Sapore di Sale

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En 1965 Stefania Sandrelli –quién ya ha trabajado con Jean Pierre Melville, Ducio Tessari o Pietro Germi entre otros- interpreta a Adriana en “Io la conoscevo bene” (Antonio Pietrangeli), una muchacha frágil y sumisa, incapaz de sobrevivir en el mundo del espectáculo, ese lugar en el que conseguir los sueños tiene un alto precio.

 Ese papel, la verdad, no tiene mucho en común con ella. Cuatro años antes, con tan solo dieciséis años, ha conocido a Gino Paoli, quién, junto a una mutua atracción irresistible, le procurará una hija, Amanda, y una canción imperecedera, “Sapore di sale”.

 Se encuentran por primera vez  en Bussola di Viareggio, en la Toscana, donde él actúa y de donde ella es originaria. Stefanía se muere por conocerlo. Ya lo había visto en televisión y se mostraba dispuesta casi a cualquier cosa con tal de que la invitase a bailar. No sería tarea difícil; esa muchacha en flor, vestida de verde aguamarina con un vestido de flecos que le nace justo bajo el pecho, hechiza de inmediato al cantante. La diferencia de edad, casi treinta años, hace que Paoli intente escabullirse en un primer momento, pero finalmente no se detendrá, una fuerza sobrenatural se lo impide.

 Comienzan entonces las escapadas secretas, los encuentros y citas clandestinas. La despreocupada menor, que ha crecido en el deseo de ser bailarina clásica y con el sueño de ser actriz, se escapa de su casa todas las noches, con la complicidad de la criada, saliendo y entrando por la ventana de su habitación. Una noche tras otra disfrutan de su amor. Paseos en el descapotable del cantante, conciertos de jazz, besos y sexo en medio de la pinada. Cualquier cosa con tal de estar juntos, desafiando las prohibiciones y divirtiéndose sin pensar en nada más. En un primer momento Paoli le oculta que es un hombre casado, Sandrelli, por su parte, intenta no ser sólo una más de las conquistas de un músico mujeriego.

 Poco a poco la noche sella el hechizo. Sobre la arena de la playa en la que se deja caer en sus brazos, lejos de todo y de todos. “Lontano da noi, dove il mondo è diverso, diverso da qui”. Sí, “Sapore di sale”, hablando de todos los enamorados, habla solo de ellos.

 En 1961 Gino Paoli ya le había dedicado la inmensa “Senza fine” a Ornella Vanoni. Ésta había declarado reconocerse en ella y aún más en “Che cosa c’è”. Pese a todo ni las canciones ni la Vanoni llegarían a provocar en él la ola incontrolable de deseo, el anhelo amoroso más absoluto, que sí lograría una de las cimas de la canción italiana. Inspirada en la nostalgia, tanto como en la asunción del autor de que el tiempo y sus circunstancias (en este caso la carrera cinematográfica de Stefania) acabaría por separarlos definitivamente, “Sapore di sale” será, casi desde su gestación, un poema imperecedero, eterno. La carrera de Stefania progresa, y eso,  tal y como ya sabía Paoli, les distanciará definitivamente. Él vive en Milán mientras que ella, ya convertida en una estrella, lo hace en Roma.

 Bajo el sol del verano de 1963, mientras “Sapore di sale” se convierte en un gran éxito, la Sandrelli rueda “Sedotta e abbandonata” (seducida y abandonada, ¿premonitorio?, ¿O será al revés?) de Pietro Germi. La distancia reconcome a Paoli. No para de llamar a la casa familiar y la madre acaba mintiéndole, asegurando que Stefania no está allí. Tras varios días logra hablar con ella. Entonces, por supuesto, vuelan los reproches, las acusaciones, incluso los insultos. Los argumentos del miedo, aquellos que surgidos desde la distancia se hallán prestos a romperlo todo.

