónimo “Daughters of Albion” fue publicado por Fontana en 1968, producido y arreglado por Leon Russell.

Es  “Daughters of Albion” un claro producto de su tiempo,  a la vez combinación de cripticismo y comercialidad. Sin embargo, aunque su código genético pareciese el ortodoxamente heterodoxo, con sus claves secretas ad hoc y la pátina espacio-tiemporal perfectamente determinada (por resumir, aquella donde cualquier cosa imaginada podía llegar a prosperar y tomar cuerpo a poco que se propusiese) rezuma desde su núcleo íntimo una inefable brisa clásica. Un puñado de canciones de una pieza, vestidas con melodica accesibilidad y que pese a ello (o quizás debido a ello) extrañamente, no tendrían la menor repercusión. La disparidad entre continente y contenido, hoy asunto casi inapreciable, junto a su simultaneidad con las docenas y docenas de discos que partían de los mismos presupuestos, no ayudaría en absoluto. Su portada, tan hermosa como inhóspita, más propia de una logía ocultista de pegolete o trasunto de acceso a una secta hippie que de algo con intención en devenir popular, tampoco es que fuese de gran ayuda. Sin embargo las canciones, adictivas desde la primera escucha, de estructura clásica pese a la pretensión de disimulo con cierta parafernalia inherente a los tiempos, sus textos  (lúcidos, intrincados y afilados cuando no políticamente proféticos), los elegantes arreglos y su precisa producción hacen inexplicable que un disco que ha envejecido tan sumamente bien sea poco menos que una página perdida de la historia de la música pop.

En cualquier caso celebrémoslo y dejemos de lamentarnos. Existen tantos y tantos ejemplos similares. Porque “Daughters of Albion” es en parte, sí, despreocupado hippismo y en parte ligera psicodelia pero es, sobre todo, un disco trufado de canciones enormes, melodias arrebatadoras y un gusto excelso a la hora de su ensamblaje. Con toda la dispersa -e inevitable- mezcolanza que quieran, a menudo anárquica, aquella que campaba ufana en una época donde todo era posible, ese tiempo en que la mirada panorámica dependía tanto del fotógrafo como del retratado.

  Estribillos tarareados que recuerdan a los viejos musicales mientras un secante se adhiere al paladar. Divagaciones beat y reminiscencias folk combinadas con sagaces referencias a la cartografía del alma y de los sentimientos. Un concienzudo trabajo de estudio, milimétrico y rico en matices, trufado de trucos imaginativos. La ingeniosa manipulación de cintas, unos juegos de voces hechos con gusto, decenas de capas de instrumentos superpuestos que otorgan cuerpo y forma tanto a los arcanos mitológicos del subconsciente como a la más mundana ola entonces vigente. Melodías que son puro Tin Pan Alley trasplantadas en medio de la costa Oeste. Spoken words juguetones descargando el pesado lastre de la melancolía. Ninfas de voz celestial y atrabiliarios navegantes dándoles protección. La grandilocuencia y la delicadeza, lo puro y lo prosaico en perfecta, sublime combinación.

 Ayudado en algunas composiciones por Dave “Duff” Linden (quién pronto abandonaría el proyecto) y quién ya había escrito previamente para Dino, Desi and Billy, Dempsey da cuerpo a un disco delicioso y delicado, que fluye calmo con sus diversos matices. Ya había roto la mano profesionalmente con “It could be so good to you”, una canción que escribió para Don and the Goodtimes a medias con Jack Nietzsche y anteriormente él y Yesse habían formado parte del quinteto The Gas Company, con un disco publciado para el sello Reprise. Todo aquel entrenamiento había macerado su idea inicial. Un propósito eminentemente pop donde una multitud de referencias, encajadas en un puzzle perfecto, se suceden sin por ello dejar de ser algo nuevo a nuestros oidos. Colabora, produciendo y arreglando, el gran Leon Russell (uno de los Phil’s regulars de la factoría Spector), antes de convertirse en el barbudo albacéa, en el sumo sacerdote del Gritty Rock’n’soul. Venía Russell de terminar el fallido y muy difrutable “Look inside the Asylum Choir” a medias con el joven y talentoso guiotarrista tejano Marc Benno, quién también intervendría en la grabación de “Daughters of Albion”.

 La inicial sensación de ligereza y de agradable levedad va evolucionando conforme se suceden las escuchas. La constatación de que existe un discurso, un plan, de qué, sobre todo, hay  grandes canciones tras el concienzudo trabajo en el estudio. La impresión, bajo su aspecto aparente de casualidad, de ser todo él algo muy premeditado. Algo pensado y madurado donde infinitas pinceladas son esbozadas de todas las formas posibles; Xilofones, clarinetes, flautas, arpas, clavecines, clavicordios, trombones, pianos… y pese a esas múltiples capas, ese trabajo de orfebre, la sensación de que todo fluye de modo natural, nada forzado, es incontestable.

La combinaciones –a priori imposibles y sin embargo sorprendentemente perfectas- se suceden; “Well wired” (el que sería el único single del disco) es cualquier -buen- grupo de chicas del Brill Building que nos imaginemos inyectado en psicodelia. Una melodía desestructurada (suenan ventosidades, los instrumentos y la voz van cada uno por su lado, a ratos la música se desvanece como si jugásemos con el dial) termina por cobrar perfecta forma cuando aparece la voz de Kathy, otorgándole sentido, coherencia y forma al inicial desbarajuste. 

