MARIO MOLINO "3" (CAM 052, 1973)

 

 

 

 En realidad la banda sonora para “Gli Angeli del 2000” (Hanil Ranieri, 1969) “Mario Molino 3”, publicado por el sello CAM en 1973, probablemente sea el Lp más completo del guitarrista Mario Molino. Desde la canción que da título a la película, trufada de efectos electrónicos, beats de bateria y efectistas riffs de guitarra (quizá algo más que deudora del “Psyche rock” de Pierre Henry incluida en su “Misa para los tiempos actuales” de dos años antes) hasta “Woman”, evocadora y sugerente pieza con -juraría, aunque viene sin acreditar- la voz de Edda dell Orsoes uno, otro más, de los innumerables ejemplos en que la música que ilustra las imágenes para la que fue concebida es infinitamente superior a lo ilustrado. En este caso la historia de Marco, traficante y adicto obsesionado con el recuerdo de Valeria, su enamorada, muerta delante de él en un trágico accidente. Marco mantiene una especie de idilio con Angela, una estudiante que vive en un edificio de apartamentos cercano a su piso y con la que pretende suplantar el doloroso recuerdo de Valeria. Asqueado con su vida y sus circunstancias participa a su pesar en una guerra de bandas que parece abrirle los ojos y redimirlo. Una vez lograda la hazaña, esperando a Angela y en parte superados sus traumas, mientras cruza la calle para reunirse con ella, es él ahora el atropellado, muriendo delante de ella e impidiéndole por tanto comenzar de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero volvamos a las cimas del disco para quién esto escribe; “Shake psyco” auna vientos souleros y beats de batería con sintonías cinematográficas y un hammond omnipresente hasta lograr un beat moderno à la page. “Jerk beat” sigue similar camino, ahora con el groove rítmico absolutamente acelerado, despendolado, mientras una guitarra zigzagueante la cose por completo. Cambiamos de tercio con “Le mani”, su vibráfono, sus coros femeninos, su ritmo moroso y volvemos a hacerlo con la aventura en exótica de “All see saw”, bongos, efectos, vibráfono y vientos. “Bossa jaguar”, como su título indica, es la preceptiva bossa, Otras, menores y meramente incidentales sin las imágenes que ilustran (“Furto di droga”, “L.S.D. una croce”, los tres “Poemas”) completan el disco. Ahora solo queda que escuchen y disfruten.

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EUROEXPLOITOS. 45s para la primavera.

THE SATIN BELLS. “Toros en Mexico / Come c’mon”
(Acción – AC-8-B, 1969)
 Tras esa apariencia de parecer recién salidas de una sitcom de Thames Television  las hermanas Bell (dos gemelas y una tercera hermana originarias de Liverpool) ya de capa caída su carrera, aterrizarían por España en 1968 donde grabarían uno de sus últimos sencillos. Bajo el manto de Juan Pardo y la dirección musical de Reg Guest, alojada en su cara B surgía una pieza de imponente northern soul paquidérmico, inusual por su modernidad y que -admitámoslo- daba fé que el ínclito Juan Pardo tenía también los oídos bien abiertos y un atinado gusto en sus descubrimientos. Pespunteada con los gemidos del trío -tan lascivos escuchados como bromúrico su aspecto- y ornada por unos vientos sensuales, una base rítmica apabullante acabaría por redondearla. “Come c’mon” resulta ser una oda lujuriosa y sensual firmada a medias con Roger Greenaway y que vería la luz en el sello Acción, propiedad de Manolo Diaz.
 
 
 

 

 
PHILIPPE NICAUD. C’ex / Qu’est-ce qu’il dit?
 (Riviera. 121 399L, 1970)

Prólifico actor de cine y teatro, Nicaud rodaría, entre otros, a las órdenes de Henri Georges-Clouzot, Poitrenaud o Sacha Guitry. Tuvo -cómo no- su carrerita musical, con tres Lps (el maravilloso “Erotico Nicaud” con ilustración del gran Aslan, “7+1 péchés capitaux” con su portada de terciopelo negro y “Chansons curieuses”) y editó igualmente singles y eps extraídos de los citados discos. “C’ex” es una insolente y enfermiza pieza a medio camino del humor y la desvergüenza, llena de trucos de estudio y onomatopeyas vocales, que juega con la similitud sonora entre esa expresión francesa y la palabra “Sexe” para dar forma a cerca de tres minutos de irresistible apoteosis bongolera, aliteraciones epatantes y los imprescindibles coros femeninos. El concepto de la portada, tomado prestado del célebre cuadro “El beso” de Roy Lichtenstein resume certeramente la idea. Tanto esta joya como su primer Lp han sido primorosamente reeditados por el sello Vadim recientemente. Compren.