  Al final Gino Paoli no puede más. Sumido en una nebulosa de desesperación y con la mente ofuscada, impelido por un romanticismo exagerado, toma una pistola y se dispara un tiro en el pecho. Sorprendentemente sobrevive, aunque la bala se quedará definitivamente alojada en su pericardio. Poco después declarará; “… El suicidio es eñ único acto de verdadera libertad que un hombre puede hacer por si sólo. Sin embargo, yo soy la prueba de que ni aún así se puede decidir del todo…”. Stefania recibe la noticia en el set de rodaje. Parte inmediatamente hacia el hospital. Cuando llega intenta desdramatizar el acontecimiento apelando a la lógica, recordando lo que decía uno de sus personajes, leve, desencantado, inocente solo en apariencia: “… Si me quieres tanto, ¿Por qué quieres morir? Si uno ama, la amada quiere que se lo demuestren…”

  Gino no puede, pese a su estado, reprimir la risa. Una risa que aparece de entre la oscuridad en la que se halla sumido, volviendo a creer que ese amor que pensaba perdido se había vuelto a fraguar. Un año más tarde, en octubre de 1964, nacerá Amanda. Pero pese a todo, el equilibrio en la relación entre el cantautor genial y la talentosa actriz es prácticamente imposible. Paoli no aprueba ciertas decisiones de Stefania (no quiere que actúe en “Io la conoscevo bene”) pero ésta no le escucha. De su amor, aunque resten los rescoldos, no puede construirse el futuro. En 1968 lo dejan definitivamente. Pero el recuerdo de la pasión permanecerá intacto para siempre, al menos en “Sapore di sale”, en el gusto un poco amargo de las cosas perdidas.

Fulvia Caprara para “la Stampa”

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Un viaje sonoro a través del placer (Sexopolis, Sexorama, Sexologie, Sexophilia & Sexsation)

 

Bacanal sicalíptica. Un viaje sonoro a través del placer. Cinco capítulos (Sexopolis, Sexologie, Sexophilia, Sexorama, Sexsation) de grooves lascivos alrededor del sonido con Euro Exploitos, Spanish B divas, Cosmic disco, Munich sound, Sex Library, French lolitissimo, German sex grooves, Japanese bizarre,  Italian soft porns and beyond…

 

Jean Pierre Mireuze, Rolf Kühn, Ant Sue, Orchester Werner Müller, Kenssuke Shina, GianFranco Plenizio, De Giafferi, The Primeval Rhythm of Life, Bill Lawrence, The Background Studio Groupies, Karl Heinz Schäffer, Serge Gainsbourg & Jane Birkin, Nick Wilson, Philippe Nicaud, GianPiero Reveribieri, Annie Germain, Franco Micalizzi, Lara Saint Paul, Franco Campanino, Oliver Despaix, Rita, Nathaniel Merryweather, Herve Roy, Peter Thomas, Armando Trovajoli, Gianni Marchetti, Steffi Vijnak, Staff’s Carpenborg, Danyel Gerard, Gerhard Heinz, Brigitte et Lummi, Backgammon, Magic Carpet, Sirarcusa, Orchestra King Zerand, Nico Fidenco, Piero Umiliani, Rolf Wilheim, Fantastic Plastic Machine, Patchwork, Atomic Circus, Max Berlin, George Garvarentz, La Orquesta de Adolfo Waitzman, Love TKO, Albert Peter, Alan Hawkshaw, Jack Hendrix, Gregorio García Segura, Sara Montiel, Saga, Jane Birkin, Pepe Llobell’s Enterprise, Chari Chari, Tony Valor Orchestra, Albatross, Alberto Baldan Bembo, Susana Estrada, Amanda Lear, Lola Martinez, Charo Baeza, Manuel Gas, Benitez, El Chiclés, Larry Black, Bruno Battisti D’Amario, Chloe et Poupougne, Key Hano, stefano Torissi, Bobby Trafalgar, Alex Puddu, Pop Concerto Orchestra, Patsy Gallant, Mike Rethford, The Peter Thomas Sex Orchester, Soul Vibrations, Gianni Oddio, Chakachas, Stefan Schwab, Nathalie et Christine, Bernard Pretty Purdie, The Ladies, Afrikaanders…

MOMENTOS MUSICALES Molicie y esparcimiento

Momentos

 

 

Molicie y esparcimiento en el Estudiodelsonidoesnob. Alrededor de una hora en la que uno ejecuta chapuceramente otra de sus listas. Del Modern Soul reparador con Willie Hutch, The Reflections o Virginia Vee hasta la Bossa pop franco española de Chiquita o italiana (vía Tunez y Umiliani) de Zeudi Araya. Entre ambos extremos entrelazados episodios de baterístico groove a cargo de Tulio De Piscopo, el Al Rose Trio o los Spaghetti Head recreando a Cozy Cole. El clásico “Take Five” sublimado en un aquelarre de triple vertiente: Jazz latino de Tino Contreras, Impresionismo vocal por Carmen McRae o juguetón virtuosismo andante por el guitarrista Elek Bacsik.

