PLAYLIST. A walk in the sunshine. Psyche sunshine and beyond (II)

 

 

INTRO In and out
DAVE PAYNE AND THE MEDIUM WAVE  A walk in the sunshine
THE FOX Mr. Hyde
TIN TIN She said ride
ANDWELLA’S DREAM List a number, found a king
ALAN SHELDON Mirror of my mind
THE SOUND AROUND What does she do
ALZO AND UDINE Want your love
PETER AND THE WOLVES Woman of my mind
STEVE RYDER Remember me
TANDYN ALMER About what love is
MARK ERIC Don’t cry over me
SVENSK Dream magazine
THE IN BETWEENS That was just her thing
TEDDY NEELY FIVE New in town
THE SHANES I won’t untie you
MICHAEL FENNELLY Dancing dandelions
JAMME The old lady
CHRYSALIS Piece of sun

RAINBOW FFFOLLY Goodbye

 

Anuncios

VV/AA "Fading Yellow; Spanish popsike and other delights, 1967-1973)

 

 
  Para que luego nos digan que lo sueños son inalcanzables. Que son caros y costosos. Que son imposibles. Paparruchas. Veinte euros -sí, sólo veinte- cuesta este maravilloso sueño, el nuevo volumen de la prestigiosa serie Fading Yellow. El decimocuarto volumen ya, titulado con rigor, propiedad y garbo, Spanish Fading Yellow.
 
Recopilado por Miguel Sr. Patilla, con el gusto y modestia que le caracteriza, escarbando entre el legado del pop español -mucho más rico y mucho más sorprendente de lo convenido- y deteniéndose, nada más y nada menos, que en ese negociado sorprendente de nombre popsike. Un apartado que más bien parece una veta sin fin, fuente de inagotables hallazgos, placenteros, sobra decirlo. 
 
¿Qué de qué va? Pues basicamente de buscar. De encontrar unas veces, de perder la mañana otras. De no tener -demasiados- prejuicios. Del vello erizado al dar con una melodía inolvidable, al toparse con una portada enigmática. De horas y horas disfrutando (otros lo llamarán perder el tiempo) entre las cubetas más inmundas, en trasteros, en los rastros. De rebuscar entre cajas polvorientas. De procurarnos la felicidad como mejor sabemos.
 
 Así que no más palabras. Un teaser -cochambroso, perdona Miguel- con extractos del repertorio para que se hagan una idea. También el modesto texto que escribí, con todo el cariño del mundo, y que por problemas de logistica ha quedado fuera, o lo que es peor -o mejor, vayan ustedes a saber- recortado con saña.
 
 
LOS IBEROS “Fantastic girl” (Sg, Columbia, 1970)
 
Para su sexto sencillo los IBEROS escogen dos canciones de Waddington/Bickerton, algo que ya habían hecho en su debut.  Producida por el primero de ellos “Fantastic girl” es pop majestuoso de melódico optimismo, soberbios juegos vocales y vital celebración del momento. Tubas, friscornios y demás aparato nos conducen sin remisión a ese universo conocido como Sargento Pimienta. No es un mal lugar.
 
LOS MUSTANG “Suspira la niña” (Cara B “Loretta, Loretta/Suspira la niña”. Sg, La voz de su amo, 1969)
 
LOS MUSTANG fueron una banda de dilatada trayectoria, anatemizada por sus numerosísimas y exitosas versiones en castellano de temas Beatles, de las que llegaron a tener la patente. También contaban con alguna sorprendente versión hacia finales de los 60 (Moody Blues, Le Coeur, etc). “Suspira la niña”es una de sus escasísimas composiciones propias; Popsike evocador dominado por la guitarra medieval, la flauta travesera y unos bongos palpitantes bajo el conjuro de la voz de Santi Carulla.
 
LOS MÓDULOS “Ya no me quieres” (Cara A “Ya no me quieres/ Recuerdos”. Sg, Hispavox, 1969)
 
Producida por el gran Rafael Trabuchelli, el primer single de LOS MÓDULOS es otra reluciente muestra del Sonido Torrelaguna (Llamado así por ser el lugar donde estaban ubicados los Estudios de Hispavox, su sello). Todo en ella es perfecto; su intro cuasi sicodélica, la base rítmica sinuosa, la voz doliente y afilada de Pepe Robles… La guinda, su signo de distinción, es sin duda el omnipresente órgano de Tomás Bohorquez, capaz por si solo de crear una atmósfera y dotar de espinazo a la canción.
 
AMORES “Ana”(Cara B de “Make love”. Sg, Emi-Odeon, 1973)
 
El primero de los dos singles de los catalanes AMORES escondía en su cara B una pieza de introspectiva belleza. Producida por Alfredo Domenech “Ana” fue poco menos que una hermosa estrella fugaz; Sunshine pop con moog, hammond y fastuosos juegos vocales.
 
LOS PASOS “Yo que fui el mejor” (Cara B de “Voces de otros mundos”. Sg, Hispavox, 1968)
 
Formados a partir de las cenizas de Los Sonor y Los Diablos Rojos, LOS PASOS tienen una de las carreras más sorprendentes y poliédricas que por aquí hubieron. Alojada en la cara B de “Voces de otros mundos”, “Yo fui el mejor” es una de las cimas del popsike europeo, inventiva, avanzada y personal: Barroque pop de fastuosa producción (reverbs, efectos de cintas, guitarras al revés, etc) para ilustrar una elegía acerca del pasado, la fama y el fracaso. Una obra maestra.
 
 
MOCEDADES “Esta noche ha llovido” (Cara B “Make love no war/ Esta noche ha llovido”. Sg, Novola, 1971)
 
Mundialmente conocidos por “Eres tú”, MOCEDADES ya tenía un dilatada trayectoria previa bajo el manto de un folk cristiano blanco e inofensivo. La espectral “Esta noche ha llovido”(versión de un clásico del folklore español) viene a ser una mezcla imposible de Joan Baez y la Incredible string band bajo la producción del hombre orquesta Juan Carlos Calderón; Bongos omnipresentes, diálogo hombre-mujer por encima de unos coros que repiten su título como un mantra profano y una inesperada, enorme guitarra (con pedal fuzz incluido) lacerante y embriagadora conforman el pleno.
 
LOS 5 MUSICALES “Feria de Scarborough” (Cara A “Feria de Scarborough/ La estrella”. Sg, 1969, Palobal)
  
Revisión del clásico de Paul Simon calcando los arreglos de la versión de Sergio Mendes y sus Brasil’66 un tanto exacerbados. Pese a ello, en cambio, todo es perfecto, hipnótico. Desde su inicio palpitante con la percusión y el arpa (Exótica-Popsike si acaso eso existiese) pasando por las subidas y bajadas constantes de los arreglos de cuerda más los chirriantes vientos sincopados hasta las tres voces solistas alternándose y los coros tribales en primer plano. Magia.
 
