BRENT CASH – How will i know if i’m awake (Marina, 2008)

 
 
 
  Tengo amigos muy queridos que me achacan -seguramente con algo de razón- el andar demasiado desconectado musicalmente del hoy, del momentum.  Posiblemente piensen que eso pueda ser extensivo al resto de mi vida y no seré yo quién se lo recrimine, muy al contrario, se lo agradeceré en tanto en cuanto cariño y atención hacia uno eso comporta. Además saben que, desde siempre, he intentado ir picoteando de aquí y de allá, hambriento de discos que me insuflen vida o que al menos me mantengan en ella. Y piensan en rendición, cuando yo sospecho que no es más que asunción. Benditos sean, de verdad, de corazón.
  
 Hoy hace frío. Llueve. Estoy empalagado y cansado de fiestas por decreto, de alegría y felicidad impostada, de esa falta de pudor que nos hace fingir y celebrar no se muy bien qué.
También ahora circulan listas y encuestas con lo mejor -¡Lo mejor! que osadía- del año. Y al igual que las fiestas recién pasadas son impostadas, empalagosas, fingidas. Sin saber ni querer darse cuenta de que la música, y ella con nosotros, muta y adquiere matices distintos con el transcurso del tiempo. Y que es cuando menos temerario erigirse en juez de sentimientos y emociones. Es una batalla perdida, lo sé, pero a veces el pataleo reconforta.
 
Intentaré no caer en ese error. Tan sólo les presento, a quién tenga el gusto, un disco que lleva ya un par de años conmigo y que no se agota, al contrario, crece. Un disco que no se arroga esa cualidad para mi tan sobrevalorada que es la originalidad. Por lo tanto no inventa, ni lo pretende. Se conforma con sugerir. Que termina siendo remanso y acicate de esperanzas para ayudar a mantenernme con vida. El tipo se llama Brent Cash y su disco “How will i know if i’m awake”.
 
 ¿Cuantos discos pueden decir eso?