El fastuoso Sonido Calandria y la trompeta loca del Conjunto EstiffSoul, de todo tipo; Místico (Rotary Connection y su visión de The Band),  Northern (Joe Simon), cinemático (Virginia Vee) y Free (Elaine del Mar). Alegrías (Elia y Elizabeth) y lágrimas (Scott Fagan). La banda de cámara de la RCA mexicana y su arrebatador “Tema de los adolescentes”, la elegancia y sutileza de Ike Quebec y su saxofón junto a experimentos en los aledaños de lo extravagante con la adictiva “Viva Tirado”, aquí por The Duke Of Burligton, y fragmentos de las voces (Heston, Leigh & Welles entre otros) de “Touch of evil”.

 

 

The Man Form O.R.G.A.N. The Electric Eclectics of DICK HYMAN

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En la segunda mitad de la década de los sesenta el neoyorquino Richard “Dick” Hyman lleva ya bastante matu sobre sus espaldas. Hijo de un concertista de piano, desde muy pequeño estudia y absorbe como una esponja la música que le presentan hasta adquirir una sólida formación clásica. Partiendo de ahí -y gracias a la influencia de su hermano mayorpasa al Jazz, a los musicales de Broadway, a la música para películas y a no sé cuántos estilos más. Se convierte en lo que viene a llamarse un músico todoterreno.

En 1969, tras unos años en Command, el sello experimental de Enoch Light (lo exclusivamente pop estaba reservado para la etiqueta Project 3) completará su tour de force definitivoHyman ha formado parte de la escudería Command junto a Doc Sverinsen, Bob Haggart, Mel Davis o Tony Mottola, entre otros, baqueteándose en aquella serie de discos que llegaría a publicarse en nuestro país y que no sé si recordarán (Provocative Percussion). En el futuro estos serán el grueso de los músicos que le acompañaran en sus discos en solitario.

 Antes de realizarlo ha transitado de manera estajanovista por casi todos los palos; recrea la moda de la bossanova en “Brasilian impressions” con versiones de Bonfa, Jobim, De Moraes o Roberto Menescal, reinterpreta los éxitos del momento en “Mirrors; Reflections of today”, recopila temas centrales de spy-movies en “The man from O.r.g.a.n.” y ha dado con un aliado inseparable, el órgano Lowrey, una especie de super computadora fabricada por él, que será parte esencial en sus discos formativos (“Electrodynamics”, “Keyboard Kaleidoscope”, “Provocative piano”, etecé).

Ya conoce el bendito reverso tenebroso. En 1963 publica en MGM la abracadabrante maravilla titulada “Mary Mayo / Moon gas”, una especie de refugio de libertad donde dar rienda suelta a los sonidos que bullen en su imaginación. Pronto tiene que volver al redil en busca de réditos con los que subsistir. Pero en 1969 el mundo es otro. Más receptivo y atento a la experimentación. También menos asfixiante, aunque sólo lo fuese por un breve lapso de tiempo.

Abducido por los sintetizadores y especialmente por el Moog, se abre ante él una paleta nueva conformada por una serie de nuevos colores, con una nueva decoración y un aislado paradigma de libertad. Lo extravagante y lo raro se torna normal y cualquier cosa que antaño estuvo vedada tiene ahora colgado el cartel de free entry. El suyo, en concreto, da acceso a “The electric eclectics of Dick Hyman”, la apoteosis del Moog.

El disco se abre con una adaptación sui generis de la música griega. No hay que hacerle mucho caso pero según confesión propia, junto al folklore nativo americano, es una de las bases de su música. Utilizando dos moogs (ya que este solo puede emitir una nota cada vez) y con la base rítmica grabada en directo, tira del overdub en estudio para poder armonizar la melodía. Utiliza efectos que reproducen el trino de los pájaros y consigue una extraña mezcla entre música folklórica, la electrónica y la bossa-nova. Y siempre, siempre, con un groove diríase de característica tan involuntaria como fidedigna fotografía de los tiempos.

