RUMBAVILLE Canta, baila, ríe y llora

 

RUMBAVILLE 

 

 
  Tras “Here comes the rumba” y “Rumba or die” (otras dos playlist que pueden escuchar si apetecen en mi página de mixcloud) llega “Rumbaville”. Un puñado de maravillas rescatados de los archivos de Discophon, Belter, Philips, RCA, Movieplay y Columbia y que tengo el placer de presentarles. Un breve y humilde recorrido por varias de las aristas de la rumba. Por su autopista y, sobre todo, por sus carreteras secundarias.
Visitaremos la Disco rumba con Rumba 3 con “Buscaremos un rincón”, joya oculta en su Lp Disco (“Acuérdate que te quiero”) mientras somos espectadores del drama que subyace entre el artista y su público, en realidad el recuerdo de dos amantes que lo fueron, en esa sofisticada rumba funk de los Chipén que es “Corazón de león”..

 

  Más: Proto hip hop con beats de piano a cargo de Paca y Manuela en “Negro y blanco” y de Enrique Castellón Vargás en “Jaz gitano”,  apoteosis del trompeterio Latin rumba con El Noi. Todo vale, tanto si es real y es sentido, como si de ficción e impostura se tratase. Digánselo a La Terremoto y “El despertador”. Fábula o realidad, nada importa una vez en ella nos sumergimos; La voz rota de Jose y sus Rumberos dudando entre quedarse o marcharse, preso de lo intangible en “Que qué de qué” o el maestro Peret jugando a ser Joe Cuba en una felina versión de su “Gato”.   

 De esa apisonadora del ritmo que es el Lp de Los Chavós  me complace presentarles su versión del cubano Rafael Cepeda en clave anfetamínica propulsada por bongos, ventilador, palmas y trompeta de juguete. A su lado una toma del “Ojos chinos” de Chele acelera hasta el paroxismo la del Gran Combo de Puerto Rico.

 Sangre Gitana, Solera 4 y Contraste nos acercan a la rumba sevillana con sobrados medios y producción de tronío. A menudo acusada de señorita y fatua, conviene no obviar sus episodios más subterráneos, aquellos en los que el drama y lo frívolo se dan la mano con simpar efectividad;  “Yo me siento muy feliz”, “Un poco de café” y “Borrón y cuenta nueva” son rumbas polisémicas, esas que nos narran la pérdida y la infidelidad transustanciadas en las adicciones, las flaquezas y la melancolía. Volver a levantarse tras el batacazo, pensando desde ese mismo momento en la proximidad del siguiente tropiezo. 


 El gran José Cunill y su piano llevando a una nueva dimensión el “Nuestro ayer” de Santisteban, entre el Latin Combo y la rumba cardíaca, sin embargo tan sentimental. La Polaca cantando a Juan Pardo en esa aproximación al hippismo cristiano vía batucada que es “Chiquillo moreno”.  Argentina Coral reinventando a Camilo Sesto en “Algo de mi”; un piano cual manantial de sensaciones que uno diría (pese a no estar acreditado) acariciado por Cunill y que, aproximadamente a la mitad de la canción, redefine la necesidad del bongo y las percusiones como metrónomo vital sobre el cual cimentar las emociones carentes de cualquier afectación.


 Ya, ya termino, descuiden. Me despido con la rumba fuzz de Rumba Joven, de su único y recomendabilísimo Lp, el llamado “Baila, canta y ríe”. ¡Ah!,  y también esa maravilla, enroscada en la canción ligera italiana más evocadora, que es el “Tómalo” del gran Changó. No sé ustedes, quizás lo tomen como carencia y merma de este quién escribe. Humildemente pensaría uno que estarian confundidos.  No por mi criterio, discutible siempre, sino por la grandeza de lo ofrecido. Tal vez lo observen desde la profiláctica distancia, esa que existe mientras se balancea uno entre la condescendencia y el cinismo. Seguiríá pensando que así no, ustedes no. Pero estoy casi seguro que lo más probable sea -no saben cuánto me gustaría- que se detengan en apreciar la libertad estilística más absoluta, la finura melódica, la matemática precisión en el ritmo y en el tempo. Junto a todos esos enseres, irrenunciables, también otras cosas, si cabe más importantes. Cosas como el rigor, la verdad, el placer y el retrato del instante. La fábula y la representación. En ese caso estaremos de acuerdo. Ojalá.

 

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