NORO MORALES Saona (Roulette/Tico, Philips España)

 

 

 

A principios de los años cuarenta (y hasta la mitad de esa década, con la irrupción de Machito y su banda) la orquesta de Noro Morales y la de Xavier Cugat eran los grupos más populares de Nueva York. Por donde quiera que actuase Noro, los músicos de otras bandas (Tito Puente, Charlie Palmieri, Pete Terrace, Tito Rodriguez, Lou Pérez, Frankie Colon, Hector Rivera…) hacía cola para presenciar sus shows.

Noro Osvaldo Morales Sanabría (1911-1964), fue un maestro del piano, versátil y lírico con sus fraseos de tonalidades agudas. Un titán en trasladar con sus solos y sus montunos un sentido del ritmo elegante y dinámico. Poco preocupado por otra cosa que no fuese la música y las mujeres (también la bebida, se decía que se cepillaba una botella de ron diaria y eso, junto a su obesidad, fue lo que termino matándole), fue uno de los primeros en ser capaz de trasladar a los grandes públicos blancos, sacándola del ghetto, toda la grandeza de la música látina.

Que uno sepa, en España se publicaron al menos dos Eps, (en Roulette-Tico, distribuido por Philips Ibérica). En un uno de ellos está esta obra suprema de título “Saona”, curiosamente no escrita por él sino por otro maestro , Manuel Sanchez Acosta. Un Mambo-Exótica de tintes impresionistas del que todavía hoy maravilla el sentido del ritmo de sus percusiones, del mismo modo que seduce y atrapa, hasta casi llegar a la hipnosis, su elegantísimo modo en sacarle al piano todas sus tonalidades, mientras que unos coros -escasos, pero de evocadora magnitud- enmarcan y coronan tal festival de  sensaciones.

 

… Para los latinos de Nueva York durante la década de los años cuarenta y a comienzo de los cincuenta, las palabras Noro Morales significaban música bailable excitante. Morales era un hombre obeso que media 1,72 centímetros y pesaba 127 kilos durante la plenitud de sus años. Noro era un héroe puertorriqueño en los años cuarenta, principalmente por dos razones; la primera, porque algunos de los títulos de las canciones que él escribió llevaban los nombres de varias ciudades de Puerto Rico, y la segunda, porque sus trabajos contenían letras de Rafael Hernández, las cuales exaltaban la cultura de la isla …

“Mambo Kingdom”, Max Salazar.

… Cuentan que en el Teatro hispano de Harlem, tras terminar la función cinematográfica, comenzaba a sonar “Serenata rítmica”, se abrían las cortinas y aparecía Noro con su orquesta. La gente se volvía loca, aplaudía, gritaba, se subía a los asientos y bailaba, impulsada por la música y un arrebato febril de orgullo puertorriqueño … 

 

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FANTÁSTICAS PORTADAS Juanjo Andaní (Editorial Milenio, 2015)

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La verdad es que no sabe uno muy bien por donde comenzar, abrumado por todo lo que FANTASTICAS PORTADAS nos regala. Acabo de pasar unos días de vacaciones y he de confesar que me he llevado como único equipaje, más allá de lo que la intendencia y la higiene demandan, el libro del amigo Juanjo Andaní. Con él la oportunidad de disfrutar tanto de la asombrosa colección de imágenes –portadas de singles y eps concretamente- como de los textos que le acompañan. Textos informativos, esclarecedores, divertidos y que, sobre todo, muestran palmariamente lo que uno le pide, junto al necesario rigor, a este tipo de trabajos; una mirada y un tono propios. La capacidad del autor en atisbar y advertir asuntos que siempre han estado ante nuestros ojos y que nos habían pasado despercibidos.

Junto a todo esto, algo crucial en mi opinión, también se desprenden ciertas cosas en la que no sé si estaremos de acuerdo. Veamos:

La primera y principal es la nula puesta en valor de los ilustradores y diseñadores gráficos (o portadistas o como quieran llamarlos) que llevaron a cabo tales prodigios. La desidia en el mejor de los casos, cuando no el desprecio, es lo que desde entonces les ha rodeado. No creo que eso sorprenda a nadie de los que aquí estamos. Si esa fue la tónica habitual respecto a la mayoría de la obra de los autores, músicos e interpretes, pues fueron tratados de aquella manera, cómo no iban a ser tratados los artesanos, dibujantes e ilustradores que se encargaron de crear el envoltorio y la imagen gráfica.

