Mis películas imaginarias (I) "OPHIS LE SERPENTAIRE" (Dario Argento, 1980).

A los que por aquí suelen pasarse no creo que les sorprenda o moleste este nuevo estropicio. Les hago ya curados de espanto. En cualquier caso vayan mis excusas por adelantado. Comienzo – continuo sería más pertinente ya que uno siempre acaba hablando de lo mismo- una nueva saga en el estudiodelsonidoesnob denominada Mis películas imaginarias. Una saga (Vaya, qué presuntuoso me ha quedado éso, un serial o un folletín tal vez fuese mas ajustado) que no es más que, insisto de nuevo, un juego. Un juego, faltaría más, siempre atornillado en lo musical como no podría ser de otra manera. De hecho sustentado en ello de manera -para mi- indeleble. Películas que me gustaría haber visto o que podrían haber sido. Por supuesto que aderezadas con un listado de canciones o músicas a modo de playlist que en mi ingenuidad y ensoñación considero apropiadas para la temática por mi tan burdamente urdida. Es también posible que estas (las canciones, la película, ambas cosas) les recuerden a algo. No seré yo el que les lleve la contraria, en absoluto. Porque al final no hay recuerdos sino rememoranza difusa, más o menos embellecida con el paso del tiempo, de éstos y también de nosotros.

 Voy pues con el capítulo primero de dicho serial.

 

“Ophis le serpentaire” a.k.a. “Les fantômes du pére lachaise”, 1980.

Director: Dario Argento

Intérpretes: Cheri Caffaro, Cindy Lindberg, Leigh McCloskey

Banda Sonora: The National Gallery, Lubos Fischer, Lara Saint Paul, Yan Tregger, Jean Pierre Mireuze, Nino Ferrer, Jean Pierre Kalfon, Purple Heart, Laurent Petitgirard, Joshua Davis, Vincent Gemigniani, Roy Budd, William S. Fischer, Charles Dumont, Stelvio Cipriani, Christine Carter, The Mad doctors, Truck, Armando Trovajoli, MArta Kubisova, Karl Heinz Schaffer, Nancy Holloway et Daniel Janin, Janet Pidoux, Julio Mengod, Nathaniel Merryweather.

 

Sinopsis;
 

En el año 1999 una extraña pandemía sistémica asola Europa. La humanidad corre serio peligro de extinción. Todas sus mujeres en edad fertil fallecen súbitamente al segundo día de serlo, sin excepción ninguna, aquejadas de una hidrocefalia galopante, rapídisma y mortal. La O.P.H.I.S (Organisation pour la pandémie hydrocéphale et subatomique) un lobby oligárquico al que se accede hereditariamente y por fortuna, detentador del poder en el antiguo continente desde el final de la tercera guerra mundial hace cuatro años, encarga al doctor John William Polidori VII (Leigh McCluskey) un remedio que frene la hecatombe. El doctor, séptimo de una saga de honda raigambre en la ciencia, se halla sumido en una extraña adicción que mantiene en secreto. Aunque los científicos de la O.P.H.I.S achacan en privado dicha epidemia a las consecuencias incontrolables de la hecatombe atómica, abogan públicamente por una purificación de la sangre y achacan falsamente la epidemia a la mezcolanza genética provocada por la emigración masiva de las últimas décadas. Polidori en cambio cree haber dado con el remedio, una misteriosa píldora llamada le serpentaire. Una clave en definitiva que solucione el problema y sacie también sus necesidades más íntimas.

Sus investigaciones se hallan ya en estado avanzado. Con la excusa ante el gobierno de preservar unos centenares de futuras madres con las que experimentar el antídoto, Polidori ha creado cámaras aisladas del mundo, ocultas en criptas subterráneas de cinco camposantos: Highgate en Londres, El romano  cementerio de los ingleses, El Stary Zidovsky Hrbitov o cementerio judío de Praga, el cementerio de Luarca y, la más grande cripta de todas, desde donde opera y experimenta, Pére Lachaise, en París. Es allí donde acontecerá la, como él la llama en sus escritos, refundación genética.

Algunos hombres prominentes (empresarios millonarios, intelectuales e ideólogos adictos de primer orden, militares de altísima graduación) pugnan y medran para que sus vástagos sean las elegidas. Diana (Cindy Lindberg), una joven de doce años, primogénita del comisionado para la educación de la juventud y selección de la raza, es una de ellas. Muy a su pesar, todavía niña y en gran parte ajena a lo que sucede, accede al estatus de elegida e ingresa en Pére Lachaise. Como todas las elegidas, la niña lo hace de una preceptora -Adele (Cheri Caffaro)- que es como son llamadas aquellas mujeres que no pueden procrear y que por tanto sobreviven.

Una vez ingresada en la cripta los extraños sucesos comienzan a acontecer de una manera incontrolable; deformaciones progresivas, vampirismo lésbico, canibalismo litúrgico, desapariciones y cambios físicos…

 

…¡Acción!…

 

 

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