PICNIC“You Heard my voice…” (UA latino, Sg promo, 1968)
 
PICNIC fue un milagro que conjugó diversos talentos; Jeanette, su vocalista, medio española, medio belga y criada en Londres, autora de casi todos los textos, Jordi Sabatés pianista de elegante versatilidad y un jovencísimo y brillante guitarrista llamado Toti Soler. Para los arreglos y las composiciones se ayudarían de Rafael Turia, habitual de la factoria Hispvox. “Oí tu voz” es una de las dos versiones en inglés publicadas como single promo en los USA. Violines, divertidos pizzicatos y una melodía infinita la hacen eterna. Como curiosidad señalar la mutación del “Tu” al “Yo” de la V.O. dándole un sentido completamente diferente a la historia.
 
NUEVOS HORIZONTES “Tío vivo” (Cara B de “Mi mosca favorita”. Sg, Columbia 1969)
 
Cuarteto madrileño con chica al frente, NUEVOS HORIZONTES tenían formación musical clásica y una curiosidad sin límites. Ambos factores les facilitaron su odisea en pos de un popsike sicodélico autóctono de desbordante imaginación. “Tio vivo”, una historia fantástica que parece remitir a un viaje lisérgico, es la cara B del 2º de su media docena de singles. Tiene su inconfundible marca de fábrica y está producido, como la mayoría de ellos, por el gran Pepe Nieto. Fondo y forma, la combinación perfecta.
 
ISASI“Cantándole al viento” (Sg. RCA 1968)
 
Flauta, dulcimer, violines, melodías de feria. El único single de ISASI, desconocido grupo, posiblemente de origen aragonés, es un ovni de inusual belleza que contiene todos los ingredientes necesarios para dar el tipo en este negociado; coros, candor y optimismo. La celebración del momento.
 
LAS CUATRO MONEDAS “Mira de frente” (Cara B de “Oh ja- ah ja”. Sg, Belter 1971)
Procedentes de Venezuela los hermanos O’Brien transitaron durante su docena larga de sencillos (partiendo siempre del andamiaje vocal) por el sonido Motown, el northern soul, el sunshine pop, el popsike, el groove o el soul a secas. “Mira al frente”(cara B de “Oh ja-ah ja”) es una de sus cimas; base rítmica hipnótica, letra chulesca y el órgano coronando una melodía atiborrada de moog, dabadás y dramáticos crescendos. Popsike-groove.
 
LOS MITOS “Cuando vuelvas” (Sg, Hispavox, 1968)
 
Otro más de los ejemplos de esa ensamblada factoría de sonido que fueron los estudios de Hispavox en Torrelaguna, dirigidos por el gran Rafael Trabucchelli. “Cuando vuelvas” sería el primer single de LOS MITOS, originarios de Bilbao, una perla de popsike vocal, con los característicos cambios rítmicos y un sugerente órgano. Tiene la canción, para quién suscribe, un aire Brincos imposible de obviar, especialmente en el arrastre del final de frases y sus aflamencados arreglos de viento.
 
ALBERT BAND “En sueños” (Cara B de “Looky looky”. Sg. Belter 1970)
 
Para su primer sencillo en Belter la ALBERT BAND eligió una insustancial versión de Giorgio Moroder. La chicha la dejaron para la otra cara. “En sueños” pasaría sin problemas por una canción del Juan y Junior, siendo similar en el tono y en el espíritu a esa joya llamada titulada “Nos falta fe”. Popsike clásico, perfecto en sus arreglos de viento y cuerda, para acabar combinando lamento y esperanza en una elegía elegante y tristona.

Steve Ryder "Remember me" (Blue Mountain, 1972)

 
 
 

Ted Mulry fue un cantante que anduvo a caballo entre su Inglaterra natal y Australia, su país de adopción. Nacido en Oldham, en 1969 emigró a las antípodas en busca de un trabajo nada glamuroso; conductor de bulldozer para el departamento estatal de mantenimiento de carreteras. Realiza sus pinitos como compositor e intérprete y en una época donde los cantautores estaban de moda, logra un contrato con la EMI australiana, donde publicará su primer sencillo (“Julia”/”So much in love”). Un segundo sencillo –“Falling in love again”– escrito por el binomio mágico de los Easybeats, Harry Vanda y George Young, es su primer éxito. Acompañado por su propia banda, el Ted Mulry Gang, a éste le sigue un Lp, que mezcla composiciones propias con versiones (“Homeward bound”, “Let it be”, “The circle game”) . Un tercer single (“Marsha”) no logra el éxito esperado y vuelve a Inglaterra donde ha firmado un contrato con la discográfica Blue Mountain, subsidiaria de Island. Es en este sello donde lanza “Ain’t it nice”/”Remember me” bajo el nombre de Steve Ted Ryder. Tampoco sucede nada y emprende viaje de vuelta hacia Australía, donde se establecerá definitivamente hasta su muerte, en 2001. El motivo de que este sencillo se publicase aquí en España lo desconozco, sólo me queda mostrar gratitud por tal azar. Todavía más, claro, por la canción que se aloja en su cara B. Sencillamente impresionante.

 

…I walk so far, i must be miles away from home. I just don’t know what i am going to or from. I remember you, please remember me…
 

Thomas and Richard Frost. "Visualize" (Rev-ola, 2002)

 
 

No suelen -lo deben saber ya a poco que hayan pasado por aquí- circular cds en el estudiodelsonidoesnob. No, no voy a hacer ninguna diatriba en contra del formato. Ni mucho menos a favor. Si son habituales creo que sobrán las explicaciones. En cualquier caso me permitirán -cuento con su amabilidad y paciencia- que haga una excepción y les hable de “Visualize”, el primer -e inédito- disco de Thomas and Richard Frost, dos hermanos de California. La única edición que se conoce solamente existe en formato digital y es la editada por el fantástico sello británico Rev-Ola hace ya diez años.   

 
Obviamente hago trampa. Ese disco, degraciadamente, nunca llegaría a ver la luz, ya que fue grabado para Imperial y el fracaso del sencillo “Hello stranger”, junto con la debacle del sello, tuvo como consecuencia la cancelación de su publicación. Liberty/United Artists, la casa matriz, tomó la decisión de dejar en el limbo todo disco al que no le vislumbrasen recorrido comercial y, por lo tanto, muchos  de los proyectos en marcha (“Home and away” on my mind) , incluso ya terminados como “Visualize”, quedaron aparcados en un cajón para siempre… Únicamente verían la luz unos cuantos sencillos (tres en Imperial y un último en Liberty) de más o menos fácil acceso a día de hoy y que les recomiendo encarecidamente; “She’s got love”/”The word is love”, “Gotta find a new place to stay”/”With me my love”, “Hello stranger”/”Fairy tale affair” y “Where did yesterday go?”/”Open up your heart”.
 
