Un single cada domingo (VI)… LOS MUSTANG "Obladi, Oblada/ No hay más que ver" (Emi/La voz de su amo, 1969. J-006-20.012)

 
  Recuerdo haber escuchado a menudo comentarios acerca de Los Mustang si no hirientes -que también- si al menos simplistas y bastante insensatos. Se los ventilaban dichos comentaristas de un plumazo, definiéndolos como una banda de ye-yé melifluo, dedicada especialmente a fabricar versiones de los Beatles. Siendo eso en parte verdad -pero también verdad pequeña- pasaban por encima de ellos, con todo el descaro del mundo, con una displicencia alarmante. Lo que en realidad sucedía es que, más que osadía o arrogancia, aquello era, en realidad, mera ignorancia. 
 
Hay que ser más chulo (o, ejeem… bueno, da igual) que un ocho para así definirlos, quedarse sólo ahí.  Porque, es cierto, Los Mustang fueron un grupo inicialmente dedicado en hacer versiones en castellano de los Beatles (de hecho, algunas de dichas versiones llegaron a vender en España más que los originales) pero también tuvieron muchos otros recovecos, otras jugosas aristas. Partiendo del mainstream fueron osados. Suena a tópico, pero sus caras b de finales de los sesenta, principios de los setenta, están repletas de experimentos atrevidos: Elegante sunshine/popsike en “Otra razón”, recreaciones de Bowie más star  en “El hombre estrella”, Experimentos progresivos con ribetes sicodélicos en “Reino prohibido del Himalaya”, freakbeat cañon -pero cañon, CAÑON- en “No hay más que ver” (superando, en mi opinión con mucho, al “Ride my see-saw” original de los Moody Blues) o versiones psych de oscuros singles franceses como el “Bye bye city” de Le Coeur.
 
 Nunca terminaré de aprender. Bien por ello.
 
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