ASTRUD GILBERTO. "Acercándome a ti" (CTI/Acción, 1972)

 
 
Tu mirada, el estilo de tu figura, el encanto de tu soltura, 
acercándome a ti.
Tus caricias entre miles de sensaciones que producen tus emociones, 
acercándome a ti.
Tus palabras y las voces de tu sonido se apoderan de mis sentidos, 
acercándome a ti.
Hacia ti, junto a ti, para ti.
 
Y tu risa, la impaciencia que hay en tu risa, argumento de tu sonrisa, 
acercándome a ti.
Hacia ti, junto a ti, para ti.
 
Cuando estoy contigo ya no sé decir no.
 
Tus secretos,  las ideas que hay en tu mente, y tus labios bebiendo fuentes.
Acercándome a ti.
Hacia ti, junto a ti, para ti.
 
Tu cariño atraído por mi inocencia debilita mi resistencia.
Acercándome a ti.
Hacia ti, junto a ti, para ti
 
Yo ya no sé, ya no sé decir no.
 
   
 
 
  Una de mis canciones ancla, una de esas que no se agotan jamás. Y en sus dos versiones por su intérprete original, Astrud Gilberto. Aunque ambas versiones soberbias, de enorme pulsión romántica, para mi discutible gusto es más elegantemente tétrica, más inquietante y evocadora -más redonda en una palabra- la producción de “Acercándome a ti” que la de “Argomenti”. Su fuzz soterrado, apenas dibujado. Los elegantes y tenues arreglos de cuerda y su clavecín proto gótico que la envuelven me parecen detalles idóneos para la extraña, apenas imaginada historia -mitad amour fou, mitad cuento de pigmalion- que se nos narra; Una breve e irremisible fábula sobre la seducción de perturbador final  en medio de un polar de serie B.
 
 La versión en italiano, la citada “Argomenti” se me antoja más ligera, un pelín menos oscura. El citado fuzz tan solo aparece al principio, desdibujándose el crescendo final que si existe en la versión española. También la voz me suena un poco más nasal y afectada, menos sinuosa. En cualquier caso pecata minuta, ambas son espléndidas.
 
 “En tu piel / Una dona che te ama”, las respectivas caras B, también son la misma canción, con distinto título, cada uno en su idioma. Y sigue ganando, en mi opinión, la versión en castellano. Solamente por la frase inicial –“Tú no sabes dónde estoy, si soy feliz, si me olvidé. Yo me guardo para tí, no me entregué, no me vendí”– ya merece que quede para siempre en nuestra memoria como síntesis fidedigna de una historia que nos atrapa. 
 
 La música, casi nada, de Ennio Morricone. Letra en italiano de Franco Evangelisti. De Don Manuel Diaz en castellano. Sitas ambas en la película “La Casse” (Henri Verneuil, 1971), justo después de rodar “El clan de los sicilianos”. Con Omar Shariff, Jean Paul Belmondo, Robert Hossein, Dyan Cannon y Nicole Calfan. ¿Algunos de sus títulos?; “El Furor de la codicia” aquí en España, “Gli scassinatori” en Italia, “The Burglars” en tierra infiel.
 
 Originalmente publicada en nuestro país solo en single, seríá incluida como añadido a la reedición hecha por Wah Wah, a finales del siglo pasado, del delicioso Lp de Astrud Gilberto titulado “Astrud Gilberto con Turrentine”.
 
 Y sí, es cierto, no me la puedo quitar de la cabeza desde la primera vez que la escuché.