ADVENTURES IN SOUND (I)

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ESTUDIODELSONIDOESNOB: Adventures in Sound Vol. 1

AUSTRALIAN SOUND I love Japan / SANDRO BRUGNOLINI La Notte muore (Complesso pop) / THE JIMI ENTLEY SOUND Charlie’s Theme / THE FEMENINE COMPLEX Are You Lonesome Like me? / PEDRO GONZÁLEZ El Samurai / MONEY MARK Cry / KEN NORDINE Indians / TAICONDEROGA Speakin’ My Mind / JACQUES HIGELIN Mona Lisa Kaxson / ERSEN va DADASLAR Güzele bak Güzele / CURTIS MAYFIELD Mighty Mighty / PEPE SÁNCHEZ Y SU ROCK BAND Sentimiento / ORCHESTRA KING ZERAND Night Song / CHRISTINE HARWOOD Wooden Ships / OSANNA Variation V / SHAWN ROBINSON Right or Wrong / THE PAWNSHOP My Shade / THE SAMURAIS Fresh Hot Breeze of Summer / ERROL PARKER Des garçons et des filled / OLIVIER DESPAX et ROLAND VINCENT Dingo

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FRANCO MICALIZZI “Laure”

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Escrita e interpretada por Emmanuelle Arsan (alias de Marayat Rollet-Andrianne, nacida en Bagkok como Marayat Bididh), la autora de la famosa “Emmanuelle”, “Laure” (más conocida como “Forever Emmanuelle”) fue una película tocada por el desastre prácticamente desde su gestación. Pese a ser dirigida a medias por el cineasta italiano Roberto D’Ettore y el marido de la Arsan, el fotógrafo francés Louis Jacques Rollet-Andrianne, desavenencias con el productor de la misma, Ovidio Assonitis, hicieron que finalmente se estrenase sin director acreditado. Protagonizada por Annie Belle, con un look por aquel entonces muy similar (pelo muy corto y rubio, aspecto adolescente y un puntito andrógino y sin embargo de radiante belleza) al de Jean Seberg en “À bout de Souffle” y el todo terreno fiorentino Orso Maria Guerrini, de la película, si quiero serles sincero, poco o nada recuerdo.

 Lo que si recuerdo es su banda sonora, de la que hace años puede conseguir el sencillo italiano, disculpen la autorefernecia, de sicalíptico discurso y repleto de sensualidad de magazine mensual. Dicho single, un dos caras soberbio, incluía “Laure” y “Emmmelle”, vestido con una portada entre lo naif y lo morboso. La música corría a cargo de Franco Micalizzi, uno más de esos titanes de la Colona Sonora italiana por los que siento verdadera devoción, habitual en los proyectos de Assonitis (“Chi sei?”, “Stridulum”, L’ultima neve di primavera”…).

Hace poco el sello italiano Four Flies (bonito nombre, no sé si inspirado en esa cima morriconiana titulada “Cuatre mosche di velluto grigio”) reeditaba un disco que era casi más un mito, una creencia, que una certeza: la banda sonora íntegra de la película. Muchos eran los que dudaban de su existencia, por ser un disco elusivo e inencontrable, pese a saber que se había editado en las famosas series de la RCA SP. En las notas de la contraportada a cargo de Pierpaolo De Sanctis y Andrea Fabrizili, ciertos datos desconocidos acerca del proyecto salían por fin a la luz; la melosas percusiones funk-groove de la partitura de Micalizzi corrían a cargo del napolitano Tony Esposito (a quién sin duda recordarán por aquel “Kalimba di Luna” de Boney M), mientras que el piano fender y el clavinete eran obra y gracia del jazzman Enrico Pieranunzi (quien grabaría, entre otros, con Charlie Haden, Chet Baker, Art Farmer o Leo Konitz). La combinación de ambos dotaba a la banda sonora de una atmósfera profunda y sensual cuya guinda eran los coros del Coro Le Baba Yaga, trío compuesto por Isabella Sodani, Rita Mariano y Patrizia Neri. Tres voces con un rango evocador que igual recreaban el clímax del orgasmo femenino en “Crescendo” que dibujaban pasajes de melancólico erotismo en las distintas versiones de “Laure”, “Mara’s theme” o “Emmelle”.

 No les aburro más. Sólo les queda, en caso de que les plazca, escuchar y hacerse una idea.

 

MARIO MOLINO "3" (CAM 052, 1973)

 

 

 

 En realidad la banda sonora para “Gli Angeli del 2000” (Hanil Ranieri, 1969) “Mario Molino 3”, publicado por el sello CAM en 1973, probablemente sea el Lp más completo del guitarrista Mario Molino. Desde la canción que da título a la película, trufada de efectos electrónicos, beats de bateria y efectistas riffs de guitarra (quizá algo más que deudora del “Psyche rock” de Pierre Henry incluida en su “Misa para los tiempos actuales” de dos años antes) hasta “Woman”, evocadora y sugerente pieza con -juraría, aunque viene sin acreditar- la voz de Edda dell Orsoes uno, otro más, de los innumerables ejemplos en que la música que ilustra las imágenes para la que fue concebida es infinitamente superior a lo ilustrado. En este caso la historia de Marco, traficante y adicto obsesionado con el recuerdo de Valeria, su enamorada, muerta delante de él en un trágico accidente. Marco mantiene una especie de idilio con Angela, una estudiante que vive en un edificio de apartamentos cercano a su piso y con la que pretende suplantar el doloroso recuerdo de Valeria. Asqueado con su vida y sus circunstancias participa a su pesar en una guerra de bandas que parece abrirle los ojos y redimirlo. Una vez lograda la hazaña, esperando a Angela y en parte superados sus traumas, mientras cruza la calle para reunirse con ella, es él ahora el atropellado, muriendo delante de ella e impidiéndole por tanto comenzar de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero volvamos a las cimas del disco para quién esto escribe; “Shake psyco” auna vientos souleros y beats de batería con sintonías cinematográficas y un hammond omnipresente hasta lograr un beat moderno à la page. “Jerk beat” sigue similar camino, ahora con el groove rítmico absolutamente acelerado, despendolado, mientras una guitarra zigzagueante la cose por completo. Cambiamos de tercio con “Le mani”, su vibráfono, sus coros femeninos, su ritmo moroso y volvemos a hacerlo con la aventura en exótica de “All see saw”, bongos, efectos, vibráfono y vientos. “Bossa jaguar”, como su título indica, es la preceptiva bossa, Otras, menores y meramente incidentales sin las imágenes que ilustran (“Furto di droga”, “L.S.D. una croce”, los tres “Poemas”) completan el disco. Ahora solo queda que escuchen y disfruten.