Es “Visualize” un disco soberbio,  magnífico de verdad, tanto es su labor de orfebres aplicados como en la del talento melódico que atesora. Un disco mágico como lo pueden ser -como lo son- dentro del negociado de pop(sike) orquestal los discos de Mark Eric, Spring, Sagittarius, Bergen White, Montage y un puñado más que casi todos los que nos dejamos caer por aquí conocemos o aspiramos a hacerlo. Un meteorito de perfección pop pluscoamperfecta, con esquirlas en ambos lados del atlántico. Lo mamado por genética y lo aprehendido por artística naturaleza. Ambas cosas sujetadas con enorme provecho, doy fe. Un disco frágil pero orgulloso, cálido y doliente. Elegante, hermoso, de desarmante ternura a la par que arrojo fiero. Un álbum surcado por melodías inolvidables, de una sencillez aparentemente menor, adornado por unos lujuriosos arreglos (de cuerda, de vientos, de metales) con un tino certero y de reposada maceración. Y aunque continuarían su carrera, ya en terrenos más pop folk, en el sello UNI (con el notable “Thomas and Richard Frost”), es “Visualize” todo lo anteriormente dicho pero, sobre todo, el reflejo de una época que ya nunca volverá. Un tiempo en el que ficción, deseo y realidad se daban la mano en contadas ocasiones y que cuando lo hacía lograba el milagro: media hora de extática, inatenta y extraña felicidad. 
 
No voy a contarles más. Mucho mejor mi (floja) traducción de las fantásticas notas de la carpeta (a cargo de Alex Palao y del mismo Richard Frost) para que se hagan una somera idea. Apelando de nuevo a su elegancia doy por hecho que disculparán mi más que corriente conocimiento del inglés. Por supuesto, faltaría más, los audios correspondientes.
 Abróchense los cinturones.

“Visualize”, el disco nunca publicado de Thomas and Richard Frost y sus correspondientes -y estos sí editados- singles (“She’s got love/The word is love”, “Gotta find a new place to stay/With me my love”  y Hello Stranger/Fairy tale affair” para Imperial y “Open up your heart/Where did yesterday go?” para Liberty) es una reluciente y reconfortante gema del tardo pop de los sesenta, aunque el proyecto fuese únicamente un capítulo más de la remarcable carrera de estos dos hermanos originarios de San Mateo, en la península de San Francisco. Rich y Tom Martin habían tocado juntos desde el principio de la década con la inevitable letanía de intentar reproducir todas la variaciones del rock and roll de raices americanas de los sesenta: surf instrumental y rock and roll grasiento en los Impressions, tintineante folk rock con los Newcastle five, garage rock teñido de fuzz con The Art Collection. Finalmente -aunque no necesariamente lo último- el centelleante sonido mod del trío Powder, cuyo Lp, grabado mientras el grupo estaba en Los Ángeles como banda de acompañamiento de Sonny and Cher, permanece desgraciadamente inédito pese a que fuese el auténtico precursor de esta verdadera obra maestra que es “Visualized”.

 
 Tras la debacle de Powder, los hermanos Martin vuelven al norte de California a lamerse las heridas y grabar matarial un tanto más introspectivo. Aunque estan enamorados de artistas como Donovan o Simon and Garfunkel, su naturaleza -más inclinada a lo anglófilo- y su sensiblidad pop prefiere dirigirse hacia composiciones como “Bluey blues blue” (más tarde vuelta a grabar y titulada “Where did yesterday go?”), “Would you laugh” o “She’s got love”. Fue esta última la que llegó a oidos del editor John Antoon, quién inmediatamente les ficha para su editorial Tons of fun, asumiendo también labores de manager y consiguiendo que el dúo firme por Imperial con el nom-de-guerre de Thomas and Richard Frost.
 
 Como single, el pegadizo “She’s got love” tiene un muy relativo y discreto éxito llegando solo a la parte baja de las listas del Billboard a finales de 1969. En cambio obtiene muchas emisiones en las radios regionales del país consiguiendo finalmente que los hermanos puedad inicar una gira. De vuelta a Los Angeles Rich y Tom se situan en medio de la escena con sus amigos Rodney Bingenheimer y Frank Zinn, disfrutando de sus quince minutos de fama. Hay grandes planes para ellos -la edición de un álbum entero con una gran orquesta detrás- pero todo se esfuma en cuanto los siguientes sencillos se estancan y la casa madre Liberty/United Artists decide dejar caer Imperial, su sello. En 1971 Rich y Tom firman un nuevo contrato con UNI y finalmente publican un Lp, de título homónimo y más orientado al folk, el año siguiente.
 
 En las entrevistas que los hermanos Martin hacen como promoción de su disco en UNI menosprecian el lado bubblegum de su periodo Imperial, pero la obra de arte indisimulable que es “Visualize” ha permanecido refulgente, testigo de la época e incluso suena mejor a día de hoy de lo que lo hizo antaño. Está imbuido del espíritu de su tiempo que flotaba en Los Angeles y de los últimos estertores de la edad de la inocencia pop. Además muestra el corazón de los hermanos Martin, con su anglófila sensibilidad, menos derivativa que notablemente refrescante, con arregos soberbiamente grabados, que cualquier fan del pop de los sesenta tardío no puede sino apreciar. Escuchar canciones como “Open up your heart”, “Where did yesterday go?” o “Hello stranger” recuerda cuantas joyas de pop comercial se sucedían en los albores de los setenta. Sencillo, divertido y memorable. Tony Macauley estaría orgulloso.
 

Alec Palao.

 

 

“She got love” 
Fue nuestro único éxito. Cuando digo éxito quiero decir éxito, entrar en las listas nacionales. Creo que llegó a alcanzar el #80 en la lista del Billboard. En realidad nunca alcanzamos nada cercano al top 10. Sin embargo tuvimos la suficiente difusión como para vivir experiencias excitantes. “She’s got love” era nuestra maqueta para la prueba de audición para Imperial records. En ella Skip Battin toca el bajo, Mars Bonfire la guitarra, Allen Breneman la batería y alguien más que ahora no puedo recordar el Hammond B3. Nos soprendió un tanto que tras firmar, nuestro productor, Ted Glasser, eligiese la demo como master y simplemente la dulcificase, añadiéndole un montón de cuerdas y vientos. La inferior calidad de las versiones originales, especialmente el zumbido del final, hizo que muchos singles pareciesen salidos del brazo del plato hacia una órbita.

 “She’s got love” habla de una modelo que vimos en una revista para chicas. Tampoco es que estuviésemos muy interesado en esas publicaciones, pero una tarde de verano, paseando por Sunset con Frank Zinn y el fotógrafo que haría las fotos para “Visualize” nos quedamos asombrados al ver a la misma modelo haciendo auto-stop. Yo fui el afortunado, íbamos en el Fiat 850 de Frank e iba detrás sólo. Hasta que llegamos a nuestro destino intenté entablar conversación pero ella no dijo una sóla palabra excepto “Gracias” cuando la dejamos. Por culpa de la frase inicial “And she won’t give it out to no one”  el disco fue censurado en algunas emisoras de radio.

Where did yesterday go?

Fue la primera canción que hicimos en la incial sesión dulcificadora. También era la primera vez que escuchabamos nuestras canciones, compuestas con una guitarra acústica, arregladas a lo grande. Estabamos excitados, por decir algo. Siempre he pensado que las sesiones de “Visualize” fueron únicas, ya que combinaron nuestro estilo de composición con el de la producción de Ted Glasser, y mezclando ambos mundos dimos con algo diferente.
 Recuerdo estar sentado en la mesa de control y en un breve receso escuchar las conversaciones de los miembros de la orquesta de viento por un lado y a los de cuerda por el otro. Tom y yo hubiesemos preferido silenciar a las cuerdas y poner el micro solo en los vientos. Los violinistas y los violonchelistas deberían ser exclusivamente para óperas y sinfonías. Además la sección de cuerda estaban habitualmente fumando, hablando sobre sexo y pensiones alimenticias. Nunca oi que ambas secciones charlasen entre ellas, simplemente se ignoraban unos a otros. Era curioso.

