FREEDOM. "Nerosubianco / Black on white"

 
“Nerosubianco”o “Attention / Black on white” es uno de esos discos menores e ignotos de la psicodelia británica engendrados a finales de los sesenta cuyo mito y misterio ha ido engrandeciendose con el paso del tiempo. Pese a que muy pocos -entre los que me incluyo- lo hayan podido escuchar en su totalidad hasta su reciente y espléndida reedición en el sello coreano Merry go round, el boca a boca entre connoiseurs ha ido circulando con los años. Presuntamente inédito hasta la mencionada reedición – hasta los mismos miembros de la banda lo pensaban- eso no fue exactamente así. En 1968 una escasísima tirada -casi invisible- del disco fue publicada en Italia por el sello Atlantic/RiFi. Un año más tarde, en cantidades todavía más ínfimas, también sería publicado en Francia y Alemania.
 
 La historia parece abonada al mito y la leyenda que tanto suele gustarnos. Todo comienza tras la edición del primer single de Procol Harum, el mega éxito “A whiter shade of pale”. Nada más publicarlo, dos de sus miembros originales (Ray Royer y Bobby Harrison) son despedidos sin otro motivo que las manidas “diferencias irreconciliables” justo después de también haber sido despedido su primer manager, Jonathan Weston. En realidad no parece ser otra cosa que la toma de posición de Gary Brooker ante la fama y la fortuna para colocar a dos de sus antiguos compañeros en The Paramounts (Robin Trower y Barry Wilson) en su lugar. Confianza, reparto de poder, envidias, rencores… todo eso, supongo que también más. 
 
 Inmediatamente después de su salida de Procol Harum, Royer y Harrison, representados por Weston, deciden formar una nueva banda. Se llamará Freedom. Reclutan a Tony Marsh -ex Tornado y ex miembro de la banda de Screaming Lord Sutch (una especie de vivero para iluminados)- como teclista y a un desconocido joven llamado Steve Shirley como cantante y bajista. Este, ante la disyuntiva de elegir entre los In Betweens (los primigenios Slade) y Freedom, se decanta por los últimos. Pocas semanas después Tony Marsh es sustituido por Mike Lease, un pianista y virtuoso del hammond, que tiene experiencia como músico de sesión, habiendo trabajado con Jimmy Page y John Paul Jones en el disco de Beverly Martin.

 

 

 

 

 


 

Nada más formarse la banda ya tienen un encargo a la vista. Weston se ha movido rápido y les ha conseguido un contrato para componer la banda sonora de “Nerosubianco”, una producción de Dino di Laurentis, dirigida por un joven italiano llamado Tinto Brass. Este, que se ha fogueado en rodajes de Fellini y Rossellini, es un joven avanzado, moderno, con grandes aspiraciones. En realidad llamado Geovanni, debe su nombre al apodo con que su abuelo -el afamado pintor Italico Brass– le ha bautizado; Tintoretto.

  La cosa promete. Una película experimental, casi carente de diálogos, en los que la música -la suya- es el único nexo argumental. Además van a aparecer como actores. Se encierran durante casi dos meses en los Olympic studios y deciden producir el score ellos mismos junto con Weston. Cuentan como ingenieros de sonidos nada menos que con Glyn Johns y Eddie Kramer (antes de trabajar con Hendrix). Todos los arreglos de cuerda y viento son escritos y dirigidos por Lease, quién sólo tiene 22 años.
 
 

  “Black on white”, que así se llamaría en el mercado internacional, es una fantástica muestra de popsike psicodélico. Imaginativo, rico en matices, elegante y con una combinación casi perfecta de la airada rebeldia juvenil y una ajustada, sorprendente perfección pop; “London social degree” de Billy Nichols y su barroquismo pop, la finura psicodélica de “The piper at the gates of dawn”, los Small Faces de “Ogden’s nut gone flake”, un ligero deje de psych progresivo similar al de  “The thought of Emerlist Davjack”. Las canciones son enormes. La banda ensamblada. Los accesorios exactos. El disco, ya se ha dicho será la única conexión, dentro de lo posible, con lo que sucede en la pantalla. Pese a tener originalmente una duración de 100 minutos, acabará siendo editada hasta la hora más o menos.

 

Presentada en Cannes, la película es aclamada por la crítica, pese a no ser más que una obra de arte y ensayo. La banda comienza a vivir un breve sueño de éxito y fama. Se codean con los famosos, se alojan en un apartamento de Mayfair convertido prácticamente en un night club de moda y debutan en directo actuando para los invitados de Dino De Laurentis en su fiesta de fin de año celebrada en Montecarlo. Dos sencillos para Mercury, no incluidos en la banda sonora, son publicados; “Were will you be tonight / Trying to get a glympse for you” y “Kandy Kay / Escape while you can”. El primero sigue siendo a fecha de hoy un cotizado objeto de coleccionismo, el segundo, más comercial acabara por provocar la disolución de Freedom tal y como aquí eran.

 ¿La película? Un trip extravagante, muy propio de la época, manierista y provocador, con un deje idealista cuando no adanista vista hoy en perspectiva. Pretendidamente escandalosa y estéticamente atractiva, casi cautivadora. 

 

 
 
Rodada en Inglaterra un año antes que “L’Urlo”, la trama gira en torno a Bárbara (Anita Sanders, una sublime y morbosa combinación de Monica Vitti y Mina, cosas mías), una mujer casada abandonada por su marido en mitad de un parque de Londres. Allí se ve o se cree perseguida por un hombre negro (Terry Carter) con el que comenzará a imaginar todo tipo de fantasías sexuales; Orgías, juegos de dominación, violaciones, tríos, voyeurismo y muchas otras que servirán para prolongar su deambular por una ciudad en pleno apogeo del swinging london. Un tanto tópica e ingenua en su discurso -La libertad sexual como panacea ante el hastío existencial, el hippismo como filosofía ante el mundo, la continua burla y escarnio de la burguesía y su manera de contemplar el mundo, su antibelicismo, las drogas como fuente de percepción, etcétera, etcétera- pero también aparecen soterradas ciertas obsesiones, enfermizas e hipnóticas, muy propias de Brass; el cuerpo femenino como ente presto a ser profanado, la mujer como objeto arcano, la posesión y el hedonismo sentimental, la dominación no sólo como infierno sino también como paraíso…
 
 
  Todo ello aderezado de una experimentación desatada, donde todo vale, y de una fuerza visual indiscutible; planos cortados, contraplanos, la cámara situada en lugares imposibles -siguiendo unos pies paseando enfundados en tacones, enfocando a ojos lascivos o asustados, o ambas cosas a la vez- efectos de espejos y sombras, combinaciones de colores, imágenes oníricas con animales y el teleobjetivo omnipresente en su función voyeuristica. En realidad no es más que una especie de campo de pruebas del universo Brass. Un universo criticable pero por el que uno siente culpable querencia.
 
NEROSUBIANCO
aka: Black on white, The Artful penetration of Barbara; Shameful attraction. (1969, Italia)
 
Director; Tinto Brass
Intérpretes; Anita Sanders, Terry Carter, Nino Segurini, Umberto DiGrazia, Freedom
Guión; Giovanni Tinto Brass, Franco Logno.
Vestuario; Silvano Ippolitti
Música; Freedom
 
 

 

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