"El Verano de la Muerte" (J.L. Merino, 1970)

 

 

Película que al parecer nadie ha visto y de la que, extrañísimamente, existe Lp español en el sello Vergara. No me pregunten el por qué del enésimo de los abracadabrantes milagros de las ediciones hispanas. En cualquier caso, un poco más abajo, la historia y vicisitudes contada por el famoso cronista e historiador del Giallo,  Guiseppe Antonio Bernaldini. A los conocedores no habrá que recordar sus historias publicadas en “Cimiteria” o sus colaboraciones en muchos de los guiones tardo sesenteros del giallo más terroríficamente romántico y evocador. Exacto, estoy hablando del Dottore Strani.

 

“…Hay una película que no he visto, pero de la que se habla (entre susurros) en los callejones oscuros y ominosos de la cinefagia más abyecta e innombrable intitulada Questo non é l’estate del amore (ma un’altro inverno della morte).

Una coproducción italo-germano-española de 1968 (estrenada al año siguiente) dirigida por Tinto Brass (antes de dejarse llevar por sus pulsiones eróticas; cuando era más pop) y en la que, según cuenta la leyenda, figuró como ayudante de dirección nuestro inefable José Luis Merino, estrenándose en esas lides.

Sigue la leyenda y cuenta que el Brass abandonó el proyecto por no sé qué problemas con los productores y porque recibió una propuesta para realizar una peli en Gran Bretaña que quedó en nada. Y el caso es que José Luis Merino se vio obligado a terminar la peli, aunque al final no la firmó con su nombre. Tampoco Tinto Brass, porque los productores optaron por poner un nombre anglosajón y totalmente irreal (ahora no recuerdo cuál… Timothy nosécuántos).

Los actores principales eran Klaus Kinski, Christiane Kruger, Patty Sheppard, Erna Schurer y Carlos Quiney. Entre los guionistas estaba Lucio Fulci, por cierto. Antes de dirigir su primera película (Una historia perversa, 1969)

El argumento (según he leído) iba de un noble austro-italiano (Kinski) que organiza happenings para jipis y yeyés en sus palazzi , en los que abunda el LSD y demás drogas psicodélicas. Y que, al mismo tiempo, tiene a su servicio una especie de banda de motoristas (unos Hell Angels alla italiana) más malos que la quina. El pérfido príncipe aprovecha sus fiestorros para abusar de mozas drogadas y, en algunos casos, someterlas a sevicias que llegan hasta el asesinato.

Lo realmente curioso es que tanto en la versión italiana como en la española (que se tituló “El Verano de la Muerte” -contradiciendo el título italiano con el mayor descaro del mundo-) la acción transcurría en Italia y había una escena en la que sonaba esa especie de freakbeat a lo sureuropeo que se llama Atto Di Forza n. 10 de I Ragazzi Dei Sole.
Pues bien… En la versión alemana la acción transcurría en España (aunque mantenían los apellidos y nombres italianos, quizás por desconocimiento y confusión). Y a lo que quería llegar yo… En la escena en la que sonaban los Ragazzi Dei Sole sonaba un grupo español haciendo la misma canción llamado Los Sirex…”

RED BLOOD Blood transfusion (Maximus, 1977)

 

En el enésimo capítulo de la serie misterios resueltos anidaba este single de escaso precio y enorme valor. Resulta que en la cara B del 7″ de Red Blood (uno, otro más de los miles de exploitos setenteros llevados a cabo por músicos de estudio en aras del divertimento y, si hubiese suerte, el pelotazo), aquel que llevaba la versión de “Put your money where your mouth is” de Norman Whitfield popularizada por Rose Royce, se escondía esta barbaridad. Respondía por el título de “Blood transfusion” y era un tirazo de funk progresivo con un órgano prominente y un fuzz a dolor decorado con campanitas aquí y allá además de una batería mazacota aunque en absoluto indigesta.
 Preguntando e indagando (ojalá fuese tan constante en todo lo demás) supe que el tal Greekian, su firmante, no era otro que Claudio Tallino, autor de aquella soberbia colona sonora de nombre “Calamo” (y también de “Sette Winchester per un massacro” o de “Pelle di bandito”) publicada en el sello romano Aris en 1975. Así que parece ser que “Blood transfusion” -aunque ésto no puedo confirmarlo al 100%- tiene toda la pinta de ser un sobrante de las sesiones de “Calamo”; Tan oscura y densa, tan poética y tenebrosa. Tan rotunda e irresistible, como un Carpenter avant-la-lettre.

Misterios. Como me divierten.

 

Red Blood/ Blood Transfusion también fue editado en España, en el sello Carnaby y con distinta portada. Búsquenlo.