December rain, april daughter

Este fue una floja tentativa de acercarme al Beegee-donovanismo (por Bee Gees y Donovan). Tras un par de intentos fui muy consciente de caer en ese efecto vibrato. Pero todos me insistían, así que aquí está. ¡Ouch!
Woodstock
La única cosa que puedo decir que redima un tanto a esta canción  es que la escribimos antes de escuchar y conocer las canciones de Joni Mitchell y CSNY tituladas igual. Estoy seguro de que si hubiésemos oído la versión de Joni Mitchell primero jamás habríamos escrito una canción llamada “Woodstock”. En esta sesión Mars Bonfire toca la guitarra slide.

Gotta find a new place to stay

Siempre nos referimos a esta canción como “The High and the Mighty” (se refiere a una  película de William Wellman, en España  conocida como “Escrito en el cielo). Los arreglos de cuerda me recuerdan a la canción que John Wayne silbaba al final de la película. Me acuerdo de estar tocando esta canción en el Real Don Steele dance show y darme cuenta de que era una canción dificilísima de bailar. Tanto como de intentar cantarla. Los chicos tenían verdaderos problemas para sincronizar los labios. Pensé de inmediato que haber elegido esta canción para tocarla en un show de baile no había sido una de nuestras mejores decisiones. La última estrofa en la canción dice “This world is only meant for a sucker” (Este mundo solo tiene sentido para un mamón). Una chica que aparentaba tener no más de quince años se quedó mirándome con una expresión perpleja que parecía decir; “¿Qué demonios estás cantando?. Yo comenzaba a preguntármelo también.

 

With my love
Siempre me ha encantado esta canción. Fue nuestro segundo sencillo publicado, tras “She’s got love”. Recuerdo que comenzó siendo una escueta estrofa y tener que acabarla en la sala de control durante un descanso. Dimos con la tercera estrofa “Winter is here” y después añadimos las campanillas para darle un aire invernal. El disco no funcionó.

 

Where are we?

 
Otra canción con evidentes influencias de Paul Simon. “Where  are we?” era una canción que Tom y yo podíamos interpretar perfectamente en concierto, es claramente acústica. Tuvimos algunos problemas reproduciendo muchas de nuestras canciones en directo porque no viajabamos con una orquesta de treinta músicos. Obviamente eramos tan sólo guitarra acústica y voces. Pero tocamos en el Troubadour de Los Angeles con una banda de cinco músicos e hicimos un gran trabajo. También actuamos en St. Louis en en evento de la convención anual de Danny Thomas, en el Kiel auditorium. The Bob Kuban band (el de “The cheater”) nos hizo de banda. Sin cuerdas pero con muchos metales. La noche anterior lo habíamos hecho en el Rainy Daze club. Engatusamos a todos los críos para que viniesen a vernos al Show del Kiel diciéndoles que llevábamos una gran banda detrás. Sin embargo, eso fue todo lo que nuestro manager nos consiguió cuando aceptamos la actuación. “She’s got love” llegó al número 4 en St. Louis.
Algunos de los artistas con los que compartimos escenario fueron Grand Funk Railroad, The Clique, Bobby Goldsboro, Neil Diamond, Donna Reese, Tony Randell, George Clinton and the Parlamient Funkadelics, The Stone Poneys, Loretta Lyn, Conwat Twitty, Rick Nelson y Roger Williams. Tuvimos también actuaciones en televisión para American Bandstand, The Della Reese show, The real Don Steele show, Boss city o el John Byner Comedy hour, todas en Hollywood. En Cleveland actuamos en Up beat y también en el Show de Johnny Bawana en San Francisco.

 

Come clap your hands
A Tom y a mi no nos gusta mucho, en cambio era una de las favoritas de nuestro manager, John Antoon. Tom siempre pensó que los cimbales de madera sonaban como las manos de Pinocho. escuchándola hoy pienso que podría haber sido un top 40 de haber sido single. La canción no tiene otro significado que el ser una melodía bubblegum.
 Algunos de los músicos que tocaron en el Lp “Visualize” fueron; Luoie Shelton y Mars Bonfire a las guitarras; Joe Osborne y Skip Battin al bajo; Dr. John y Larry Knetchel al piano; Hal Blaine y Allen Breneman a la batería, Gene Estes a la percusión. A lo largo de nuestra carrera también hemos trabajado con Ronnie Tutt, Jim Gordon y Earl Palmer (Batería), Michael O’Martian (Piano), Berney Kessel, David T. Walker y Ben Benay (guitarras); Jim Horn (Saxo), Jay Migliori (Flauta); Doug Feiger, Tony Slaes y Max Bennett (bajos), Red Rhodes (pedal steel) y The Blossoms. EStoy seguro que hubieron más pero no puedo acordarme de todos. Eran los viejos buenos tiempos, el reinado de los músicos de estudio en Hollywood. Nunca nada sera igual.

 

 

Clap your hands

Originariamente, un solitario arreglo con un riff de guitarra para una intro. Durante uno de los ensayos, Mars comenzó las armonías en lo más alto de mi tono. Nos gustó como sonaba y decidimos seguir con ello. Yo tocaba una Gibson Barney Kessel.

 

The word is love
 
La grabamos en las mismas sesiones de “She’s got love”. De hecho iba a ser la cara A de dicho sencillo, nuestro debut. Sin embargo no paso mucho tiempo hasta que cambiamos el orden de las caras. Para las sesiones de “Visualize” utilizamos una orquesta de treinta miembros (Arreglada y dirigida por Al Capps). Tom y yo hicimos muy poco mezclando las melodías. La mayoría de las partes vocales las grabamos cantando juntos, cacnción a canción con un gran micro Neumann. Prácticamente era en directo. Yo toqué la guitarra acústica en todas las canciones. Usaba una Martin D35S o una Gibson Dove. Tom había usado muchísimo la Gibson durante nuestra etapa de banda de apoyo de Sonny and Cher. Todavía conservo esa guitarra.
 Our way home

La más influenciada por Paul Simon de todas nuestras canciones. No tengo mucho que decir sobre ella. Conducimos tantas veces entre el norte de California y Los Angeles que comenzó a parecernos un viaje sin fin. No existe una sola pulgada de la autopista 101 que no conozcamos.

If i can’t be your lover
La escribió nuestro productor Ted Glasser y el cantante Vic Dana. Fuimos aconsejados por nuestro manager, John Antoon, de que teníamos que incluirla en el disco como un favor. Esa era, después de todo, la manera de Hollywood. No recuerdo quién fue el que llegó con la idea de una canción de película, con la cual abrir y cerrar el Lp, pero en algún lugar del camino contratamos al Dj de la KHJ Don Steele como narrador. Nuestro manager, por supuesto, tenía un motivo ulterior; Que el disco sonase en la KHJ. La irrupción de Don Steele al final de la canción decía aquello de “Has de estar ahí”. Como tenia que leer un guión se subió los calcetines hasta las rodillas, se tomó unos pelotazos de güisqui y se subió los pantalones tan alto como pudo. Parecía Lucille Ball haciendo el sketch de Vita-Veta Vegamin, sólo que esta vez era de verdad. Todo el mundo se partió de risa hasta llorar. Fue una sesión extenuante.

