EXPLOITOVILLE The Awesome World of 45s. (Trip#1)

EXPLOITOVILLE

“Miénteme pero no me engañes”. No sé dónde leí esta frase ni tampoco quién la dijo. De hecho ni siquiera recuerdo si fue exactamente así, pero no se me ocurre nada más verdadero que la mentira carente de engaño. La verdad per se está un tanto sobrevalorada. Me refiero a la verdad gratuita, innecesaria, casi prepotente. De hecho creo que lo está tanto como estigmatizada está la mentira. Y como también lo está la falta de consecuencias que suele reportar cuando su único fin es el engaño cicatero y miserable. A la verdad me refiero.

Porque uno piensa, tal vez equivocadamente, que la verdad es muchas veces engaño y que sin embargo la mentira puede ser, perdonénme el tono cursi, casi un acto de amor. No estoy refiriéndome a ese tópico y engañifa llamado mentira piadosa. Ni tampoco a aquella cauterizadora sólo para con nosotros, ausente la más elemental empatia con quienes nos rodean y que es utilizada únicamente para zaherir o adornarse.

Hay discos que son para uno un poco eso. Mentiras sin engaño. Para los que tenemos vidas pequeñas, grises, rutinarias -y hasta en ciertos momentos felices- nos sirven como escape, sí, pero también a veces de reflexión. Otra cosa es la capacidad que cada uno tenga para ella. Para la reflexión, quiero decir. La mía, lo digo ya, es bastante limitada.

Exploitoville es una más de las recopilaciones con las que les suelo dar la brasa. Discos de la llamada serie B (o C, o D, hasta la Z podríamos llegar) afortunadamente a años luz de las enciclopedias, de las citas elogiosas, de la mención elitista. Discos a menudo corolados por la inmediatez de su gestación, por lo general en el mismo estudio donde unos músicos ya veteranos cumplían su horario de oficina. Son, en su inmensa mayoría, discos perpetrados por tipos constantes y rigurosos en su empeño, casi obsesivos en lograr la alquimia soñada. Discos con la mirada puesta en la pista de baile, en la lista de éxitos o en la generación de un repertorio que ofrecer a la estrella de turno. En ocasiones -las menos- con todos estos objetivos a la vez.
Pero no se llamen a engaño, tampoco pretendo ni es mi intención hacer virtud de lo meramente bizarro u extraño. Hay en esta lista sintonías para emisiones radiofónicas, cortinillas televisivas, pasajes instrumentales con diversos propósitos. Experimentos enfocados a la pista de baile, disco music de -presunto- escaso vuelo e incluso mantras religiosos. Ningún afan de epatar, ningún cinismo por mi parte haciendo apología de lo meramente diferente. Pienso sinceramente que son grandes momentos musicales. Por descontado pueden atribuir a las canciones -y desde luego a mi juico- todas las carencias o mermas que quieran. Digo esto porque pienso sinceramente que merecen mención o al menos algún nimio homenaje en alguna bitácora tan descabalgada como es esta. Otra cosa será lo que a ustedes les parezca, sea maravilla, bosta o el término medio.

Los singles que a continuación tengo el placer de presentarles son discos de rastro de toda la vida, de esos que se compraban por 25, 50 pesetas, o ya en tiempos mas actuales, por 50 céntimos. Es posible que alguno haya dado el salto a una liga nacional (Salambos, Nicky Bulldog) y sea hoy relativamente cotizado, pero con estas cosas, si me permiten un consejo, hay que funcionar por instinto. Una imagen, un nombre, un pálpito … láncense a por ellos y arriesguen. Cuando suena la flauta son los más disfrutables.

1

Supermax era el sosias del austríaco Kurt Hauenstein (multi instrumentista eficientísimo, habitual en los estudios Warner de Frankfurt y de la escena disco alemana que más tarde evolucionaria hacia la disco music más underground). Había tenido ya un gran éxito con “Love machine”, alojada en su segundo Lp “World of today”. La que incluyo aquí, “African Blood” (una pieza de afro disco desbordada por las percusiones y con unos coros casi tribales) sería el segundo sencillo de su siguiente Lp “Fly with me”. El mismo álbum contenía también “It ain’t easy” , canción que sería un éxito en los USA y facilitaría que se estableciese en Los Angeles. Producida por Peter Hauke, sería editada en nuestro país por Elektra/Hispavox en 1979.

2

Otro baterista, el británico Cozy Powell, nos presenta “Dance with the devil”. Producida por Mickie Most, llegaría a ser # 3 en las listas inglesas en el año 1973. Colin Flooks – pues ese era su verdadero nombre- venía de ser el batería del Jeff Beck Group, el cual abandonaría en 1972. A raiz de este éxito formaría la su propia banda, Cozy Powell’s Hammer, aunque el asunto no tendría continuación. En 1976 ingresa como batería en los Rainbow de Ritchie Blackmore e incluso en 1980 sonó como candidato para sustituir a John Bonham en Led Zeppelin. La canción, que comienza con un solo de bateria a modo de locomotora -que ya no lo abandonará hasta el final- tiene todos los ingredientes necesarios para la adicción más instantánea; su riff insidioso, los coros femeninos, la batería taladro. En definitiva, ese aire pre-glam entonces tan en boga. Me recuerda episodios similares en el sello RAK (Angelo and eighteen, el “Clotho’s web” de Julie Felix). Sello cuyo dueño era, claro, Mickie Most.