La segunda –y no menos sintomática- es la extraña unanimidad en la minusvaloración de su obra ¡por los mismos autores que la realizaron!. Unos cuantos calificándola de pecados de juventud y otros, directamente, dejándola en la veladura del olvido, reticentes incluso a recordarla. Contribuyendo involuntariamente, en definitiva, a ese menosprecio casi inmemorial que Juanjo Andaní (y la editorial Milenio) ha venido a intentar remediar.

Por último y en tercer lugar al constatación –una vez leído y visto FANTASTICAS PORTADAS en su totalidad- que pese a mutilaciones por parte de las compañías, desdoros de sus mismos autores y una cierta indiferencia general, el nivel artístico era considerable. Muy considerable.

Y es aquí cuando aparece –bueno, la verdad es que está presente desde el prólogo hasta el epílogo- la figura de Juanjo Andaní. Su rigor, su dedicación, su perspicacia y su sensibilidad. También, claro, su sarcasmo, su crítica y su indeleble personalidad.

Porque uno puede llegar a estar de acuerdo en que cada uno de los que gustamos de este negociado y que ,vamos a suponer, nos hubiésemos atrevido a acometer un libro de este calado –que ya es mucho suponer- hubiese hecho uno distinto, sí. Pero pocos –yo no conozco ahora mismo a nadie- hubiese trasladado apropiadamente todo lo que en cuanto a datos e información Juanjo nos cuenta, caso de querer hacerlo rigurosamente, claro. Además con el agravante –y no es asunto menor, en absoluto- de que nos sería imposible trasladar su referida mirada, tan propia y sagaz.

En el libro Juanjo nos muestra una relación, sucinta pero adecuadísima, de grandes diseñadores e ilustradores gráficos, tanto europeos como americanos, junto a unos necesarios capítulos introductorios. Pero es el corpus que constituye el libro, aquel dedicado a una extensísima relación de ilustradores españoles -De Aguirre a Ivan Zulueta van pasando dibujantes de tebeos (Ambros, Perís), Cartelistas de cine (Montalban/Jano), Actores (Jacinto Molina/Paul Naschy), músicos (Julito Andreu, Pau Riba) e incluso futuros ejecutivos discográficos como Carlos Juan Casado – y de discográficas españolas, tanto las grandes (Belter, Hispavox, Discophon) como hasta el más underground de los sellos. Recuerdo ahora mismo mi modestísima y única contribución a este libro, el préstamo del single de Juan Muro en el sello Nube. No sobra nada, muy al contrario.

Ya termino. Habrá algunos, me temo, que se referirán a FANTASTICAS PORTADAS casi como si de un asunto filatélico se tratase; cromos y estampitas para acumular. Nostalgia huera. Otros en cambio, más escépticos hablarán de él como una tara ciclopéica más relacionada con asuntos de la psique, con nuestras manías y obsesiones, con algo en definitiva que solo la psiquiatría podría explicar adecuadamente. Quiere uno pensar que también existirán algunos, quizás tan solo unos pocos, que lo vea como lo que uno piensa que es; la cartografía y codificación de algo relacionado con el arte, la crónica y por qué no, la sociología. Todos ellos, probablemente tengan razón. Tan solo piensa uno que tal vez estos últimos, más soñadores y por tanto más generosos, además de razón y entendimiento del asunto en cuestión, tendrán también comprensión. La misma comprensión –tambien creo que cariño y admiración- que muestra Juanjo Andaní hacia la interacción entre el arte de las portadas y el diseño gráfico (el cartelismo, el comic, los cromos, las portadas pulp) con la publicidad. Todo ello  en una época donde la necesidad y el aislamiento no podía cerrar tan herméticamente como pretendía los nuevos –viejos- tiempos. Juanjo comprende aquello que entiende, ha hecho el esfuerzo para que así fuese y, sobre todo, tiene la capacidad y la humildad para haberlo visto. FANTASTICAS PORTADAS insisto, es la prueba fehaciente. No dejo de maravillarme por todo ello, y por tanto, desde aquí, públicamente, lo mínimo que puedo hacer es agradecérselo.

Fantásticas portadasJuanjo Andaní. 390 páginas. Editorial Milenio, 2015

 

JIMMY JAMES & HIS VAGABONDS. Sus Eps franceses en Disques Vogue.