“Con un piano o con un órgano pueden suceder cosas divertidas. Si estás tocando un staccato y aguantas la nota durante un segundo ésta ira desvaneciéndose. Pero en cambio, si tocas una nota de la misma manera en un sintetizador, crece”

Desde muy joven Dick Hyman era un whistler consumado, de hecho su versión de “Mack the knife” registrada en 1956 con el Dick Hyman Trio (Del que existe una hermosa edición española en formato EP), adornada por el silbido y el carillón, le otorga una nueva dimensión; exótica, nocturna, urbana, de una soledad conmovedora. La formidable “The Moog and me”, según sus propias palabras “es el intento definitivo por dotar de humanidad al Moog”. De hecho el timbre del silbido cambia con respecto al que consigue con el sintetizador del mismo modo que lo hace Jimi Hendrix con el uso del pedal wah wah en su guitarra. Ayudado por la Rhythm Unit , una especie de caja de ritmos o sintetizador análogico que reproduce el sonido de la batería, utilizado especialmente por los organistas de música ambiental, consigue un sonido especial, que modifica con un pedal de pie que crea una serie de rupturas en el ritmo. Jocosamente Hymancomentaba que “aunque tiene inconvenientes, también tiene la ventaja de que no te habla y no te pide tocar solos”

“The minotaur” fue lo más parecido a un hit que saldría de este disco. De hecho se publicó en single (obviamente en una versión abreviada y no en los más de ocho minutos que dura en el Lp) y llegó a entrar, no me pregunten cómo, en el top 40 del Billboard. Cosas de 1969. La verdad es que es pura experimentación, avant garde de vocación pop, una sinfonia que nada más comenzar a sonar nos muestra un paisaje de tantas y tantas cosas que hemos escuchado después. Una improvisación perfecta sustentada en la Rhythm Unit, que en vez de ser programado para un único ritmo lo es para dos; Bossanova y vals. A ésto se le añade un efecto de drone, un zumbido similar al sonido de la tamboura, interpretado con el sintetizador. Junto a todo esto, otro sintetizador produce la linea melódica. Es una mezcla de influencias hindúes claramente evidentes con la progresión del mantra y también con un etéreo aire helénico. De hecho, según Hyman, la idea de la melodía provenía de un disco de música griega de su colección personal. Para evitar que el mantra del sintetizador derive en monótono Dick Hymanañade una linea de bajo interpretada a la manera moderna permitiendo que la batería improvise a partir de ella. De hecho la linea de bajo suena antes que la batería. Cuando lo tuvo todo listo Hyman añadió los efectos de cinta que juegan con el estéreo yendo de canal a canal. El resultado produce un efecto hipnótico, casi carnal, en absoluto artificial, pese a ser interpretada toda ella con máquinas.

Hay más sorpresas: El uso del órgano Lowrey a modo de sintetizador otorgándole un efecto bitonal con la sección rítmica y jugando con el efecto xilofón en “The legend of Johnny pot”, improvisación pura y dura en “Top dance of memory banks” con arreglos de metal, filtros y un aroma antiguo, Efectos de cascada con la cinta echoplex mezclados con clarinete en “Total Bells and Tony”

La continuación de este espléndido “The electric eclectics of Dick Hyman” llegará al año siguiente con “The age of electronicus”. Menos innovador y más complaciente, todo versiones de canciones del momento excepto “Kolumbo”, composición propia, pero, atención, con esa cumbre que responde por “Give it up or turn it lose”, versión del clásico de James Brown que uno considera cima de la electrónica pop.