3

Poco es lo que puedo contarles de Nicky Bulldog. Tan sólo que era de origen italiano y que su  “Chewingum rock”, la cara A de este sencillo sería la sintonía del programa de la RAI 2 “Supersonic”. Pero la que a mi me gusta de verdad es “Dog power song”, la otra cara. Una barbaridad disco glam, con unas voces femeninas negras estupendas, sintetizadores de trazo grueso y beats exagerados. Originalmente publicada por el sello italiano Grog records, también lo sería en España, en el año 1977, por el subsello de Polygram, Carnaby.

4

El sello Poplandia, propiedad de Alain Milhaud y distribuido por RCA, editaría en España en 1973 el single de Kid Rock, grupo fantasma creado por Miki Dallon y Tony Taylor. Originalmente publicado por Young Blood international en Inglaterra, en la cara A estaba una fatua (por breve, vaporosa) pieza de popsike titulada “Ice cream man” (que tendría, cómo no, versión hispana a cargo de Mike Kennedy y el niño Toti llamada “De nata, fresa y de limón”). Era en la cara B (sólo en la cara B de las ediciones españolas y holandesas, en el resto del mundo iría otra, “Dream, dream, dream”) donde se hallaba la cachucha. “Doctor rock” es proto glam con todas las de la ley; unos breaks de batería aceleradísimos, sintetizadores analógicos y voces casi punk, dementes, se suman a un groove infeccioso e irresistible.

5

Spaghetti Head era otro más de esos grupos fantasma que por este post pululan. Formados por el baterista Clem Cattini (Ex- Tornadoes, Ex- Johnny & the Hurricanes, cotizado y prestigioso session man) este sencillo, publicado en España por Movieplay en 1974, lleva en la cara A (la que tengo el placer de ofrecerles) una percutiva versión del clásico de Bob Haggart y Ray Bauduc “Big noise from Winnetka” (clásico que harían, entre muchos otros, Gene Krupa, Sandy Nelson o Cozy Cole) y que junto a la dominante batería incorpora un adictivo silbido y una base rítmica juguetona. Al otro lado está la sinuosa y moderna “Funky axe“. Una canción casi blaxploitation, un poco al modo de los instrumentales más atmosféricos de Los JB’S para los soundtracks tipo “Black Caesar” o “Slaughter’s big rip off”, ralentizados, narcóticos.

6

De nuevo pocos son los datos de los que dispongo acerca de Luky Pistoia. Single italiano grabado en el sello Magma en 1974 en los Studio Genova. La cara B que aquí incluyo debe ser una de las que tengan el nombre más apropiado jamás puesto. “Ufo” es eso, una marcianada, un objeto volante no identificado. Percusiones desatadas, voces dementes, rugosos riffs, bongos y beats. La cité antes y vuelvo a hacerlo; Si tienen ocasión compárenla con el “Flight” de Angelo & Eighteen en RAK records. Sorprendente es poco.

7

La Incredible Bongo Band fue el proyecto de Michael Viner. Venía de trabajar largo tiempo como A&R en el sello MGM y junto a varios músicos de estudio formó la IBB en pos del éxito personal. De todos los que intervinieron en este proyecto, el más conocido, tanto por lo preponderante de su instrumento -la batería- como su background, era el baterista Jim Gordon. Había sido protegido de Hal Blaine en sus comienzos, llegando a participar en “Pet Sounds”, “The Notorius Byrd Borthers” o “The Gosdin Brothers”. Más adelante sería el batería de Derek and the Dominoes y de Delaney and Bonnie. Con dos Lp publicados, el primero de ellos también en nuestro país (“Bongo rock” y “The return of the Incredible Bongo Band”) “Apache / In a gadda da vida” sólo saldría en formato single en Italia. Insuperable.

8

Proto hip hop en este single de edición ¡argentina! (gracias amigo Eduardo) del año 1974 grabado en RCA por Larry Black. “Streaking” es boombastico Soul funk de lascivo discurso e irresistible groove del que nada sabría decirles aparte de ser la mismísima “Prisencolinensinainciusol” de Adriano Celentano.

10

Experimento de estudio creado en Bélgica. No me pregunten por qué pero su inicio, el divertimento con flauta, me lleva directamente al “Stepping stones” de Johnny Harris. De inmediato la canción muta a un ejercicio de soul progresivo con su piano lacerante y una tersa voz femenina. Una voz que evoca a la de divas británicas como Mrs. Bassey, elegante y prominente, dotando a la canción de enjundia y cierta clase.

