"El Verano de la Muerte" (J.L. Merino, 1970)

 

 

Película que al parecer nadie ha visto y de la que, extrañísimamente, existe Lp español en el sello Vergara. No me pregunten el por qué del enésimo de los abracadabrantes milagros de las ediciones hispanas. En cualquier caso, un poco más abajo, la historia y vicisitudes contada por el famoso cronista e historiador del Giallo,  Guiseppe Antonio Bernaldini. A los conocedores no habrá que recordar sus historias publicadas en “Cimiteria” o sus colaboraciones en muchos de los guiones tardo sesenteros del giallo más terroríficamente romántico y evocador. Exacto, estoy hablando del Dottore Strani.

 

“…Hay una película que no he visto, pero de la que se habla (entre susurros) en los callejones oscuros y ominosos de la cinefagia más abyecta e innombrable intitulada Questo non é l’estate del amore (ma un’altro inverno della morte).

Una coproducción italo-germano-española de 1968 (estrenada al año siguiente) dirigida por Tinto Brass (antes de dejarse llevar por sus pulsiones eróticas; cuando era más pop) y en la que, según cuenta la leyenda, figuró como ayudante de dirección nuestro inefable José Luis Merino, estrenándose en esas lides.

Sigue la leyenda y cuenta que el Brass abandonó el proyecto por no sé qué problemas con los productores y porque recibió una propuesta para realizar una peli en Gran Bretaña que quedó en nada. Y el caso es que José Luis Merino se vio obligado a terminar la peli, aunque al final no la firmó con su nombre. Tampoco Tinto Brass, porque los productores optaron por poner un nombre anglosajón y totalmente irreal (ahora no recuerdo cuál… Timothy nosécuántos).

Los actores principales eran Klaus Kinski, Christiane Kruger, Patty Sheppard, Erna Schurer y Carlos Quiney. Entre los guionistas estaba Lucio Fulci, por cierto. Antes de dirigir su primera película (Una historia perversa, 1969)

El argumento (según he leído) iba de un noble austro-italiano (Kinski) que organiza happenings para jipis y yeyés en sus palazzi , en los que abunda el LSD y demás drogas psicodélicas. Y que, al mismo tiempo, tiene a su servicio una especie de banda de motoristas (unos Hell Angels alla italiana) más malos que la quina. El pérfido príncipe aprovecha sus fiestorros para abusar de mozas drogadas y, en algunos casos, someterlas a sevicias que llegan hasta el asesinato.

Lo realmente curioso es que tanto en la versión italiana como en la española (que se tituló “El Verano de la Muerte” -contradiciendo el título italiano con el mayor descaro del mundo-) la acción transcurría en Italia y había una escena en la que sonaba esa especie de freakbeat a lo sureuropeo que se llama Atto Di Forza n. 10 de I Ragazzi Dei Sole.
Pues bien… En la versión alemana la acción transcurría en España (aunque mantenían los apellidos y nombres italianos, quizás por desconocimiento y confusión). Y a lo que quería llegar yo… En la escena en la que sonaban los Ragazzi Dei Sole sonaba un grupo español haciendo la misma canción llamado Los Sirex…”