ROGER NICHOLS & PAUL WILLIAMS We’ve only just begun (A&M)

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The Carpenters, Dobie Gray, The 5th Dimension, Sergio Mendes and Brasil’77, Gary Pucket, Sammy Davis Jr., Goyo, Johnny Hartman, Eydie Giorme, Jack Jones, Four King Cousins, Mama Cass Elliot, The Sandpipers, The Five Americans, Gloria, Three dog night, Harper Bizarre, The Match, The Monkees, Bobby Boyle, The Parade, Claudine Longet, The Carnival, Jackie Trent & Tony Hatch, Kenny Lynch… docenas de artistas han interpretado el cancionero de Roger Nichols y Paul Williams, canciones que han terminado formando parte de nuestra memoria. Antes de que todo esto sucediese dos tipos completamente diferentes formaron una de las sociedades artísticas más infravalaloradas y maravillosas que puedo recordar. Uno era espigado, despreocupado y atractivo, originario del sur, de Alburquerque (Nuevo Mexico) y dotado de una pasmosa facilidad melódica capaz de describir de manera fluida multitud de sentimientos. El otro había nacido en el norte, en Omaha (Nebraska). Actor infantil de relativo éxito, al crecer fue consciente de su físico complicado; Enanismo, una cierta tendencia a engordar y aquejado de una extraña enfermedad que parecía acelerar su envejecimiento. Nada de eso sería óbice a la hora de crear unas cuantas decenas de canciones inolvidables, es más, probablemente fuese aderezo con el cual darles forma. Donde el primero recreaba los estados de ánimo del americano medio a traves de unas partituras aparentemente sencillas -en realidad de una complejidad melódica sorprendente- y profundamente evocadoras, con innegable gancho y discreto aparato, el otro las vestía de unos textos de llana poesía, puro desencanto del sueño del american way of life. Lo hacia sin la pretensión de dinamitarlo formalmente sino más bien con la precisión del amanuense certero. Ambos consiguierían de tan mágica sociedad vestir a la tristeza de esperanza y darle forma de canción.

Este disco recoge las primeras canciones que escribieron juntos, en forma de maquetas y con algún añadido, escueto, para embellecerlas. La verdad es que no necesitaban practicamente ninguno para tal menester, refulgen de una manera imposible de oscurecer, aunque también es cierto que de la justa dosis de azúcares incluidos en los arreglos dependería su inmortalidad. Tenían en definitiva la escasa y difícil cualidad de sonar propias en cada una de las voces que las tomasen prestadas y que, más allá de los gustos de cada uno, lograban parecer una nueva en cada ocasión.

El proceso, según explican ellos mismos, era muy sencillo. Roger Nichols escribía la canción de principio a fin, dejándola terminada a falta de letra. Eran músicas soberbias, nada afectadas, con una discreta sensibilidad y toneladas de posibles interpretaciones. Williams era, como modestamente contaba, el traductor a palabras de sus notas: “Roger era un tipo muy riguroso, quería los textos nota por nota ya desde el primer borrador, aunque luego los modificase. No quería un doo dee da donde podía ir un Some early morning”.

Y vaya si lo conseguía. Williams les daba su seña de identidad; una intimidad muy middle class, la propia de la gente con una vida muy normal pero con las expectativas y anhelos inherentes de todo ser humano; El ayer y el mañana, imposibles de sujetar. El deseo de ser comprendido, de encontrar un cómplice en el deseo. La súplica del que ha fracasado demandando una nueva oportunidad, el lamento por el daño causado, la soledad ante el mundo y con uno mismo… Amor, ruptura, culpa, perdón, redención. El proceso natural de las cosas.

Les dejo con sus propias declaraciones…

…Estaba en mi despacho de A&M records una mañana cuando Chuck Kaye, mi editor, entró con Paul Williams. Nos presentó y dijo “¿Por qué no intentáis escribir algo juntos?”. Aunque Paul era muy pequeño en estatura, tan pronto hablamos, fui seducido por su enorme personalidad, agradable y sincera. Curiosamente habíamos nacido con sólo dos días de diferencia -el 17 y el 19 de septiembre- y nada más conocerlo me sentí comodísimo en su compañía. Había encontrado a un amigo en Paul Williams.

Le di una melodía para ver que podía hacer con ella y al día siguiente volvió con la letra definitiva de “It’s hard to say goodbye”, nuestra primera cancion juntos. Grabamos rápidamente una maqueta, se la enseñe al productor Tommy LiPuma y este dijo que quería la canción para el nuevo álbum que Claudine Longet estaba grabando.

