LOS ESTANQUES “II” ( The John Colby Sect / Action Weekend, 2017)

 

 

Tenía que pasar, ha pasado por fin. Un regalo otorgado en forma de disco que mira ufano hacia adelante desde nuestro pasado musical. Un disco que observa curioso, aprendiendo con atención, y que lejos de refugiarse en el mero ejercicio de estilo o escudarse en el guiño cómplice para connoisseurs, lo mastica, lo digiere y saborea hasta alimentarlo con personalidad propia.

II de Los Estanques, el disco en cuestión, rezuma ese vaivén vital que convierte en cimiento lo que a menudo ayer se tuvo por ruina. Impertérrito y distante para con esa impostura que consiste en pensar la cosa más que atender a la cosa en sí, tiene además la dignidad de tratarnos como atentos observadores, pares y no inferiores. Desde Efeméride, su espléndida apertura (Solera musical de altos vuelos, ecos de Rodrigo Garcia supurando, benditos sean, por todos sus poros) hasta su cierre con la espectral y delicada Adios, lo que se nos ofrece es un disco que deviene en manual de sencilla elegancia, conformado en sus dosis pertinentes por la prestancia melódica, el brio instrumental y su emocionante vuelo evocador.

Aunque Los Estanques cuenten hoy con una formación estable (Íñigo Bregel, Fernando Bolado, German Herrero y Andrea Conti) es el primero, cabeza visible de la banda, quien ha grabado la práctica totalidad de los instrumentos y las voces de este II. Poseedor de una voz que remite tanto en el tono como en el fraseo a la de José María Guzmán, – escúchese, p.e.Can Sagaz, es también Íñigo quién firma todas las canciones, excepción hecha de la pastoral y muy Canterbury Diez chelines (compuesta a medias con Fernando Bolado) donde despliegan un elocuente ejercicio reivindicativo a partir del sentido del humor, carente afortunadamente de cualquier tinte panfletario. Sorprende su conocimiento de aquello que trata, la inmersion entregada y provechosa por diversos vericuetos sonoros, sean estos ejercicios de musculosa psicodelia pop en Lo que tú dejaste atrás o blue eyed soul progresivo en Sed de agua. Igualmente seduce su incansable periplo por nuevos caminos, transitados a partir de un mapa aparentemente ajado pero que logra cartografiar el pasado con milimétrica precisión. Dotado de una base rítmica imponente –metronómica batería, palpitante Rhodes– de una pulsión pantanosamente funk (El que te viene a retratar) y de una pericia al Hammond que nos remite al trabajo de Tomás Bohórquez en el ambicioso Realidad de Los Módulos (De nuevo Efeméride), todo en él es hallazgo y celebración recubierto de un halo de misteriosa atemporalidad. Música que por mucho que uno se empeñe logra escapar, delicadamente unas veces, vehementemente otras, de cualquier expresión escrita que pretenda constreñirla.

II es también un disco que carece de prejuicios. Alea un metal novedoso a partir de viejos componentes; Pop progresivo, funk, psicodelia e incluso jazz. Un disco que muestra orgulloso tanto su alimento –CRAG sobre todas las cosas, Los Módulos, los Soft Machine más accesibles, Pan y Regaliz,  Máquina, etecé- como el de su oyente. En el caso de quién esto subscribe ese puñado de singles tenidos por menores (Realidad, Motivos, Banzos, Control o Sprinters) o de Lps largo tiempo olvidados (José y Manuel -en solitario o con Nuevos Horizontes-, Miguel Ríos y su Memorias de un ser humano, Un gran día de Ia & Batiste y tantos otros). Discos y canciones que perdieron su lugar en las enciclopedias pero que quedan para siempre en los recovecos de la memoria. Discos que, si no los aman ya, estoy casi seguro acabarán amando.

Es II una obra –ya termino, disculpen la verborrea- que acumula celebraciones íntimas y que, a diferencia de otros que dan por sentado la necesidad del uso de un lenguaje donde sentirse confortables y cómplices, arriesga, toma aquello que le sirve y descarta lo superfluo. Un disco que termina dotando a sus canciones de una panorámica propia que cobra, casi por ensalmo, todo el sentido del mundo. Porque al final todo consiste en saber que aunque hay discos que tienen la virtud de hacerte sentir el centro del universo, de parecer estar hechos expresamente por y para ti, hay también otros, más extraños y escasos que no tienen porque parecer que hablen de ti sino a los que les basta con hablar contigo. De igual a igual, en conversación honda, larga y provechosa. Como este II de Los Estanques. No se imaginan cuanto se lo agradezco.

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