 

Hello stranger
Cuando nuestro segundo single fracasó, Tom y yo decidimos escribir una canción similar a “She’s got love”, así que escribimos esta. Ni nos dimos cuenta de que Barbara Lewis había tenido un gran hit con una canción del mismo título. Se la tocamos a Dennis Laventhal de Dunhill records y fue quién nos lo dijo. Esta fue la primera sesión en la que tuvimos a Hal Blaine a la batería. Pienso que este single refulge sobre todo por la excitación y el carisma del que Hal supo dotarla. Era un tipo osado, que tomaba al toro por los cuernos, sin ningún temor. Transmitía experiencia y profesionalidad más que ningún otro músico de estudio que conocí. Y su entusiasmo era contagioso, me di cuenta de que lo transmitía a sus colegas, especialmente al bajista Joe Osborne. Hal fue el que nos enseño los break y riffs de batería. Rehizo los arreglos de Al Capps. El fracaso de “Hello stranger” en alcanzar las listas hizo que Imperial postpusiera y finalmente cancelase la edición de “Visualize”. Siempre tendre recuerdos maravillosos de mi colaboración con Hal.

Fairy tale affair

Tom y yo escribimos esta canción porque estabamos, en aquella época, muy obsesionados con Tony Macauley. Especialmente con “Everlasting love” de The Love Affair. También éramos grandes fans de los Hollies. Me parece que las influencias de ambos son obvias. El título se inspiro en “In our fairytale”, una cancion de The Herd. Siempre fui de la opinión de que el tempo se nos iba un tanto con lo que solíamos hacer, pero sólo puedo culparme a mi mismo porque yo fui el que hizo la cuenta atrás y tocó la linea inicial de guitarra. Usaba una Telecaster pero no recuerdo ahora que amplificador. “Fairy tale affair” se grabó en la misma sesión que “Hello stranger”.
 

Open up your heart

Esta fue la tercera de las tres canciones que hicimos para Liberty/UA y que Tom y yo no escribimos. Fue nuestro último single para ellos y la mejor interpretación vocal de Tom de lejos. Gene Page la arregló. Tuvimos una reunión con el A&R Billy Roberts en la oficinas de Liberty records entre Hollywood street y Sunset Boulevard. Nuestra intención era convencerle de que nos dejaran libres. Por la época, Liberty/UA estaban deshaciéndose de los contratos de Imperial y, una vez en este punto, todos los discos de Thomas and Richard Frost se habían publicado allí. Con su abandono de Imperial, Liberty/UA estaban restructurándose y reduciendo su catálogo de artistas. Antes de aceptar nuestra oferta para que nos dejasen libres Billy nos dijo si estaríamos interesados en un último intento. Nos pidió que escuchásemos un acetato que acababa de recibir desde Inglaterra. Nada más escucharla teniamos claro que era una canción magnífica, con hechuras de hit. Así que dijimos que sí a grabar con Liberty. La otra cara era “Where did yesterday go?”, una outtake de “Visualize”. Nos molestó mucho saber que, debido a los cambios en la compañía, el disco iba a ser cancelado. Eso cerró para siempre nuestra relación con Liberty/UA. Éramos libres de firmar un nuevo contrato con UNI.

 

Everyday judy

sta es otra de las canciones que Tom y yo no escribimos. Estaba sólo embastada porque no conectábamos con ella. Su melodía y fraseo no eran naturales para ninguno de los dos. La parte vocal no es la definitiva porque nunca la hubo, es de uno de los ensayos. Recuerdo intentar hincarle el diente unas cuantas veces mientras era el turno de Tom. Mi parte vocal fue la última antes de decidir mandarla a los baúles.

 

Un single cada domingo (XVI) … ILOUS "Bienheureux les innocents/Comme les autres" (Flamophone, 1972)


Vaya de entrada agradecer y aplaudir todas esas reediciones tan estupendas, hechas con cariño, conocimiento y respeto, publicadas por algunos sellos españoles. En este caso por la compañía Barcelonesa Wah-wah, empeñada en rescatar discos maravillosos orillados por el tiempo como “Ilous et Decuyper”, reeditado a finales del año pasado y que recomiendo encarecidamente.

 
¿Qué por qué cuento ésto?. Bueno, en primer lugar por que creo que es de ley hacerlo y después porque gracias a esa reedición los conocí. Así que estas pasadas navidades, cuando me topé en el marché au puces con un par de singles a tres euros cada uno, firmados por Ilous en solitario, también en el sello Flamophone, no dudé en cogerlos. Uno era “La métamorphose/Nouveau jour” (Flamophone, 1974)  y otro éste que les presento, “Bienheureux les innocents/Comme les autres”, del año 1972. 
 
  Leyendo las estupendas notas de la reedición del  Lp que comentaba más arriba supe que Bernard Ilous comenzó como escritor de canciones para, entre otros, Eric Charden, Johnny Hallyday o Dick Rivers, mientras estaba a sueldo del editor Gerard Tournier. Fue en esa época cuando conoció a Jacques Dutronc, a su banda de acompañamiento formada por Gérard Kawcynski, Christian Padovan y Michel Pelay, los que más tarde serían Le Systeme Crapoutchik y, lo más importante, a Claude Puterflam. Trabajaban todos para Disques Vogue y cuando este último tuvo un inesperado éxito en 1968 con “Gwendolina” decidió crear Flamophone, llevándose con él, entre otros, al joven Bernard. Allí, libre y ajeno a directrices, comenzaría trabajando como arreglista y compositor hasta que en 1970 publicó su primer sencillo, “Fille de la lune/D’ou vien le vent”. No tuvo ningún éxito aunque a Puterflam le gustó como mezclaba su estilo de producción con los refinados e imaginativos arreglos de Bernard
 
 Sería en Flamophone donde conocería a Patrice Decuyper, guitarrista finísimo, talentoso e inventivo y con quien formaría tan sublime dúo. Su método de trabajo consistía en confrontar sus ideas de una manera productiva, eliminando aquellas canciones en las que ambos no estuviesen totalmente de acuerdo. De notable técnica, su música pretendía huir del virtuosismo y centrarse en lo emocional, pero siempre partiendo de una apariencia formal impecable. Melodías ensoñadoras, cierto impresionismo en el aire y, en mi opinión, una conexión muy mediterránea con la música pese a que ellos se mirasen en otros espejos. Espejos, por otra parte, en los que también se les podía advertir y disfrutar.  “Comme des autres” tiene, ante mis oidos, un aire Bacharachiano imposible de obviar; la melodía triste, sustentada por la combinación del piano con los vientos lánguidos, te transporta como en un tobogán, mientras la voz va describiendo una viñeta pequeña, íntima. Una historia entre la realidad y lo idealizado acerca de un amor que se acerca y se aleja, que no sabes si real o imaginado.
 
