Un single cada domingo (XVI) … ILOUS "Bienheureux les innocents/Comme les autres" (Flamophone, 1972)


Vaya de entrada agradecer y aplaudir todas esas reediciones tan estupendas, hechas con cariño, conocimiento y respeto, publicadas por algunos sellos españoles. En este caso por la compañía Barcelonesa Wah-wah, empeñada en rescatar discos maravillosos orillados por el tiempo como “Ilous et Decuyper”, reeditado a finales del año pasado y que recomiendo encarecidamente.

 
¿Qué por qué cuento ésto?. Bueno, en primer lugar por que creo que es de ley hacerlo y después porque gracias a esa reedición los conocí. Así que estas pasadas navidades, cuando me topé en el marché au puces con un par de singles a tres euros cada uno, firmados por Ilous en solitario, también en el sello Flamophone, no dudé en cogerlos. Uno era “La métamorphose/Nouveau jour” (Flamophone, 1974)  y otro éste que les presento, “Bienheureux les innocents/Comme les autres”, del año 1972. 
 
  Leyendo las estupendas notas de la reedición del  Lp que comentaba más arriba supe que Bernard Ilous comenzó como escritor de canciones para, entre otros, Eric Charden, Johnny Hallyday o Dick Rivers, mientras estaba a sueldo del editor Gerard Tournier. Fue en esa época cuando conoció a Jacques Dutronc, a su banda de acompañamiento formada por Gérard Kawcynski, Christian Padovan y Michel Pelay, los que más tarde serían Le Systeme Crapoutchik y, lo más importante, a Claude Puterflam. Trabajaban todos para Disques Vogue y cuando este último tuvo un inesperado éxito en 1968 con “Gwendolina” decidió crear Flamophone, llevándose con él, entre otros, al joven Bernard. Allí, libre y ajeno a directrices, comenzaría trabajando como arreglista y compositor hasta que en 1970 publicó su primer sencillo, “Fille de la lune/D’ou vien le vent”. No tuvo ningún éxito aunque a Puterflam le gustó como mezclaba su estilo de producción con los refinados e imaginativos arreglos de Bernard
 
 Sería en Flamophone donde conocería a Patrice Decuyper, guitarrista finísimo, talentoso e inventivo y con quien formaría tan sublime dúo. Su método de trabajo consistía en confrontar sus ideas de una manera productiva, eliminando aquellas canciones en las que ambos no estuviesen totalmente de acuerdo. De notable técnica, su música pretendía huir del virtuosismo y centrarse en lo emocional, pero siempre partiendo de una apariencia formal impecable. Melodías ensoñadoras, cierto impresionismo en el aire y, en mi opinión, una conexión muy mediterránea con la música pese a que ellos se mirasen en otros espejos. Espejos, por otra parte, en los que también se les podía advertir y disfrutar.  “Comme des autres” tiene, ante mis oidos, un aire Bacharachiano imposible de obviar; la melodía triste, sustentada por la combinación del piano con los vientos lánguidos, te transporta como en un tobogán, mientras la voz va describiendo una viñeta pequeña, íntima. Una historia entre la realidad y lo idealizado acerca de un amor que se acerca y se aleja, que no sabes si real o imaginado.
 
 Su obra era la suma de pequeños detalles que serían una constante de la casa, detalles bastante atípicos por entonces en algo con una vocación en absoluto minoritaria; Phasing, overdubs, voces e instrumentos doblados… inventos e ideas en apariencia extrañas que encajaban como un guante dentro de su obra; tocar instrumentos con los pedales de otros o con las manos en vez de los habituales pies, hacerlo de prestado (comentan esas mismas notas que llegaron a pasar un tiempo de ocupas en los estudios Vogue, probando, investigando y grabando por las noches, victimas de la efervescencia y perfección artística, prestos a poner en práctica cualquier idea que se les ocurriese) y siempre, tanto en la superficie como soterradamente, un aire evocador nunca forzado, que brotaba de manera natural y cadenciosa, en absoluto engolado.
 
Ilous et Decupyer sólo publicarían un Lp en 1971. El disco no tuvo una mala acogida crítica aunque si escasas ventas. Plasmar en directo todas sus ideas era tarea harto complicada y, sobre todo, costosa, por lo que las pocas actuaciones que hicieron fueron ante pequeñas audiencias y de manera acústica, ellos dos sólos con guitarras y su voz. Un previsto segundo Lp nunca se grabaría. Bernard Ilous comenzó una breve carrera en solitario que constaría de los dos singles que cité más arriba además de un Lp editado en 1975. Ante la indiferencia que despertó continuaría su carrera como músico de sesión y arreglista a sueldo, en una discreta segunda linea. Mientras tanto Patrice Decuyper abandonaría la música definitivamente dedicándose profesionalmente a la venta de libros antiguos y de colección.                
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