"SILHOUETTE SEGMENTS". Narrated by John Rydgren, host of silhouette


Aunque no sé si afortunadamente o no, he acabado por advertir que cada vez termino preguntándome menos a menudo si es el mundo o soy yo. Digamos que tengo -y ya era hora- más o menos claro que soy un bicho raro, orillado. Que circulo por un lugar donde lo hacen aquellos ensimismados o perdidos en sus fantasías. No pretendo darle ninguna pátina de excelencia a este hecho -obviamente porque no la tiene, muy probablemente sea todo lo contrario- ni tampoco adornarlo con el cinismo habitual de efecto placebo con el que solemos protegernos. Quiero decir que lo que he acabado por advertir de una manera creo que razonable, es que -como cantaba Parade– jamás seré feliz. Al menos no lo seré, desde luego, del modo acaso un tanto infantil, vehemente, hambriento -sí, iluso también- que siempre he perseguido. Que finalmente he asumido que rige hoy, desde hace ya bastante tiempo, en realidad desde siempre, un tipo de canon estético, un orden de prioridades vitales, que se aleja sin remedio de mi sentir y de la manera en que uno entiende la vida. Welcome to the club parafraseando ahora a Nat King Cole..

 
  Así que una vez plastificado -y en el interior de la cartera para siempre ya- mi DNI de discapacitado emocional, mi tarjeta de miembro de dicha sociedad secreta, Club voyeur platinum,  firmemos un momentáneo armisticio. Aceptaré de una vez por todas que soy un mirón que nunca se detendrá a observar aquello que interesa a tantos. Tal vez porque quieran ellos ver demasiado, demasiado pronto. O quizás porque no sepa yo mirar más que a una sola cosa. Poco a poco. Que necesite tiempo. Sea lo que sea ya no me cabe más que admitir que al final uno es un poco cómo lo miran, sí, pero también que uno no puede ser más que cómo mira.

There she goes. High boots, hipster mini skirt. Brief, very brief. She’s neat, her teeth heads up to swiming glear. Wiiiiild. I think she likes to be watched, and everybody’s watching. There’s something special abouther. She’s got an image. Check the face, lipstick cleans, it’s creemy. Eyes couldn’t be much bigger. Hair long, straight, shinny, kind of glory is. Looks like she’s ready for a happening. Watch that girl and check this art. They say God created people in the beginning of things, girls included. Quite a design, God made it. You might think about that the next time you’re watching a girl. Not to take the final of it just next girl watching. Me more…”
 
 
 Divagaciones hip de cristiano proselitismo, pasajes bíblicos con regusto beatnik, Spoken words a-laKen Nordine, rutina e inmersión extravagante de lo más normal. La certeza de estar impelido a una misión inútil, la capacidad de sumergirse en las ciénagas más hediondas con una imborrable sonrisa. Sí, con cara de tonto. Pescar en río revuelto. La duda habitualfrente a la gota malaya de la certeza. Calando. Combatir al enemigo desde dentro, con sus propias armas y en su propio mundo. Un mundo en el que las cosas son siempre tal y como deseamos, donde hay respuesta para todo. La comodidad cauterizadora e insuperable de la fe. Y aunque vestida con diversos ropajes, siempre la misma en esencia: disciplinada, incuestionable, acogedora, reparadora, ciega. Toda guerra mundial comienza siendo batalla de trincheras. Metro a metro ganadas, conociendo al adversario, poniéndose en su lugar, jugando en su terreno. Heroicamente. Sin cuartel.
Are you ready to move out in style?, are you ready for all the luxury one big swing and world can offer?. Are you ready?. Then go, dig it out. And if you think you can make it on your own then swing with it. But you might decide you don’t wanna go on your own, you might want some help from… him. You know the one.
 They say you can’t really move out in style without him anyway, until you move out in style of life he created for a man in the beginning of things. You know, God, a man, working things up together.
 They say Christ came to make it possible, They say Christ came to introduce a person to God style of life… How about that”
 
 El Reverendo -o Pastor, o Hermano, como quieran- John Rydgren fue el director de un exitoso programa radiofónico de la Iglesia Luterana evangelista de América. Ahí es nada. Un tipo que parecía el resultante salido de una probeta en la que hubiesen introducido el ADN de Spyro Agnew, Hugh Heffner, David Axelrod y Walter Matthau. Alto y delgado, con gafas y pelo corto, de impecable raya al lado, abrigo y corbata, su aspecto era todo lo opuesto a lo que salía de los altavoces. O al menos lo parecía. Él tenía un plan. De voz adictiva, gruesa pero tremendamente elegante, aterciopelada y profunda (una mezcla imposible de las de Lee Hazlewood y Ken Nordine), ésta se hallaba siempre medio tono por encima de lo desagradable, en ese limbo irresistible que atrae y atrapa.
 