 Su obra era la suma de pequeños detalles que serían una constante de la casa, detalles bastante atípicos por entonces en algo con una vocación en absoluto minoritaria; Phasing, overdubs, voces e instrumentos doblados… inventos e ideas en apariencia extrañas que encajaban como un guante dentro de su obra; tocar instrumentos con los pedales de otros o con las manos en vez de los habituales pies, hacerlo de prestado (comentan esas mismas notas que llegaron a pasar un tiempo de ocupas en los estudios Vogue, probando, investigando y grabando por las noches, victimas de la efervescencia y perfección artística, prestos a poner en práctica cualquier idea que se les ocurriese) y siempre, tanto en la superficie como soterradamente, un aire evocador nunca forzado, que brotaba de manera natural y cadenciosa, en absoluto engolado.
 
Ilous et Decupyer sólo publicarían un Lp en 1971. El disco no tuvo una mala acogida crítica aunque si escasas ventas. Plasmar en directo todas sus ideas era tarea harto complicada y, sobre todo, costosa, por lo que las pocas actuaciones que hicieron fueron ante pequeñas audiencias y de manera acústica, ellos dos sólos con guitarras y su voz. Un previsto segundo Lp nunca se grabaría. Bernard Ilous comenzó una breve carrera en solitario que constaría de los dos singles que cité más arriba además de un Lp editado en 1975. Ante la indiferencia que despertó continuaría su carrera como músico de sesión y arreglista a sueldo, en una discreta segunda linea. Mientras tanto Patrice Decuyper abandonaría la música definitivamente dedicándose profesionalmente a la venta de libros antiguos y de colección.                

ROBIN GIBB "Robin’s reign" (Polydor, 1969)

 
 
“… No es sencillo ser un freak de Robin Gibb. Lo digo por propia experiencia. He sido objeto de un montón de burlas por parte de esos dependientes “modernos” de las tiendas de discos de mi zona, enganchados a bostas del calado de Nine Inch nails, cada vez que he preguntado por él. Así que ¡Que les jodan a todos pero bien!. Robin es el hombre…”
Julian Cope
A finales de 1968 los Bee Gees están a punto de publicar un nuevo sencillo. Las cosas no marchan comercialmente como esperaban. Cada vez más son un ente bicéfalo (Barry, Robin) en el que Maurice no cuenta prácticamente para nada, salvo -vaya, tal vez esté completamente equivocado- atemperar y manejar las crecientes tensiones entre sus dos hermanos. El resto de acompañantes, después el abandono de Vince Malouney y Colin Petersen tras “I started a joke”, son músicos de sesión que incluso han dejado de aparecer en las fotos promocionales. Robin está convencido que su canción “Lamplighter” va a ser la elegida como cara A, pero en un movimiento de última hora Barry consigue desplazarla a la cara B colocando en su lugar una propia; “First of may” (en mi opinión bastante peor). El detalle, con ser sintomático, no es tan importante, de lo que se deduce que una situación larvada en el tiempo, en la que subyacen egos, envidias y precipitadas decisiones, ha utilizado esa discusión en concreto como desencadenante de algo casi anunciado. El desenlace es el abandono de Robin de los Bee Gees y el inicio de una carrera en solitario.
 
 El primer intento acierta de pleno en la diana. Robin graba y publica un single, “Saved by the bell”. Es un éxito absoluto, llegando al #2 en las listas británicas. Mientras tanto el resto de los hermanos Gibb se estrellan con un mediocre “Tomorrow tomorrow”. El primer asalto del enfrentamiento fraticida tiene pues un claro vencedor.
 
 Con “Saved by the bell” escalando en las listas Robin da un paso al frente y decide grabar lo que será “Robin’s Reign”, un Lp hoy maldito, decadente, olvidado y en mi opinión soberbio. Todo un triunfo artístico, arrinconado e infravalorado (de hecho este último calificativo incluso sea excesivo en su bondad, ya que parece que su memoria se haya borrado de la faz de la tierra). Un disco sin una canción mala, unas cuantas sensacionales y un par de obras maestras. Un disco un tanto tétrico, sumamente melancólico y triste, con multitud de capas sonoras y mucho más experimental (en el buen, mejor sentido del término) de lo que se pudiese esperar. Un disco hecho sin red alguna, mostrando todos y cada uno de sus demonios, sus miedos y temores, pero dejando también espacio para la esperanza y el futuro que ya nunca sería. 
 
 “August october” será el prefacio perfecto. Algo esplendido, sorprendente. Una balada que abre con una mandolina y algo que suena como una batería programada o una caja de ritmos analógica para dar paso inmediatamente a su voz, doliente e implorante. Una voz que sube y baja como un tobogán por todo el rango de sentimientos posible con una facilidad pasmosa, casi impúdica. Los coros, apenas esbozados, de un tono lúgubre y doliente, acaban por vestirla de manera inolvidable.
 
“August october” será la elegida como segundo sencillo. Su fracaso es estrepitoso. A ésta le sigue en el disco “Gone gone gone”, un tanto, bastante, Bacharachiana. Una canción con ese punto observador y detallista de lo pequeño, aquí siempre narrado en primera persona, que Hal David solía dar a sus letras; “Soy demasiado rico para ganar, soy demasiado frio para arder”. Conocer y (aceptar) las propias limitaciones. Sin tener porque estar de acuerdo. Asumirlas y vivir con ellas.
 
 “Worst girl in this town” cambia un tanto de registro. Su “Ahhh…” inicial denota el drama que se avecina, el tono conmiserativo, enfadado. Pero no un enfado acusador, al contrario, sino mera descripción casi obligada. Su fantástica voz es solista y también coros (doblados y superpuestos en la melodía, hasta encajar como el oleaje en la arena, cadencioso y constante) que le confieren un aire casi espectral que denota lástima e ira, esperanza y derrota y finalmente asunción.
 
“…There are lots like you. That it’s not true. I’d be a fool to stay and join the queue, you’ve stayed with other men behind my back. I know that if I stay, I’ll surely crack…”
 
 Nunca sabremos exactamente que es lo que podía existir en la mente de un jovencito de diecinueve años. Que tipo de ensoñación o de realidad se había incubado en su interior. Hasta la canción pretendidamente alegre, esa otra maravilla, ahora sí, Bacharachiana cien por cien (el tempo, los vientos, la coda final), deja un poso de  irremediable fatalidad, de presencia y consciencia de que el final del sueño se avecina. De un lado sombrío que, pese a los esfuerzos, está ahí, a la expectativa, brotando a la mínima sin que nosotros, meros mortales, podamos hacer mucho más que verlo pasar;
 
“…Of all the moments in our time, there’s none like this. And ev’ry day when our lips met, there’s none so bliss. For when I say sweet c’est la vie, i laugh and leave with tears on me…”
 

 La belleza clásica, esa canónica y también fatal, continua con “Dawn came the sun”. Quizás la más Bee gees de todo el Lp. La -aparentemente- menos atormentada. El reconocimiento de sus orígenes; “First”, “Horizontal”, “Idea”…

 
“Mother and Jack” cierra la primera cara. De nuevo la intro con el sonido bizarro de batería programada. Da la impresión de que las cosas van a cambiar. Cierta alegria formal parece entreverse… hasta que te fijas en la letra y adviertes que habla sobre el desahucio de una familia de su apartamento. Caso cerrado. Un tipo inquietante Robin.
 