La mayoría de sus discos adolecerán del defecto del estajanovista; la dispersión, la conexión del piloto automático debido a la premura del instante, el predominio de la forma sobre cualquier otra cosa… Pero tanto en algunos de los anteriores como de los posteriores de vez en cuando hay algo que nos sorprende, que nos conmueve o que nos atrapa; la formidable versión del “Más que nada”, incluida en el agradable -y a cada escucha mejor- “Brasilian Impressions” , las versiones de los clásicos soul (“Mercy, Mercy” o “Respect”) en el deslavazado pero interesante “Mirrors”, la increíble reconstrucción que hace con “The windmills of your mind” en “Electric latin love” o casi la totalidad del misterioso y sugerente “Moon gas”. He incluido, como suelo, una playlist con momentos escogidos de todos sus proyectos que espero les resulten igual de satisfactorios que a mi.

ALGO SALVAJE Vol. 2 Untamed 60s Beat & Garage Nuggets from Spain

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El próximo 4 de marzo sale a la venta el Vol. 2 de “Algo Salvaje. Untamed 60s Beat & Garage Nuggets from Spain” en Munster Records, formidable segundo capítulo de la recopilación, que se intuye antológica, del Beat y Garaje hecho en nuestro país. Enfundado en una estupenda portada (una foto de los Gritos) y con textos de Vicente Fabuel, que, como en él es norma, lo son de tan ajustada concreción como didáctico magisterio, además de enormemente ilustrativos e informativos. El disco recoge 28 canciones hechas en nuestro país que, como cuenta el antologista, es “…Un festival de beat crudo, directo y agresivo, más las lógicas digresiones estilísticas de acuerdo al psicodélico devenir de los tiempos…”.

 Editado en formato de doble Lp y cd, el disco recoge arrebatos juveniles, audacias (más de las convenidas) e inspiración tan libre como a menudo aislada.  Sirve también para trazar una cartografía, un tanto anárquica si quieren, del estado de un país baqueteado pero curioso en su subsuelo y de una escena incipiente. Junto a bandas y solistas capitales en dicho ámbito, como Los Salvajes, Smash o Bruno Lomas, asistimos a los embriones de Tino Casal, Daniel Velázquez o Lorenzo Santamaría (como Los Archiduques, Cefe y los gigantes y los Z-66, respectivamente) junto a episodios esporádicos -carreras de un único sencillo para entendernos- como lo fueron las de Don y Su Banda Club, las Aguilas Reales o Los Flechas. Versiones de canciones clásicas, tan atrevidas como de sorprendente efectividad (entre otras, de los Mar-Keys, The Animals, Gary Walker & The Rain, Vince Taylor, The Castaways o el Dúo dinámico). También repleto de  un variado anecdotario; apariciones del grupo de un futuro ministro de Justicia (Los Cirros), el germen de los que se convertirían en Evolution (The Vampires) o la banda beat del gran Ramón Farrán (Ramón-5). En definitiva la necesaria y justa puesta en valor de algo que, en mi humilde opinión, lo merece sin ningún género de dudas.

Así pues no me queda nada más que agradecer tanto al recopilador como al sello el formidable proyecto. Por cierto, anuncian futuros capítulos. Sin mas dilación y si aceptan un humilde consejo, compren. Incluyo un pequeño sampler con fragmentos de las canciones que espero les sirva para hacerse una idea.

Repertorio;

LAS AGUILAS REALES La ruina

LOS ANGELES NEGROS Me equivoqué

LOS ARCHIDUQUES Lamento de gaitas

LOS BRISKS Si mañana será así

BRUNO LOMAS Vendrás conmigo

CEFE Y LOS GIGANTES Sin rencor

DON Y SU BANDA Acción

LOS FLECHAS Diciendo no

LOS TONKS Escapada

LOS ZINKOS No te puedo amar

GRUPO 15 El Olé

LOS POPS Te esperaba

LOS GATOS NEGROS Cadillac

LOS RELAMPAGOS El baile del bufón

LOS SALVAJES Soy así

RAMON-5 Amor perdido

LOS SIMUNS You don’t love me

LOS SOÑADORES Sin saber por que

THE VAMPIRES New love

Z-66 Carrera con el diablo

LOS GRITOS Veo visiones

DIABLOS NEGROS Last night

JUAN Y JUNIOR Nothing

SMASH Well you know

LOS CIRROS Lack a day

LOS CRICH I can’t stand it

LOS IBEROS Liar Liar

LOS INDONESIOS I can tell

 

Por cierto, como todos ustedes ya sabrán, veníamos de aquí…

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