PLAYLIST. A walk in the sunshine. Psyche sunshine and beyond (II)

 

 

INTRO In and out
DAVE PAYNE AND THE MEDIUM WAVE  A walk in the sunshine
THE FOX Mr. Hyde
TIN TIN She said ride
ANDWELLA’S DREAM List a number, found a king
ALAN SHELDON Mirror of my mind
THE SOUND AROUND What does she do
ALZO AND UDINE Want your love
PETER AND THE WOLVES Woman of my mind
STEVE RYDER Remember me
TANDYN ALMER About what love is
MARK ERIC Don’t cry over me
SVENSK Dream magazine
THE IN BETWEENS That was just her thing
TEDDY NEELY FIVE New in town
THE SHANES I won’t untie you
MICHAEL FENNELLY Dancing dandelions
JAMME The old lady
CHRYSALIS Piece of sun

RAINBOW FFFOLLY Goodbye

 

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The Go Between’s – Apology accepted



 

Le gustaría a uno ser capaz de poder hablar de las cosas que están por llegar. De cómo van a ser. De como espera que sean. Sin la molesta ansiedad ni la enfermiza preocupación. Verdaderamente me gustaría poder tener la capacidad, sino de vislumbrar, si al menos de mantener aunque sólo sea la esperanza. A uno, si quiere ser sincero, le gustaría simplemente tener el talento de poder hablar. Me refiero, claro está, de hablar bien. Lo que se dice tener una voz. Con propiedad, con ingenio, con agudeza. Ya puestos a pedir, de ser también razonablemente entretenido. De poder evitar, en lo posible, aquellos pensamientos de soslayo que me entristecen y me derrotan, los arranques iracundos que a nada conducen, tan solo a lamentarlos y lamentarme durante un par de días. Quisiera en esos momentos de zozobra no ser presa del bloqueo y el enojo que a nada conducen. Poder tener la calma necesaria y las palabras precisas para rebatir lo que pienso no se sostiene, intentando en lo posible no zaherir y también dejar claro aquello que pienso es. En cambio acostumbro a paralizarme o a irritarme, o ambas cosas a la vez, cuando eso sucede. Cuando soy -o me siento, desgraciadamente con eso basta- corneado traicioneramente, sin educación ni posibilidad de escape, apelando a un nocivo victimismo del que sería mejor huir. A medio camino de la incredulidad y de la tristeza.

 
Acostumbro a decir tonterias, soy consciente. De hecho sigo haciéndolo, no hay que ir muy lejos. Pero entonces tomo papel y lápiz e intento ordenar lo que siento en la medida de mis posibilidades. De forma endeble y limitada, cierto, pero al menos intentando ver las cosas como creo que lo hace el otro. Aceptando las disculpas pero, sobre todo, atreviéndome a pedirlas.