 

 

Rebuscando discos entre los cajones del Estudiodelsonidoesnob, en busca de inspiración e información para un proyecto que llevo entre manos, he caido en la cuenta al leer repetidas veces la siguiente leyenda;“C’est un realisation Disques Vogue. Villetaneuse (Seine)”. Las palabras que describen la Arcadia soñada podrían ser -de hecho ahora mismo lo son- la frase citada más arriba entre comillas, rúbrica de la casa que distribuía (entre otras docenas más) al sello Pye en Francia y la ubicación geográfica de su fábrica. Con el tiempo, paciencia y fortuna he conseguido hacerme con tal vez demasiados de ellos Estos tres eps franceses del jamaicano Jimmy James y sus Vagabonds (Phil y Coleson Chen, Rupert Balgobin, Barry Sutton, Wallace Wilson, Carl Regis, Fred Fredericks y Carl Griffiths) son un pequeño ejemplo. Con sus portadas únicas para el mercado francés, su diseño (afortunadamente intactas sus contras, sin recortar, impolutos los cupones para el llavero de regalo) y sobre todas las cosas, su música. 

 

Recién aterrizados en Londres y de la mano de Peter Meaden grabaron una serie de discos pequeños que son hoy artefactos de tan inolvidable belleza como arrebatadora música. Soul, ska, Northern, rhythm and bues… toda una máquina perfectamente engrasada, dotada de nervio y gusto en medio de la cresta más elevada de una ola irrepetible.

 

 

 

 

RAMÓN 5 – Amor perdido Ep (Discophon, 1966)

 

 Ramón 5 eran mallorquines. Fueron, por decirlo de algún modo, el experimento rock and roll del gran Ramón Farrán (el señor con corbata y mangas de camisa). Contaban como guitarrista con otro titán, Tony Obrador (a la derecha de la imagen), del que ya hablamos aquí a propósito de “Hoy”, fantástico single mezcla de popsike y blue eyed pop, producido por Pepe Nieto.

 

Hijo de músico, con estudios musicales superiores, baterista notable, iniciado en el jazz a principios de los sesenta (suyo fue el Indigo Club Jazz, club de jazz en Mallorca creado en el lejano 1963) y músico a sueldo de cualquier jazzman o artista internacional que aterrizase en la isla, la suya fue una carrera de incontables aristas. Ramón Farrán fue, entre otras muchas cosas, impulsor de la modernidad en la rumba (arreglándola con metales y adecuándola, a su entender, a los nuevos tiempos), colaborador de fieras como Bruno Lomas o los Gatos Negros, director musical y productor de innumerables estrellas (Julio Iglesias, Serrat, Los Sirex) y de otros hoy en el olvido pero con notables canciones (Los 5 musicales, Relámpagos, Abel, etecé ), precursor del uso de los sintetizadores y la música disco en España (utilizando el Moog como marca de fábrica) y compositor de música para películas. Casado con la hija de Robert Graves, la también escritora Lucia Graves, formo sociedad con ella flirteando con el folk y manteniendo lazos con la colonia de músicos británicos refugiados en Deia.

“Amor perdido” va incluido en su primer ep, junto a una versión del “Mirza” de Nino Ferrer y del “Girl” de Lennon/McCartney.  Dos minutos escasos de soberbio garage chulesco y desesperado lamentando el rechazo. Un segundo ep, en la que destaca “Quiero una chica op art”, curiosa mezcla yeyé de beat y bossa, sería toda su discografía.

 

¿Dónde estan esos ojos que me hablaban de amor?, ¿Dónde los has escondido, dónde estás tu corazón?… Vida mía, no me quieres nada ya, no recuerdas los pasados días de felicidad. Te pido, te suplico, no sé vivir sin ti, ¿Cómo es que no comprendes que has nacido para mi?. Voy a buscarte, algún dia te encontraré. No sé cuando ni sé dónde pero ahñi te amaré….

 

SHEIKS Sus discos españoles

 Pioneros (al mismo tiempo que sus coetáneos extranjeros) en evolucionar del beat más dulce al fuzz arrebatado y el uso del estéreo, su repertorio era, en su inmensa mayoría, de cosecha propia y solían interpretarlo en un inglés más que digno. De inmediato serían considerados los Beatles portugueses y, como aquellos, disfrutarían -y sufrirían- el acoso y furor de los los fans, lo que en su caso se denominaría la “Sheikmanía”.  En definitiva un fenómeno musical en Portugal, los primeros en vivir profesionalmente de la música.
 
En nuestro país publicarían un mágnífico EP (Missing you/Tears are coming/Tell me bird/Try to understand. Emi/Odeon, 1966) y ya como intento último y definitivo en alcanzar las listas de éxito, un sencillo con dos canciones ya contenidas en el EP y cantadas en castellano (Te recuerdo/Dime pajarito. Emi/Odeon, 1967).