 

 

 Un gimmick de piano y un trombón de pararte andamiaje tambaleante son la espina dorsal de “Still Care About You”, canción hecha carne gracias a la espléndida voz de Kathy Yesse. Por momentos da la impresión de ser una canción de Burt Bacharach cantada por Mama Cass, tan solo que la tendencia a la construcción de dramas urbanitas del primero y la soleada tristeza y desamparo de la segunda -enmascarada en presunta felicidad- parecen querer fundirse hasta recrear la rememoración de un ayer carente de futuro. Y así acaba uno por pensar que Daughters of Albion quizás se quedasen en tierra de nadie precisamente por esa querencia a vestir las más hermosas melodías con los más extraños arreglos, por contar historias demasiado complicadas, sin preocuparse por otra cosa que no fuese hablar de uno mismo desde el punto de vista del otro. Por no querer ser ni malditos ni palmeros.
 
 También hay medios tiempos que mutan en un ragtime antes de desembocar en territorios casi medievales (“Hat Off, Arms Out, Ronnie”) o los Beach Boys y las hermanas Rovell emergiendo en “Good To Have You”, apoderándose de todos los vericuetos del deseo, inmunes a la realidad. La mejor producción de Curt Boettcher que podamos imaginar nos es regalada en la mágica, a punto de quebrarse, “Hey, You, Wait, Stay”. Una canción donde la imponente voz de Kathy Yesse alcanza tonos inusualmente altos para su rango, mientras advierte y suplica, en mitad de un tempestad de cuerdas tenebrosas que describen los distintos estados emocionales. Qué decir de “Stories Of Sad”, un híbrido perfecto que bebe de lo más personal y melancólico de Lennon/McCartney (“Strawberry Fields Forever/”She’s Leaving Home”) hasta saciar su sed en algo espectral y brumoso, turbio. Una crónica del desasosiego camino de ninguna parte, mientras violines y campanas recubren de cierto confort su anuncio melancólico.

Trucos de estudio que necesitan varias escuchas para ser apreciados en toda su elegancia y lirismo y cuyo mérito, no menor, es que parezcan naturales, libres y evocadores. Unas veces Phil Ochs, en otras los Carpenters, el verdadero prodigio es que todo eso suceda dentro de una misma canción (“Candle Song”) y que suceda en cadencia propia y manera natural.

Dempsey cantando las dos lineas de voces en “Sweet Susan Constantine”, sucediéndose en perfecta combinación, interpretándose a si mismo y a su némesis. Ese formidable trasunto, pleno de desacostumbrada hondura, a medio camino de los Cowsills y el pre-country rock Nesmithiano a-là-Monkees que responde por “I Love Her And She Loves Me”.

 

 

Para terminar “1968/John Flip Lockout”. Probablemente la canción que resume y adelanta lo (poco) bueno de iba a regalarnos ese mini género antipático llamado Opera Rock. También, sobre todo, el epitafío perfecto de la década que esta a punto de terminar. Imitaciones y bromas de Dylan, Los Beatles y del Papa Pablo VI mientras el mantra “… Limosnas y escrúpulos y qumquats Charlie …” se sucede (Imagino que Qumquats hará referencia a la diminuta naranja de origen japonés). Siete minutos que van desde los Rolling Stones -el estribillo “Na,na,na,na, nineteen sixty eight”–  hasta Alvin y los Chipmunks -la voz tratada imitando a los dibujos animados- pasando por los Byrds, Los Hullabaloos, Lee Harvey Oswald y cualquier cosa que se les ocurriese. Un disco orillado y menor que, como casi todo lo pequeño hecho con aspiraciones de grandeza, es grande en su pequeñez.

 

 

 

Experiencia de hipnosis regresiva (II)

the man from mantra poster

 

El enésimo capitulo de mis obsesiones. Una hora larga de Kiddie-Pop, Soundtracks extravagantes, Libreria, Psych-Pop, Freakbeat, Popsike, Space Jazz, Nederbeat, Acid Cosmic Folk, Toytwon, Kraut planeador y otros negociados en pos de la playlist definitiva, esa que nunca será.

INTRO Experiencia
SALAMANDER Will
BERNARD LAVILLIERS Les aventures extraordinaires d’un billet de banque
SERGE GAINSBOURG Flash forward
THE MAGIC MIXTURE Urge to leave
JULIAN’S TREATMENT Phantome city
JEAN CLAUDE VANNIER L’enfant, la mouche et les allumettes
THE TWILIGHTS Comin’ on down
JARKA Ocell rescatat
FREEDOM To be free
JEAN PIERRE DECERF Contact
JACKY CHALARD & GILBERT DEFLEZ La collecte des coeurs
LA TROUPE Al amanecer los niños montaron en sus bicicletas…
THE OUTSIDERS It seems like nothin’ gonna come my way
MEIC STEVENS Y brawd Houdini
GILBERT DEFLEZ & JACKY CHALARD Les scandales
OPHIUCUS Darbouka
AME SON Je veux just te dire
RAINBOW FFFOLLY Sighing game
EDELWEISS Sunday
AN APPLE DAY The otherside
ROLF & KHUN The sound of feelings
LE SYSTEME CRAPOUTCHIK Mourir d’amour
MIKE & TOTI  De nata, fresa y limón

OUTRO Gloria mundi