 La segunda cara del disco comienza con el cambio de uniforme. Robin ha mudado el British household cavalry uniform de la Royal Guard (su casco dorado, el penacho negro en su cima) que luce en la portada por el de gala de los Granaderos de la Royal Guard. El imponente bearskin en la cabeza, el sable a su izquierda y las borlas rojas pendiendo del derecho. “Saved by the bell”, el éxitoso sencillo del que hablamos más arriba la abre. A continuación “Weekend”, tal vez la que menos me guste. Y aunque el tono vuelva a ser moderadamente alegre, sólo su frase de bienvenida –“Hello, i’m down”– hace que mude en cuestión de segundos a tristeza y melancolia.
 
 “Former Ferdinand Hudson” es más extraña si cabe; Un arreglo de cuerda crepuscular, lánguido y en retirada, bajo el que podemos adivinar, soterradamente, el leve redoble de tambores de un regimiento vencido, sirve de incio a un dramático, casi psicodélico, lamento que remite -de nuevo- a los Bee Gees de “Down to earth” (“Idea”, ¿Recuerdan?). Súbitos recesos, guitarras tratadas, guitarras tambaleantes, casi metalicas, acaban por dejarnos con la boca abierta ante un salto sin red, sin temor, si me apuran sin pudor. A pecho descubierto. A continuación más madera, “Lord Bless all”. El momento más introspectivo. Un órgano y su sóla voz. Imagínense por un momento una catedral vacia, donde los altos arcos y cúpulas provoquen la reverberación exagerada, casi la transposición del alma. Una estancia donde pudiésemos levitar, artificialmente o no. Espíritu y cuerpo en busca de la perfección sentimental. La eterna pugna entre el averno y el paraíso sabiendo que el único estado posible es la combinación de ambos. Una perfección del todo imposible pero a su vez consagrándonos en su búsqueda. Un requiem para los caidos en la batalla, sea está en el campo o en el corazón. Algo religioso, terrenalmente espiritual, si tal calificativo valiese, ustedes me disculparán. El tono ahora muta a lo Scott Walker, el de “Tilt”. Tan sólo que ¡¡Diez años antes!!. 
 
“… Lord bless all, Lord let all be blessed. And when you sleep, London streets are silent.
All the world is full of song. And when you have woken, after dawn has broken.
Snow filled fens will vaguely fill your eyes. You’ll be guided by good will.
Now the bells in your town are ringing, far away the joy of carols singing .
Bringing all a song to share.
Lord bless all, Lord let all be blessed. And when you sleep,London streets are silent…”
 
 Y para cerrar, el summum, la perfecta arquitectura hecha canción. Una explosión de registros y sentimientos titulada “Most of my life”. Probablemente la canción más triste del mundo. También la más feliz. Sí, lo sé, es un contrasentido, pero lo mantengo. El clasicismo perfecto, el más moderno que el más novedoso de los hallazgos. Por derecho, entregado y perfecto.
 
  Piensa uno que existen leyendas sustentadas en mucho menos. Tampoco es cuestión de desmerecerlas, en absoluto. Sólo digo que si la carrera de Robin Gibb no hubiese tomado los derroteros que todos conocemos, estoy convencido que esta canción, esta maravilla (El disco entero en realidad) merecería reediciones y parabienes, figuraría entre las más recordadas por los aficionados, las más imperecederas. De hecho lo está. Aquí, en mi refugio. El de todos ustedes.
 
“…La mayor parte de mi vida he tenido que escapar. La vida no era más que un juego y tuve que jugarlo. Los amigos que pensé tener nunca estuvieron. Buscas el amor pero no sabes dónde, mientras participas en una carrera que no conduce a ningún lugar…”
 
El reino de Robin. El reino de los amores perdidos.


 

JUAN Y JUNIOR.

 A finales de 1966 Los Brincos son un polvorín. En lo bueno y en lo malo. Fernando Arbex y Juan Pardo, su dos fuerzas motoras más importantes -aunque no las únicas- componen canciones a cual mejor. La Brincosis está en pleno apogeo y su destreza musical y compositiva ofrece una sucesión de maravillas tras otra. Pero los egos y la confrontación también están en su punto más álgido y finalmente la escisión inevitable acaba produciéndose. 
 
  Juan Pardo y Antonio Morales deciden abandonar el grupo formando el dúo Juan y Junior. Por su parte Fernando Arbex y Manuel González, la impecable base rítmica, decide continuar con el grupo reclutando a Ricky Morales (hermano de Junior) y Vicente Martinez -dos ex-Shakers– sacándose de la manga esa obra maestra que es “Contrabando” Una fructífera competitividad surge pues de la escisión. Un tête à tête que lejos de cercenar algo casi perfecto lo que logra es crear una especie de ente bicéfalo prodigioso; Los Brincos y Juan y Junior.
 
 El 29 de marzo de 1967 el dúo se presenta oficialmente en la discoteca de Madrid J&J, iniciales de su nombre y en su honor bautizada.  En principio -y en realidad- un grupo especializado en publicar  sencillos, aquellas canciones que van surgiendo de su formidable estado de gracia se suceden con espectacular y sublime perfección; “La caza / Nada”, “Bajo el sol / Nos falta fe”, “A dos niñas / Tres días”, “Anduriña / Para verte reír” y “”Tiempo de amor /En San Juan”. Junto a esta sucesión de maravillas, curiosidades y hallazgos igualmente mágicos tales como lanzamientos en catalán –“A dues nenes” y su atónito fuzz-  o en inglés; “Nothing” y “To girls” (con nuevos arreglos, a cargo del genio de KPM Keith Mansfield). 
 
 La música que ofrecen es algo de primera magnitud, parecen tocados por los musas más generosas. Acompañados por una competente banda, Los Cocktail (Miguel Morales, otro hermano de Juniorquién poco después sustituirá a Vicente Martinez en Los Brincos-, Jose María Moll, Bill Robinson y David Waterson) cada una de sus canciones supera a la siguiente. Pop orquestado con sutiles toques de todo aquello que emerge allí donde se cuece lo moderno; Popsike, retazos de elegante psicodelia, sunshine pop delicado, incluso folk rock (“Tus ojos”). Todo ello ornado por arreglos inventivos, ingeniosos detalles musicales, mucha finura y toda la clase del mundo. 
 
 Sus textos, en apariencia convencionales y sencillos, tienen también unas lecturas bastante más complejas que lo habitualmente convenido. Soterrados conflictos interiores de todo tipo luchan por emerger a poco que rasquemos -tenuemente reflejados entre lineas- en letras como las de “En san Juan” o “Nos falta fe”. Letras que partiendo de la realidad de su tiempo -si se quiere almibarada, un poco ajada- no rechinan en absoluto, logrando dar una pátina de seca modernez a lo Vadja a algo que dicho por otros sonaría, cuando menos, extraño. La alegría y la culpa muy presente. La primera casi necesaria, pertinente. La segunda escondiéndose todo cuanto puede pero -tal vez demasiado- presente.
 