 

ORCHESTRA KING ZERAND. Night song / Vento Caldo (Bang Bang. BG 036, 1972)
Poco puedo contarles de esta maravilla. Bueno, sí, dos cosas; Que indagando entre sus créditos queda claro que fue un trabajo de encargo que logró aquello que pretendía con espléndido acierto, ser sintonía televisiva o radiofónica -en este caso del programa de radio “Sala F”– y que no se me ocurre ahora mismo nada más placentero al levantarme -obviando la micción irremisible- que escuchar en bucle tan evocadora pieza. Y ésto, en los tiempos que corren, no me parece en absoluto asunto baladí. En cualquier caso la Orchestra King Zerand fue un grupo de músicos formado por Mario Robbiani (activo músico de sesión, compositor de librería y publicidad) y el pianista  Franco Zauli (quién llegaría a componer para el gran Fabrizio de André, en, por ejemplo “Il pescatore“) acompañados por otros aventajados músicos de estudio. Publicarían cuatro discos en distintos sellos menores (Sun, Magic Record, Star Track) y un buen puñado de sencillos. Este Night Song es, en mi humilde opinión, el mejor de todos ellos. Y la portada, ah, que cosa más intrigante.
 
PATRICK ABRIAL. Slag solution / Slag machine (SPOT Sonopresse 40013, 1973)
 
Es escuchar la frase … In every dictionary you can find what slag is. It’s go away, come back, in every lenguage…Slag… la guitarra y teclados que le suceden y esa especie de jaw harp y se me van los pies, me inunda una sensación de optimista chulería y me siento, durante esos dos minutos largos, mucho mejor. Parece que en verdad pudiera caminar incansable hasta el fin del mundo. Bueno, tampoco exageremos, dejémoslo en hasta el refrigerador en busca de líquido reparador. Patrick Abrial es su ejecutor, apologeta de una época en la que todo vale y en la que la mezcla bastarda e híbrida da lugar a experimentos dignos del inefable coyote. Pero también -y tal vez por ello- de una efectividad inusitada. Para explicar tal incongruencia es probable que los inicios con exitoso saldo de Abrial en la chanson folk y su posterior tránsito hacia el rock lacado de dureza hueca sean reveladores. Actor, productor, compositor para cine y revista, es “Slag machine” otro más de los dardos lanzados como por azar en busca de diana, en este caso la disco music de aroma sofisticado y conceptual ejecución. Aunque no acierte del todo con la traducción pese a haber consultado el diccionario, según confiesa …Slag …

 

 

MIRAGEMAN Free line ep.

Paroxism / Paralysis / Thunder / Atmosphere (ARISTON. AR-EP 1026, 1972)

 

Mirageman fue el seudónimo de Giovanni Fenati durante la triada  que va de 1969 a 1972. En esos tres años, como quién no quiere la cosa, graba para Ariston cinco Lps y varios singles y eps, tarea que a otros ocuparía una carrera entera y que a este titán tan solo le supone unas cuantas horas menos de sueño en el intento de dar salida a su incontrolable pulsión creativa. Entretanto y dicho sea de paso, le daría tiempo a perfeccionar y casi da carta de naturaleza a lo que veinte años más tarde se vino en llamar Lounge acid jazz (en realidad una mezcla de ritmos cinemáticos, progresión jazz y actitud pop), asunto del que todavía hoy vive la publicidad y modernos acomodaticios. En realidad no era otra cosa que el asueto en el estudio de un músico de formación clásica  -como tantos jóvenes subyugado por el jazz- y sus compinches (De Piscopo, Emilio Soana, Baiocco) en una vertiginosa, prolífica, supersónica superación de etapas. Ahí es ná. 
GREGORIO GARCIA SEGURA. Harlem Pop / Distorsionando 