 Originalmente publicado en formato doble, “Silhouette segments” recogía material de su atractivo híbrido de homilía y seducción que era su show radiofónico (“Silhouette”). Psicodelia de púlpito, baratijas del flower power y efluvios de psych rock. Something’s in the air. Que no se escape. Con una descacharrante portada que combinaba -no sé todavía si con hermosa desfachatez, erróneo criterio o ambas cosas a la vez- la estética psicodélica con el discurso hippie y una contraportada con lozana minifaldera al canto, el disco es, como recitaba Jim Backus,(a.k.a. Mr. Magoo“delicious”

 

 

¿Y la música?, se preguntarán. Algo sorprendente, créanme. Un batiburrillo de referencias, una idea simple y genial. Casi un proyecto de la CIA para dinamitar desde dentro el sindiós en que aquello se estaba convirtiendo. En apariencia un mero gadget tramposo que, sin embargo, combina y mezcla de una manera exacta.  

 
  El plan de choque era sencillo. Muy ocurrente también. Reflexiones que iban de su peculiar percepción de lo mundano a una especie de manual de filosofía del acid-head. Bueno, tal y como el la entendía. Sexy, hipnótico, divertido. Asombroso, funcionaba. Diatribas y consignas para la juventud moderna, para los hippies, utilizando su mismo argot, mostrándose enrollado. Cool. Hip. La semántica -y los miedos- como arma. Nada sutiles comentarios que hablaban de Dios y toda la filosofía barata bien intencionada adyacente. Secta y hermandad. Idealismo narcótico y tramposa realidad. Cada una de las píldoras lanzadas para captar al mayor número de incautos posibles, un discurso de spoken words entre acarameladas melodías a la moda, éxitos de los sesenta en el imaginario de las mentes en construcción. En destrucción según su opinión. 
 
 
Search it out fast rider man, put it in the search man. Search it out little one, look inside girl, search it out.
Search it out girl. Watch up to the train, watch up to the elephant, watch up for the trip. Search it out. 
God has a good things man, you can sit down (i believe the answer is christianity and other’s Christ), reach out, find new skippers. Search it out.”
 
Con su hipnótica voz en primer plano, gobernando el experimento, “Silhouette Segments” probablemente sea uno de los discos pioneros en el arte del sampleado. Un disco que toma de aquí y de allí, usurpando, absorbiendo, terminando por hacer suyas instrumentaciones, músicas incidentales y melodías en boga. La cruzada desde dentro. O eso parece pretender. Los Surfaris y su “Wipe out”, “Yep” de Duane Eddy,  la visión del “Kyrie Eleison” por los Electric prunes, The Ramsey Lewis trio, el Benny Golson de “Turn on turn in”,  los Tijuana Brass de Herb Alpert. Un verdadero hacha el disc jockey/productor, de verdad. 
Tantas y tan distantes cosas que finalmente acaban por conformar un todo robusto; Psychedelic rock y surf, Easy listening y White Jazz, Hipsters y Spoken words. Anuncios y falsos documentales, la estética sixties inyectada en vena. Y de entre toda esa extraña melangé unos titulos con estilo, impactantes, perfectos: “Hippy version of the 23rd psalm”, “Groovin on a saturday night”, “The Lord is my shepard”, “Move out in style”, “Dark side of the flower”, “Search it out”… 
 
 El disco no tendría una edición comercial, en gran parte debido a los problemas de licencia y derechos derivados de los innumerables samplers que en él habían. Y en parte, seamos sinceros  porque no interesaría a nadie medianamente cuerdo. En cambio si que fue distribuido por las emisoras de radio, difundiéndose ampliamente, incluso en Vietnam, donde acabaría por ser un trasunto casi eucarístico, entre los encuentros con el amigo Charlie y el olor Napalm, entre aferrarse a la vida muriendo cada día. Fascinating picture