The Brave New World of JACK HAMMER

 

 

Todo el mundo lleva una novela a cuestas. El asunto no es tanto acarrearla como saber leerla y, también, una vez descifrada ésta, el que llegue a suscitarnos interés. De mi primer contacto con Jack Hammer ni siquiera fui consciente hasta muchos años después. Por supuesto, con dieciséis años, ni pensar siquiera en quién o qué era aquello porque, de manera tan inconsciente como ingenua, yo era aquello. Y me bastaba. Así de tremendista es la adolescencia. Creo que fue por el ochenta y tantos, un verano, aunque no pondría la mano en el fuego. Aquella canción me voló la cabeza. La batería y el piano, la sensación contradictoria que emanaba de unos coros que parecían pedir ayuda y negarla a la vez. Esa letra desesperada que retrataba con precisión fotográfica el rechazo, el sentirse perdido, la adolescencia tardía… Aquella canción de Soft Cell era todo lo que entonces necesitaba.

 … La lluvia sigue cayendo, el sol se niega a salir. Nena, déjate de historias y di que eres mía. Porque ya tengo demasiados problemas, estoy a punto de ponerme a llorar, de bajar al metro, tirarme a las vías del tren y morir…

Años después descubrí que era una versión. Una versión de un tal Jack Hammer. La canción era un llenapistas en el circuito mod y northern y empezaba a cambiar de manos por sumas cada vez más desorbitadas. Nada que no sepan ustedes, la verdad es que da un poco igual. 

Pero vayamos con la novela. Intentémoslo al menos. Earl Solomon Borroughs, a.k.aJack Hammer, nació en Nueva Orleans en 1925 y pronto emigró a California. Allí comienza carrera como bailarín de claqué o tap dancer. Consumado pianista, también empieza a componer canciones. Se hace llamar “Happy feet” y posteriormente, recordándolo jocosamente, decía arrepentirse de no haber patentado el nombre. Trabaja aquí y allí, llegando a ser el Mc del Baby Grand Theatre de San Francisco. Incluso graba dos singles, uno para Decca (“Football rock”) y otro para Roulette (“Girl, girl, girl”) sin que nada suceda con ellos. De allí marcha a Nueva York y se instala en el Greenwich Village. Contacta con los beatniks y se empapa de la cultura de la beat generation. Antes de todo éso, dejará, entre otras, su firma en clásicos como “Great balls of fire” (“… una frase que siempre decía mi abuela, india nativa, Ella Butler: Godness gracious great balls of fire…”), “Fujiyama mama”, popularizada por Wanda Jackson y originalmente grabada en 1955 por Annisteen Allen ( …”Escribí esa canción tras una cita con una cría japonesa con un carácter terrible…”) o “Peek a boo” para The Cadillacs. Son tiempos de pioneros. La historia de “Great balls of fire” es especialmente curiosa. Paul Case le pide una canción para “Jamboree”, película surgida al albur de la explosión rock and roll, pero el resultado no parece gustarle, aunque sí el título. Éste se la pasa a Otis Blackwell  quién la rehace y, generosamente, le acredita y le reconoce la mitad de los correspondientes royalties.

En 1960 publica en el sello Warwick “Rebellion: Jack Hammer sings and read songs and poems of the beat generation” . Un disco que, como muchos de sus proyectos digamos, serios, recuerda poderosamente a ese otro titán de la negritud, llamado Oscar Brown jr. Ese mismo año  Tony Williams, la voz solista de los Platters, decide emprender carrera en solitario. Dos cantantes entrarán en su sustitución: Sonny Turner y Jack Hammer. Nuestro hombre permanecerá en ellos sólo unos meses. 

 

 

Decide marchar a Europa. En 1961 aterriza en París y en un primer momento se tiene que ganar las habichuelas imitando a Chuck BerrySammy Davis Jr. en cualquier club que le contrate. No ve la cosa clara y da el salto a Bélgica. Consigue grabar una serie de canciones alimentadas por el twist, tan en boga entonces, sentando sin pretenderlo las bases del popcorn, esa género bastardo, mezcla de Early rock’n’roll, soul y twist, que se daría especialmente en Bélgica. “Kissin’Twist” es un éxito en varios países europeos y junto a otras como “Boogie Woogie twist”, “Crazy Twist”, la arrebatadora “The Wiggling fool”… conformarán su Lp “The King of Twist”, apelativo por el que será recordado. Incluso un Ep en Discophon (Compartido con Ray Ellington) será publicado en nuestro país en 1962. 