(BEVERLY. S.10011 B, 1976)

 

Gregorio García Segura (o Greg Segura, si había confianza) fue -y aún es hoy- a menudo calificado como otro más de los anquilosados directores de orquesta que deambulaban en TVE y por las sedes de las compañías discográficas a sueldo del mejor postor, por el negocio en definitiva. Uno más de esos que elaboraban música afásica y desalmada como rosquillas. Y sí, de acuerdo, ese pudo ser el precio que tuvo que pagar para navegar por tan procelosas aguas. Funcionariales jornadas de esmoquín y pajarita, acompañando a bustos parlantes en Prado del Rey con menos vida que las obras completas de Alfonso Paso. Producciones desangeladas a granel para el asueto de una sociedad trepanada, amenizaciones Varon dandy, bandas sonoras para películas de Mariano Ozores (un respeto, por cierto), trabajos de trinchera con Gelu, Sara Montiel, Rafa, Mona Bell, etc, donde en alguna y contada ocasión saltaba la liebre. Y sin embargo este sencillo -y también otros eps privados para diversas  bôites y night clubs– en sus propios sellos, Gre-Gor y Beverly, muestra que también hubo gusto y talento, curiosidad y osadía. 

 

 
THE NILSMEN. Le Winston / The sand step
(RJR 6805 004, 1969)
 
 Una oda al consumo de cigarillos. En este caso para la marca Winston y a cargo del quinteto sueco The Nilsmen. Y al ser la copia que les presento la editada en el mercado francés, ¿ Qué mejor que la imagen sensual de B.B. en la portada, con un pitillo en sus manos, dejando volar la imaginación y elucubrar nuestros deseos?. Grupo formado ex profeso tras la sugerencia de un grupo de ejecutivos de la multinacional en visita a Suecia -de juerga, imagino- tras verlos actuar en una sala, la canción de marras es, además, una bomba de hammond soul digna del Brian Auger más anfetamínico.
 
SAMANTHA JONES. Le thème T.C. / Ford reste le pionner
(PENNY FARTHING T.C.-2, 1971).
 
 
La carrera de Samantha Jones es amplia y prolífica. Liverpoolian, llegó a abrir algunos shows de los Beatles junto a Cilla Black para después tener una larga carrera en ambos lados del Atlántico, llegando incluso a editar un sencillo en lengua castellana.
Este single promocional, valedor de las bondades del nuevo modelo Ford, el Taunus de 1971, es uno de los últimos escalones que descendió antes de acabar como cantante en orquestas de cruceros. La orquesta y producción de Larry Page, los arreglos de Bill Shepherd -habían medios, pagaba la Ford-, y ese sutil aire a bossanova, resplandecen bajo  los efluvios de su aterciopelada voz. Se recomienda llevar las gafas de sol puestas.
 
 
 
    
BERNARD ESTARDY a.k.a. LE BARON. Le sifflet du Baron / Piano flute
(SIROCCO. 48029, 1976)
 
Ya se ha hablado aquí largo y tendido de Bernard Estardy, el Baron, ex Gottamou, y genio de la música de librería, de la música en general. Pero no me resisto a incluir esta gozosa apoteosis del buen rollo, con la melodía sustentada en su silbido despreocupado y las percusiones abrumadoras, omnipresentes. Disfruten.
 

 

MARIO MOLINO e I COMPLESSO I BEAT. Il sogni del mare / Operazione beat
(BEAT. BT036, 1970)
Una de las tres ediciones del sencillo de Mario Molino “Il sogno del mare” y la única que lleva en la cara B esa maravilla que atiende por “Operazione beat”  interpretada a medias  -exacto- con el grupo I Beat.
Guitarrista excelso, Molino participo en varias colonas sonoras (“Gli angeli del 2000″, “Operazione beat“) antes de dedicarse a la música de librería, aquella que tenía múltiples aplicaciones y a su vez le permitía experimentar. “Operazione beat” es un estupendo ejemplo del surf  (a-la Jack Nietzsche en “The lonely surfer” por ubicarnos) con brisa mediterránea. Y aunque sea ese un mar aparentemente calmo, nada tiene que envidiar a piezas consensuadas como canónicas dentro del género. Ese fuzz ralentizado, uuuf!, es algo irresistible, hipnótico. Cada día más.