11

“Voodoo” es uno de los rescates más gozosos que últimamente ha habido en los cajones de singles del estudiodelsonidoesnob. Comprado hace años imagino que por su estupenda portada me había pasado completamente desapercibida. Producida por Sylvain Vanholmen (ex-Wallace Collection, ex-Seabirds, ex-Two man sound) la canción parece un sobrante -bueno- de los mejores Shocking Blue. La voz femenina imita claramente a Mariska Veres del mismo modo que la instrumentación encajaría perfectamente en el “Scorpio’s red”. En la otra cara de este sencillo de 1974 de los belgas White Coffee está “Save me”, elegante modern funk con wah wah y de voz poderosa, aunque esa va en otro negociado.

13

David Byron era el cantante de, ejeem, Uriah Heep. “Vientecillo africano” (no sé el por qué de la traducción) es un single suyo de 1978 editado en nuestro país por Arista. Producido por él mismo y por Daniel Boone es evidente al escucharlo la influencia de Giorgio Moroder y Pete Bellote aunque luego la cosa derive a ritmos africanos igualmente automatizados, cuasi robóticos. Una irresistible pieza de Munich sound directa para la pista de baile.

14

Joe Galligan comenzó en el negocio de la industria discográfica a principios de los años sesenta como delegado de prensa de la superestrella Sheila. Este “Missa negra” que les presento era la cara B de “Chic chac” juguetona y onomatopéyica tonadilla que sirvió de sintonía para el programa radiofónico de Robert Villard. Dabadás, scats, wah wah, pianos saltarines y vientos a go-go. Publicado por Disques Vogue en 1972, tras él estaba Humbert Ibach (Umberto Petrucchi) italiano largo tiempo asentado en Francia y estajanovista de los episodios musicales de la librería francesa al que conviene seguirle la pista.

15

The Salambos -así bautizados imagino que como homenaje o guiño a la novela de Gustave Flaubert del mismo título, aquella que mezcla historia y ficción a propósito de la guerra de los mercenarios en la antigua Cartago- fue otro de los proyectos de estudio de la pareja Yves Ouazana y Jean Pierre Festi. Continuando la senda ya emprendida con Lucifer and Co o con Supsonic, la canción es soberbia; Publicada en España por Philips en 1971 en formato single auna beats de batería y una potente linea de bajo junto a scat vocals femeninos y un hammond ululante. Cinemática, folklore, pista de baile y evocación. ¿Alguien da más?

16

  “Ani Kuni” es psicodelia tribal en estado puro. Adaptación de un mantra amerindio de origen iroqués, toda la canción es un rezo de gratitud para con los Dioses nativos, ribeteado de una percusión a modo de latido vital mientras un sitar eléctrico acentua su caráracter de trance místico. Interpretada por la medio nativa, medio franco canadiense Madeleine Chartrand fue publicada en España por Philips en 1973.

17

Otra sintonía de un programa radiofónico. “Tonus” de Bill Bockey (del que tampoco nada sé) nos ofrece un solo de Moog estupendo, muy NinoNardinesque más los preceptivos arreglos de viento robustos, el phasing de la batería y lo que quieran pedirle.

18

Un grupo -un grupazo- propiamente dicho. Paladin eran en realidad la banda de Keith Webb y Pete Solley, ex miembros del grupo de Terry Reid. “Get one together” fue single de su segundo y último Lp “Charge!”. Grabado en los estudios Apple con Geoff Emerick como ingeniero, fue publicado en España por Island en 1972. La canción podría definirse como un suicidio -comercial- gozoso; toda ella es en si misma un riff de hammond atmosférico, de progresiva concepción y que, en contra de lo convenido en el género, deviene ligero, adictivo y ajustado.

19

Hey mr. holy man“, versión psicodélicamente progresiva del “Dies Irae”, es un sencillo alemán en el sello Admiral de 1972. Interpretada por Kiss Inc -otro, uno más, grupo fantasma- en realidad era un proyecto del músico suizo Steff Sulke acompañado por la banda The Shiver. Densa, hipnótica, mazacota si quieren, el fuzz que la atraviesa deviene casi místico mientras los coros, los arreglos de viento y la eléctrica por domar la dotan de una aura giallo, de película gótica de lo más atractiva.

20

Sigo con la falta de datos. Poco puedo decir de “Midnight drink”(Polydor France, 1977) cara b de un sencillo de los ignotos Oysters, grupo ficticio de origen francés. Olvidémonos de la versión del Spencer Davis Group y centrémonos en ese swamp boogie de película Carpenteriana, ligeramente deudor del Tony Joe White más pantanoso; La acustica con slide, el phasing, los efectos, el laid back y el reverb… It doesn’t matter.

21

Más deliciosa serie B. North, South, East, West son totalmente desconocidos para mi más allá de saber que “Gargantua”, su cara A, viene firmada por Ralph Benatar, saxofonista belga ex J.J. Band (la banda de Jesse and James) y miembro de El Chicles. La cara que viene en la playlist, “Anxiety”, en cambio está firmada por Francis Weyer, guitarrista también en la J.J. Band y ex- Placebo. Publicado por el sello Biram en 1975 es una canción con casi todos los trucos de estudio que imaginarse puedan; La acústica y el wah wah entrelazados, el hammond y los sintetizadores analógicos, los coros y percusiones tribales. Euro groove lo llaman…

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