… Lleva un anillo en su dedo, allí donde todo el mundo puede verlo. Él es de alguien, no mío, en su mano lleva un anillo. Todas las alianzas tienen una historia que contar. Una que yo conozco muy bien. Jamás existirá la alegría en mi corazón mientras él lleve una.. 

Por aquella época Jack Hammer ya es políglota y ha trabajado con multitud de gente ( Nat King Cole, Mae West, Chubby Checker …). Ha compuesto con múltiples alias: George Stone (la fabulosa “Plain gold ring” para Nina Simone), Earl Burrows,  T.T. Tyler… Ya no es un crío. Pasará cerca de cuatro años a caballo entre Paris y Bruselas. En 1964 se muda a Berlín y, culo inquieto, pronto se instala en Londres. Firma por Polydor y en 1966 graba “Brave New World”. Un Lp formidable ya desde su portada, con Jack como un trasunto mezcla de príncipe de las tinieblas y caballero ingles y una carpeta interior con esas notas, entre el ditirambo y la ciencia ficción, por las que uno siente especial querencia:

Jack Hammer nació en un vestíbulo de Nueva Orleans y ha sido su propio “bolso” desde entonces. Sus primeros años los pasó entre San Francisco y Nueva York y fueron esas dos ciudades las que tuvieron vital importancia en el desarrollo de su devenir creativo, en la constitución del Hombre Martillo.

 Cantante, bailarín, actor, compositor, pintor … y ex-paracaidista en el ejército americano, no sería mentir si decimos que Jack Hammer es uno d ellos más versátiles entertainers del negocio del espectáculo actual.

 Uno de los pioneros en la lectura de poesía con acompañamiento jazz, ha recopilado en este disco doce provocadoras composiciones originales, manejándose con todo su conocimiento de la sociedad moderna. estas canciones son lo que él llama folk contemporáneo, describiendo lo que la vida en realidad es, sin tirar puñetazos.

Los remilgados pueden encontrar estas canciones deshuesadas pero, como Mister Hammer cuenta, tiene que haber un santuario donde los confusos y los solitarios puedan desembarcar y buscar sus momentáneos sueños utópicos.

 Por lo tanto, aquí en Polydor estamos orgullosos de poder ofrecerles esta colección de pensamientos desenfrenados a cargo de un hombre joven y sincero, quién ha sido definido como controvertido, original y, sobre todo, talentoso intérprete. Un tipo que puede manejar cualquier cosa que vaya del beat a Bach, como este excitante lp prueba. Aquí tienen al genio de Jack Hammer… 

“Brave New World” tal vez no sea eso, pero sí navega entre todo el catalogo de su poliédrico talento: Northern soul bastardo en “Down in the subway”, spoken words y beat jazz en la canción homónima o en “J.C”, puro sonido Motown con “Love laddder”, Oscar Brown Jr. en “Switch blade operator” (y qué, otra vez Soft Cell, versionarían Marc & The Mambas), Country and western en “Off limits soldier boy”, lésbicas torch songs en “When a girl loves a girl”, casi un Nat King Cole impersonator en “Thanks”Jazz, exótica y bongoland en  “From the womb to the tomb”, Nueva Orleans en “Black Snow”… Y sus letras, a años luz de lo aleccionador o del amarillismo. Ilustrando, contando, describiendo…

 

…No lleves ese cuchillo contigo muchacho, eso es lo que le advertía su madre. Mejor que seas más listo o acabarás muerto -“Dios, se lo digo día y noche y no hay manera de que me haga caso”-  Soy un producto de la sociedad, un caimán con dos piernas, soy un operario de la navaja. -“No tontees con la droga y la hierba chico, le suplicaba su madre, será mejor que te apartes de eso o acabaras en la cárcel. Mírate apestando a ginebra, te pagué la rehabilitación pero ya estás otra vez enganchado”- Soy un producto de la sociedad, un caimán con dos piernas, un operario de la navaja… “Esas chicas no te harán ningún bien, chico. No es solo tu dinero lo que quieren, sino también tu juventud…”

 

Earl Solomon Burroughs (a.k.a. Jack Hammer) murió el 8 de abril pasado. Tenía 90 años.

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