PLAYLIST ¡Abran paso!

 


Tracklist

ELKIN & NELSON Abran paso

PRETTY PURDIE Soul drums
THE NU SOUND EXPRESS Ain’t no good enough for you
THE BROTHERS Brother’s groove
AL SHARP Funky lover
DOC RAND I need a woman
REX GARVIN Believe it or not
DEE EDWARDS Why can’t there be love?
MONGO SANTAMARIA Cloud nine
JOHNNY PATE You can’t even walk in the park
THE DYNAMIC CORVETTES It’s a trap
JIMMY JAMES & THE VAGABONDS Hi Diddley dee dum dum
MARLENA SHAW Liberation conversation
WAYNE MCGHIE  Dirty funk
THE QUICK Bert’s apple crumble
THE MONCLAIRS Sore feet
THE BUNCH Don’t come back to me
JOE KENNEDY Funky time
CHAMPION JACK DUPREE Barrelhouse woman
MUDDY WATERS I’m a boy

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PLAYLIST "Rumba or die"

 

Pues eso…
LOS PEREGRINOS Dime que me quieres
LOS CHORBOS Vuelvo a casa
RUMBA TRES Déjalo
RUMBA JOVEN Satakatú
ROSA MORENA Que mírame
MARIÁN CONDE Miel y Hiel
LOS RUMBEROS Vacila vacileta
EL LUIS El aire
PEPE DE LUCIA No me vengas a camelar
EL RUMBERO Mi novia se pone brava
MORENA Y CLARA No llores más
LOS RUMBEROS CATALANES Así soy yo
EL PRÍNCIPE GITANO Jaz gitano
LOLA FLORES La Bomba gitana
LOS DE LA CAÑA Nos suspires más por mi amor
JOSELU Y MANUEL Mi suegra
LOS ANGELES GITANOS Culpable

LOS AMAYA Vive la vida

DAVY JONES & THE VOODOO FUNK MACHINE. (Philips, 1971)

 
 
 
A principios de los 60, Davy Jones, soulman canadiense poseído por el funk se traslada a Europa vía Holanda. Una vez allí, acompañado por ‘Het, grupo de pop art, nederbeat, freakbeat, llámenlo como gusten, se instala en Amsterdam donde realiza numerosos bolos y publica varios sencillos. Por uno de ellos tengo especial querencia (el “You better go your way” Dylaniano) aunque esa es otra historia. También actúa en Hamburgo, donde se dice llega a telonear a los Beatles.
Pronto parte rumbo a París. Allí coincide con ese genio que responde por Janko Nilovic (y de quién ya hablamos en el estudiodelsonidoesnob hace un tiempo) con el que entabla una fructífera y algo demente sociedad musical componiendo y arreglando la totalidad de su único lp “Sookie Sookie”. Sonidos Jerk prostituidos, inspiración vudú, el mojo rebosando, órganos funk, psicodelia especiada y rugidos soul.
Mucho mejor que mis burdas palabras, el preámbulo que se marcan en la contraportada. Mierda de la buena pillaban. Sí o sí. Juzguen ustedes.

 
“… A través del poder de Ogg y la niebla grís de Kodo, que desciende sobre nosotros y llora sobre nuestras almas, conduciéndonos, u obligándonos, a controlarnos, o a ser controlados. Moviéndonos con la torpeza de robots oxidados, las sombras crecen aún más débiles, hacia la nada. Abrumados por el deseo de gritar, el llanto del reconocimiento, paso a paso, buscando siempre la búsqueda de la expresión, solamente para oír la carcajada vacía de los desalmados, los atormentados, luego la paz, porque Ogg ha hablado y el mundo está para siempre sereno.
  
Davy (Bang Bang) Jones y su máquina del vudú funk se proclaman mensajeros de Ogg en esta galaxia y levantan sus brazos para darte la bienvenida. Para todos esos que no están familiarizados con el término “Pocomanía”; Hipnótico por medio de ciertas vibraciones de sonido y para contactar con tu propio yo, este disco ha sido inyectado con el ingrediente que Ogg nos dio. Si después de escuchar ciertos pasajes comienzas a sentirte mareado, relájate y déjate llevar hasta el territorio de Nod…”

 

 

Se ha dicho que su manera de cantar era comparable a la de un Lee Dorsey entripado.  Una voz desatada, que grita, chilla, implora, completamente metida en el personaje que representa y ayudada, muy probablemente por la ingesta masiva de setas. Una voz corpórea, sorprendida por el alma que atisba a ver de todo lo que le rodea, y a la que una dieta rica en dietilamida de ácido lisérgico la lleva, escoltada por un trasunto europeo de los JB’s, a ver la luz, la verdad del instante. 
Desde la intro con ese robótico “…Listen, ecoutez, this is the voice of the voodoo funk machine, my lord and master Davy Jones has installed in my brain which we have created to sock it to you…” todo parece querer conducirnos por el territorio del viaje mental, alucinado. Pero en absoluto desde el punto de vista de la aventura, del experimento, sino desde conocimiento. Todo está en su sitio, perfectamente calculado. El disco es un ejercicio de funk tórrido, candente, con voces espectrales, intros espaciales y milimétricos ensamblajes del ritmo. Una banda que aplica por igual fuzz animista que vigorosas baterías, vientos descarriados que un hammond desatado. Unos coros femeninos plagados de “ooohs” eróticos coronan la odisea. Y finalmente la voz. La de Davy Jones, a la sazón gran sacerdote de la liturgia, que consigue ensamblar de manera perfecta, superior. Eso es, el viaje de un ser superior, al menos durante treinta minutos.
 
El Lp, que yo sepa, tan solo saldría en Holanda y Francia. En nuestro país debemos conformarnos con sus dos sencillos, “Love” y “Sookie sookie”.