  Son dos años casi perfectos. Con la batalla de la imagen ganada desde el inicio y las canciones brotando sin parar, son la España moderna que casi no existe. Un único Lp se publica deprisa y corriendo para rentabilizar los éxitos. Pero el idilio pronto se rompe. Sus noviazgos, que les han ayudado a estar bajo los focos mediáticos, acaban por separarlos. Juan Pardo con Rocio Durcal, quién más tarde se casaría con Junior, y éste con Marisol. Las dos niñas prodigio -ahora ya mujeres- junto a los dos estandartes de una España que no existe oficialmente. Material inédito -y espectacular, soberbio- para la película “Un mundo diferente” de Pedro Olea será su canto de cisne. Su relación ya estaba rota durante el rodaje y precisamente por ello jamás se publicaría ni “Another  day” ni “Say you’ll gonna give me nothing but love”, llevando a un oscuro limbo tanto las músicas como la película en sí.
 
 En 1969 lo dejarán. Emprenderán carreras en solitario bastante infaustas, tal vez con algún leve destello de lo que fueron. Un destello sin bruñir, ajado en el mejor de los casos. Pero nos dejaron “Juan y Junior”. Ahí es nada.

LOS BRINCOS. Nobody wants you now.

MIGUEL MORALES 1
 
 

Casi más la obra de Fernando Arbex que de los propios Brincos, “Contrabando” es el tercer disco de la banda y primero tras el gran cisma. Recapitulemos: Tras dos exitosos Lps, Juan Pardo y Antonio Morales “Junior” abandonan Los Brincos para formar Juan y Junior. El primero, cabeza bicéfala del grupo junto a Fernando Arbex, en una perpetua, fructífera pugna y tensión que ya venía con fecha de caducidad desde su inicio, y el segundo, la imagen, tenían la batalla de marketing ganada de antemano frente a alguien escondido tras una batería.

 
  Porque si en muchas cosas Los Brincos, hijos de acaudaladas familias y cachorros del aperturismo franquista sixties, fueron precursores, una de ellas, en absoluto nimia, fue la de tomar el control y en la de desarrollar una imagen propia. Decidieron prescindir de las servidumbres de la marca Zafiro y tomar la salida desde Novola, subsello creado ex profeso. Han escuchado música y se nota en sus composiciones. Aplican y no suplantan. Ellos son los que deciden repertorio, quienes interpretan sus selecciones y, lo más importante, quienes componen. Siempre con el manto cómplice de Maryní Callejo, el quinto Brincos, ex-Brujos, arreglista, compositora, lo más parecido a la figura del productor con discurso propio, quién comprende y entiende, muy diferente a los acomodaticios y obsoletos ejecutivos de la industria. Igualmente asimilan el poder de la imagen y se plantean una cierta estrategia: portadas, apariciones en medios, conciertos… adquieren un estatus desconocido en este país, siendo una parte más del proceso creador.

   Volvamos pues a “Contrabando”. Tras la escisión, únicamente Manuel González -hermano del gran actor Agustín González, con sus sempiternas gafas de sol- permanece con Arbex, y éste decide reclutar a dos ex-Shakers, Vicente Martínez y Ricky Morales, hermano de Junior. Aún no satisfecho, Arbex logra que entre en la banda el otro hermano de Junior, Miguel Morales (arrebatándoselo al dúo), guitarrista sorprendente en destreza y finura, tras tener que marchar a la mili Vicente Martínez.

  Con una portada de Ivan Zulueta que se da un aire en concepto y ejecucción al “Revolver” de Klaus Voormann para los Beatles, y apremiados por el tiempo y la competitividad con Juan y Junior, Los Brincos reunen en “Contrabando” una serie de sencillos ya publicados y varios temas nuevos. La labor técnica de producción corre a cargo de Larry Page en Londres. El repertorio es soberbio: “Lola” y ese arreglo de trompetas á la Herb Alpert’s Tijuana brass band; “The train”, “El pasaporte”, con una producción todavía hoy adelantada (phasing, bongos, Hand clapping, fuzz y esa batería made in Fernando Arbex). “Nadie te quiere ya” es una de las obras magnas del pop hispano, puro Zombies época “Oddisey & Oracle”, con ese tratamiento de las voces mágico. También compone Manuel González: “Rápidamente” y “Pequeño pájaro”, (trasunto avant la lettre del “Cuéntame” de Formula V) es sunshine pop de primer nivel, con su intro de clavicordio y su arreglo de cuerda. Hasta Ricky Morales con “Nunca cambiarás” o “Contrabando”, un jugueton ejercicio a modo de jam session que funciona estupendamente en los clubs.

   Y eso resulto ser solo el principio de Los Brincos segunda época. La puerta de una nueva dimensión. Aunque eso es otra historia de la que ya hablaremos más adelante: del mundo, del demonio, de la carne.

 

 

Dicho todo esto -un poco de aquella manera, como uno suele- en las notas que escribí hace unos años para la reedición en el sello Vinilissimo de “Contrabando”, quisiera añadir unos pequeños detalles. La playlist arriba enlazada ha sido elaborada para el disfrute, una especie de mapa casero que intenta trazar un recorrido por las (muchas) luces y las (algunas) sombras de la etapa de Los Brincos liderados por Fernando Arbex, justo antes de “Mundo, demonio y carne”. Aunque los más sagaces habrán advertido algún desliz por mi parte (“Esa mujer”, “Jenny Miss Genius”…), piensa uno que lo mejor es sumergirse en ella sin pretender ser meramente historicistas. Se advierte la riqueza de sus referencias, se constata que han escuchado música y han aprendido de ella; el arreglo de cuerda, elegante y robusto, de “Nobody wants you know”, el aire casi Peckinpah, vía Jerry Fielding, de “Lola” cuando se escucha en su versión en inglés. La reactualización de “El Pasaporte” que resulta ser “Story of glory”, firmada a medias con el colombiano Oscar Lasprilla, nuevo miembro de la banda en el trayecto que va de “Contrabando” a “Mundo, demonio y carne”. La similitud que uno aprecia, tal vez erróneamente, entre “Gracias por tu amor” y el “Tres días” de Juan y Junior o entre “Sol en Julio” y “En San Juan” (al fin y al cabo todos juntos, Fernando, Juan, Junior y Manuel, fueron las cuatro columnas sobre las que se construirían Los Brincos). La osadía en su incursión casi glam; “Jenny Miss Genius” podría haber salido de la factoría Chinn/Chapman, las guitarras de la aparentemente menor “Ananai”, con ese toque, ejem,  Yardbirds La adaptación romántica, a la española, de la psicodelia que es esa obra maestra que se llama “La fuente”, verdadero manantial sugerente, etéreo, psicotrópico me atrevería a señalar.  

 Y todo esto en un grupo que era mainstream puro (al menos de vocación, querían vender y no se avergonzaban de ello), que grababa para una multinacional que no era tal (pero como si lo fuese), y que cerraba etapas como quien cierra puertas, no para recluirse sino para explorar.