Así que tuvimos un relativo éxito de inmediato… ese fue el comienzo de nuestra relación. Chuck Kaye también sería parte decisiva de nuestro devenir, al dar exposición a nuestro material y conseguir que muchos artistas y productores demandasen nuestras composiciones. Pese a no tener un single en las listas, continuamos grabando.

Y entonces llegaron los Carpenters. Se mostraron interesados en nuestras canciones, especialmente con “We’ve only just begun”. Es curiosa su génesis. Tony Asher estaba intentando dar forma a una idea para un anuncio del Crocker Citizens Bank que le habían encargado. Había tenido un accidente de ski y nos lo pasó a nosotros. El anuncio mostraba a una pareja de recién casados, caminando hacia el atardecer. Jamás pensamos que esa melodía pudiese convertirse en un hit, pero por si acaso la grabamos con una tercera estrofa y un puente. Richard se enamoró de ella y se decidió a grabarla. Y hasta hoy. Desde que la grabaron los Carpenters, en el que sería su segundo sencillo, se convirtió en un éxito que arrasaría en todo el mundo. Fue también desde entonces la canción que ponían en todas las graduaciones y en todas las bodas. En mi opinión es uno de los más grandes discos que se han hecho, con una fantástica interpretación y producción. “Rainy days and mondays”, “Let me be the one”, “I won’t last a day without you” o “I kept on loving you” se convertirían en parte de su repertorio más emblemático. Richard y Karen nos pidieron más canciones. Los Carpenters hicieron parte de la más hermosa y exitosa música de nuestro tiempo y se convertirían en un fenómeno mundial. A la vez que “We’ve only just begun”, Three dog night grabaron y publicaron “Out in the country”. Ambos discos escalaron lo más alto de las listas simultáneamente, así que en 1970 pasamos del hambre al banquete.

Roger Nichols;

Las canciones que están en este disco son demos o maquetas que generalmente no llevaron más de tres o cuatro horas de grabar. Inicialmente utilizábamos una grabadora de cuatro pistas y alguna vez una de ocho e incluso dieciseis. Así que la mayoría están grabadas de aquella manera, con un equipo básico y en mono.

En todas toco yo la guitarra, el bajo y el piano. Hice también los coros en “We’ve only just begun”. En “So many people” tomamos la maqueta y la adornamos con cuerdas, un oboe y batería y la incluimos en el disco de Paul, “Someday man”. “Somebody’s waiting” la escribimos para una película documental sobra la paralisis cerebral. Ese documental sería nominado a los Oscar.

Creo que muchas de las interpretaciones de Paul son tan excepcionales porque son espontáneas. Son la primera voz que tuvieron estas canciones. Su alma interior, la cual es más profunda que ninguna otra que haya conocido, son evidentes. Y aunque embrionaria, suenan a verdad y tiene, para mi, un verdadero significado…

Paul Williams;

…En 1967 yo estaba fuera del negocio de actor con el que había empezado y comencé a escribir canciones como entretenimiento. Una serie de maravillosas coincidencias me llevaron a la compañia editorial de A&M records, donde me presentaron al asombroso Roger Nichols. Aunque éramos físicamente opuestos -al menos me doblaba en altura-, creativamente nos tratamos de tu a tu desde el principio.

Las canciones que Roger y yo escribimos fueron grabadas por una gran variedad de artistas. Mirando atrás me pregunto si un mucho más joven Paul Williams se daba cuenta por aquel entonces de cuan rápido surgían las canciones. En un pricipio fueron canciones para álbumes y algunas caras B. No fue hasta 1970 cuando comenzamos a disfrutar de la emoción de tener nuestras canciones en la radio. Quizás la mayor alegría de todas fue escuchar mis textos y verlos pasar a la historia en la voz de Karen Carpenter.

Roger y yo somos todavía amigos y de vez en cuando aún escribimos juntos, como diversión. Este colección de maquetas y demos nunca fue hecha para publicarlas. Fueron creadas como manera de poder presentar nuestras canciones a los productores y artistas que pretendíamos que las grabasen. Espero y deseo que las disfruten, pese a estar registradas de una manera tan básica, tan cruda. Son como nuestros niños y, afortunadamente, nos han traído algún que otro placer a nuestras vidas.

Ha sido un verdadero honor escribir junto a Mr. Nichols.

 

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