CONJUNTO ESTIF Trompeta loca

Quinteto Montelirio, Conjunto Estif, Toldos y su grupo, Conjunto Segalí, Quinteto Diamont … nombres que nos remiten a una Arcadia ideal y feliz, un paraíso que probablemente nunca existiese tal y como ellos hubiesen deseado, pero que en cambio, a poco que imaginemos, resuenan en nuestro subconsciente con la misma aura mítica que los tebeos de Purk el hombre de piedra, la serie roja de las joyas literarias de Bruguera o las películas de aventuras en sesión doble un domingo por la tarde cualquiera.

Podríamos resumirlo con la mención concreta a Discos Calandria y, sobre todo, a la figura de Antoliano Toldos. Si quieren saber la historia al completo y bien contada me permito recomendarles “Ibérico Jazz”, el doble Lp que publicó en 2009 Vampisoul, espléndidamente anotado por Miguel A. Sutil, que recoge las producciones de Antoliano Toldos en el periodo que va de 1967 a 1972.

Hace poco conseguí dos de cinco discos pequeños que recopila el mencionado “Iberico Jazz”, los soberbios “Iberico Jazz / Opaco” del Quinteto Montelirio“Trompeta loca / Tom Jazz” del Conjunto Estif. “Trompeta loca”, una de las joyas de la corona más refulgentes de dicho recopilatorio es posible que les suene a algunos por ser cortinilla musical -recurrente- en la formidable serie documental musical de TVE “Musica Ligerísima”, obra del amigo Antonio Moreno Álvarez. Por cierto, canción que ya venia recopilada en el Cd de la serie “Afrodisia” publicado por Nuevos Medios en 2001.

Anuncios

JACQUES DENJEAN “Nevrose / Psychomaniac” (AZ Disc, 1968)

Estamos en pleno 1968 y se puede, casi es obligatorio desbarrar. Todo está permitido dentro de esa fiebre psicodélica que ataca por igual a directores de Orquesta, grupos de Beat, Chansonniers, Lolitas sumergidas en el pop -sea éste ingenuo, malévolo o ambas cosas a la vez- y viejas glorias musicales. Y todo esto circunscribiéndonos solamente al país del hexágono. Bien, sigo. Jacques Denjean acarrea una larga trayectoria a sus espaldas. Desde sus inicios con el Jazz y el Be Bop hasta este ovni psicodélico que tengo el placer de presentarles, ha transitado por el Twist, el Rock’n’roll más o menos acartonado, las bandas sonoras de diverso pelaje, la composición pop y la experimentación sonora. Quedémonos aquí por un instante. Ayudado por vieux potes como Raymond Gimenes, en esa época entretenido realizando versiones (algunas de ellas puro Far Out Sound) de los éxitos del momento con su grupo de estudio Guitars Unlimited, por el bajista Francis Derizcuren y por Jean Claude Oliver, verdadero todoterreno a la guitarra desde sus inicios en su Argel natal. A ellos se les unirá una nueva camada procedente de la escudería Montparnasse como el violinista Jean Luc Ponty , el bajista Paul Rovère y el baterista André Arpino (Otro que tal, revisen si tienen ocasión su “Pop Drums” en MP2000) y darán carta de naturaleza a esta barbaridad en forma de single.

Recluta al ingeniero de sonido Roger Roche (Con quién ha trabajado anteriormente para el Star System francés; Johnny Halliday, Les Lionceaux, Bobby Lapointe, Eddy Vartan, etecé) y se reúnen en los estudios Europa Sonor, cerrados en 1975 y posteriormente convertidos en ¡un cine X!. Ah, el signo de los tiempos.

En su contraportada dice:

  Para poder tener todas las ventajas a mi disposición me he rodeado de los mejores músicos, de los mejores técnicos de sonido especializados en este tipo de música y de un equipamiento electrónico extremadamente complejo que me era indispensable para poder llevarlo a cabo. Dieciocho horas de mezcla fueron necesarias para obtener el “toque psicodélico” buscado…

El resultado serán estas dos canciones, “Nevrose” y “Psychomaniac”, publicadas en un hoy raro single en el sello AZ Disc, en 1968, en su etiqueta Gemini. Un trip sónico repleto de efectos, capas de riffs de guitarra tratados y una batería escueta y cavernícola. Una especie de Jam Session de Blues espacial demente, mezclada en una probeta cuyo resultado procura una extravagante sensación que aúna morbidez y frescura, anarquia y control -si todo ello pudiese darse a la vez- y que, extrañamente, consigue reflejar el espíritu de una época con sorprendente fidelidad.