SERGE GAINSBOURG Anna

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“Anna”(Philips, 1967) fue una película en color para la televisión francesa, emitida el 13 de enero de 1967, dos días después de Dents de lait dents de loup, en su segundo canal. Pese a una promoción eficaz, la críticas fueron dispares. En la prensa algunos titulares hacen sonreír, del tipo Gainsbourg ha querido encjar textos inteligentes dentro de ritmos jerk”. Por aquel entonces declara:

“La música de “Anna” tiene un sonido nuevo. La gente dice ; Es ye-ye … Pero éso, ¿Qué significa?; Nada. Ya habrá tiempo en el futuro para asimilar estos sonidos nuevos y esta música, sin ideas preconcebidas ni palabras peyorativas…”

También es un Lp, hasta sus varias reediciones, desde hace unos años, en formato vinilo (antes lo fue en cd, en la caja “De Gainsbourg à Gainsbarre” y también en edición japonesa), codiciadísimo por los coleccionistas. Tuvo una muy pequeña tirada y se había convertido prácticamente en invisible. Esa rareza contribuyó durante casi veinte años a conferirle su dimensión casi mítica. Hoy podemos decir que es una obra sorprendente y que simboliza un estado de gracia extremadamente pop, por lo demás muy atípico en la acartonada TV de la Francia de De Gaulle.

Pierre Koralnik, su director. “… Anna es la historia de un joven exitoso que dirige en una agencia de publicidad –Jean Claude Brialy– y qué, por azar, ve la fotografía de una chica (Anna Karina, musa y pareja durante un tiempo de Godard) que no puede borrar de su cabeza. Desde ese momento solo tiene una obsesión, encontrarla. La busca por todo París. La gracioso de la historia es que la tiene frente a él, es su asistenta. Para él es invisible, tras sus ropas de trabajo y las gafas de culo de vaso que la camuflan. Es todo bastante extravagante. La música, toda de Gainsbourg, esta pensada como un script de cine. Es muy rock’n’roll y también muy pop. Se muestra toda la modernidad de la música de Gainsbourg y sus textos son, como en él es norma, magníficos…”

Anna Karina, su actriz principal. “… Tras nuestro primer encuentro encontré a Serge muy tímido. Yo no entendía porque se le consideraba tan feo. Tenía belleza y clase en su gesto, muy distinguido, casi principesco diría yo. “Anna” fue muy importante para mi. Siempre había soñado cantar y él me había escrito canciones maravillosas. Adoraba que me enseñase y tocase sus canciones. Me parecían recuerdos de adolescencia, de cuando tenía catorce años. Mi padre me llevaba a los bares, el tocaba y yo cantaba…”

Jean Claude Brialy, su actor principal. “… Serge me dijo: Voy a enseñarte a cantar … ¡ Cantar yo!… imposible. Y eso es lo que hizo, con mucha paciencia y cariño. Intenté imitar su voz para no estropearlas, ya que sus canciones eran bastante complicadas. Hizo que me esforzase…”

“… Estaba atraído por Anna Karina, cuya forma de cantar era susurrante, un tanto erótica, algo que encontraría más tarde en los discos de Jane. Creo que Serge estaba enamorado de ella. De cualquier modo, Serge no podía trabajar con nadie de quién no estuviese enamorado. Incluso decía que estaba enamorado de mí. Venia a verme al plato con un pequeño ramo de flores. Era muy cariñoso, muy tierno…”

Para la grabación de “Anna”, Gainsbourg recluta a Michel Colombier como arreglista y director musical, siguiendo los consejos de su amigo Alain Goraguer. Colombier hace un trabajo formidable. Habituado y cómodo con los sonidos sixties (Había compuesto todos los jingles de “Salut les copains”) esta toma de contacto es tan solo la primera de una serie de fructíferas asociaciones; Los arreglos de “Bonnie & Clyde”, la primera versión de “Je t’aime moi non plus”, etc.

Michel Colombier“… Serge tenía aquello que yo no tenía y viceversa. Encontraba nuestra manera de trabajar muy interesante porque no era cuestión de ganar una competición, simplemente era un trabajo en común. Yo elegía, por ejemplo, el tono de la orquesta y el no intentaba darme una melodía que no fuese apropiada a ese tono, muy al contrario. Asistía a todos los ensayos y me señalaba aquello que no le parecía bien. Podía ser una nota, un acorde o la posición de esa nota dentro del acorde. Para mi era apasionante, además de la fascinación que yo tenía por sus textos descubrí que tenía un sentido melódico único, que debía mucho a sus orígenes ruso-judíos. Los judíos y los negros son los únicos, pienso, que poseen verdaderamente el blues…”

El disco, en principio un juego menor, es todo un recital de Gainsbourg, algo cercano a un campo de pruebas de lo que más tarde serán sus discos para Jane Birkin. Panorámico y sin cortapisas, Gainsbourg escancia todos los licores de su mueble bar musical en copas repletas. Unas de pop (Boomerang, Pistolet Jo), otras de chanson (Sous le soleil exactement, Ne dis rien), e incluso combinados de beat y swinging london como Roller girl.

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