MILES DAVIS. "Spanish key" (CBS 1970)

 
 
 
Tiene uno, cuando flaquea, casi todas las taras posibles; Mermada la voluntad, propenso al cobijo, melancólico e irascible, lastrado por una cabezonería contraproducente y unas cuantas minusvalías más que no recuerdo ahora pero que surgen aquí y allí sin control alguno. Sin querer hacer gala de ello -todavía no me creo tan sublimemente estúpido- tampoco abjuro totalmente de ellas: No es uno nada mitómano aunque sí algo fetichista, con un punto disperso y diletante que acelera la combustión. Así que mientras intento llevarlo de la mejor manera posible, no otra cosa sino babear hago cada vez que me pongo este single. Originalmente en el soberbio “Bitches Brew” (uno de los pocos discos, este de verdad, que es un universo en si mismo), obra magna de clásico radicalismo,  experimental en su punto de partida pero ceñido a un andamiaje estructural milimétrico a partir de la producción, “Spanish key” se me antoja un claro ejemplo de la ductilidad de Teo Macero para embridar la tendencia al exhibicionismo y a la divagación en ocasiones un tanto huera del genio de la trompeta. Rugosa y tribal, adictiva y libre, funk cinemático de indisimulable colorismo y calidez, la irresistible atracción que su escucha siempre me ha producido estriba en que pese a la delimitación a priori de esa senda, no resta sino suma, configurando una nueva dimensión en la que reformular la aventura sonora de Miles Davis. Un disco sin vuelta atrás, tan enorme en sus hallazgos como reo de sus consecuencias; Frenéticos bajos eléctricos, tensas percusiones duplicadas, la guitarra de John McLaughlin en su máximo esplendor… todo ello en pos de la perenne búsqueda (y localización exacta) del groove a partir de jam sessions y ensayos. Todo ello perfectamente ubicado en, digámoslo de nuevo, su impecable labor de producción.
 Aquí el ejemplo perfecto, el más exacto y perdurable. En fantabulosa edición española y su consiguiente y preciosa portada. Dos euros en cualquier almoneda -virtual o física- que suelan frecuentar. No lo duden
El volumen bien alto, por favor.
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