RUMBADELICS The Sound of Spanish Deep Soul

 

El verdadero sonido del Deep Soul hispano; Rumba Funk, Cuba Rumba, Latin Rumba, Disco Rumba, Rumba Eléctrica …  Rumba por todas partes; Rumba con Bongós, Rumba con vientos, Rumba con Wah Wah, Rumba con Sintentizadores, Rumba con guitarra eléctrica.

¿Para qué irnos tan lejos cuando lo tenemos al alcance de la mano?

Intro / TRIGAL Gol / LOS DE LA CAÑA Óyeme / FLAMENCO Dímelo / ROSA MORENA Qué más me da / PACA Y MANUELA Negro y Blanco / LOS AMAYA El Jala Jala / EL PRÍNCIPE GITANO Jaz Gitano / JOSE MARÍA Karakatis Kis / LOS CANDELOS Rumbita Tru la lá / RUMBA 3 Y ahora qué / LOS CHORBOS Sones del Chicharro / LAS DEBLAS  Cada día un amor / DOLORES VARGAS “LA TERREMOTO” El Despertador / LOS PEREGRINOS Dime que me quieres / BAMBINO Tentación (Juegos prohibidos) / MORUCHA Yo quiero quererte

 

RUMBAVILLE Canta, baila, ríe y llora

 

RUMBAVILLE 

 

Después de “Here comes the rumba” y “Rumba or die” (que pueden escuchar si apetecen en mi página de mixcloud) llega “Rumbaville”. En esta ocasión desde los archivos de Discophon, Belter, Philips, RCA, Movieplay y Columbia tengo el placer de presentarles un breve y humilde recorrido por muchas de las aristas de la rumba. Por su autopista y también por sus carreteras secundarias.
Visitaremos la disco rumba con Rumba 3 gracias a la soberbia “Buscaremos un rincón”, joya oculta en su lp Disco (“Acuérdate que te quiero”) y también seremos espectadores del drama que subyace entre el artista y su público, en realidad entre dos amantes que lo fueron, en esa sofisticada rumba funk de los Chipén que es “Corazón de león”..

 

 Proto hip hop con beats de piano responsabilidad de Paca y Manuela en “Negro y blanco” y de Enrique Castellón Vargás en “Jaz gitano”  y apoteosis del trompeterio latin rumba con El Noi. Todo vale, tanto si es real y es sentido, como si de ficción e impostura se trata. Digánselo a La Terremoto y “El despertador”. Fábula o realidad nada importa una vez discurrimos por ella; La voz rota de Jose y sus Rumberos dudando entre quedarse o marcharse, preso de lo intangible en “Que qué de qué” o el maestro Peret jugando a ser Joe Cuba en una felina versión de su “Gato”.   

 De esa apisonadora del ritmo que es el Lp de Los Chavós  me complace presentarles su versión del cubano Rafael Cepeda en clave anfetamínica propulsada por bongos, ventilador, palmas y trompeta de juguete. A su lado una toma del “Ojos chinos” de Chele acelera hasta el paroxismo la del Gran Combo de Puerto Rico.

 Sangre Gitana, Solera 4 y Contraste nos acercan a la rumba sevillana con sobrados medios y producción de tronío. A menudo acusada de señorita y fatua, conviene no obviar sus episodios más subterráneos, aquellos en los que el drama y lo frívolo se dan la mano con sin igual efectividad;  “Yo me siento muy feliz”, “Un poco de café” y “Borrón y cuenta nueva” son rumbas polisémicas, esas que nos narran la pérdida y la infidelidad transustanciadas en las adicciones, las flaquezas y la melancolía. Volver a levantarse tras el batacazo, pensando desde ese mismo momento en la proximidad del siguiente tropiezo. 


 El gran José Cunill y su piano llevando a una nueva dimensión el “Nuestro ayer” de Santisteban, entre el Latin Combo y la rumba cardíaca, sin embargo tan sentimental. La Polaca cantando a Juan Pardo en esa aproximación al hippismo cristiano vía batucada que es “Chiquillo moreno”.  Argentina Coral reinventando a Camilo Sesto en “Algo de mi”; un piano cual manantial de sensaciones que uno diría (pese a no estar acreditado) acariciado por Cunill y que, aproximadamente a la mitad de la canción, redefine la necesidad del bongo y las percusiones como metrónomo vital sobre el cual cimentar las emociones carentes de cualquier afectación.


 Ya, ya termino, descuiden. Me despido con la rumba fuzz de Rumba Joven, de su único y recomendabilísimo Lp, el llamado “Baila, canta y ríe”. ¡Ah!,  y también esa maravilla, enroscada en la canción ligera italiana más evocadora, que es el “Tómalo” del gran Changó. No sé ustedes, quizás lo tomen como carencia y merma de este quién escribe. Humildemente pensaría uno que estarian confundidos.  No por mi criterio, discutible siempre, sino por la grandeza de lo ofrecido. Tal vez lo observen desde la profiláctica distancia, esa que existe mientras se balancea uno entre la condescendencia y el cinismo. Seguiríá pensando que así no, ustedes no. Pero estoy casi seguro que lo más probable  -me gustaría mucho- se detengan en apreciar la libertad estilística más absoluta, la finura melódica, la matematica precisión en el ritmo y en el tempo. Junto a todos esos enseres, irrenunciables, también otras cosas, si cabe más importantes. Cosas como el rigor, la verdad, el placer y el retrato del instante. La fábula y la representación. En ese caso estaremos de acuerdo. Ojalá.

 

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PLAYLIST "Rumba or die"

 

Pues eso…
LOS PEREGRINOS Dime que me quieres
LOS CHORBOS Vuelvo a casa
RUMBA TRES Déjalo
RUMBA JOVEN Satakatú
ROSA MORENA Que mírame
MARIÁN CONDE Miel y Hiel
LOS RUMBEROS Vacila vacileta
EL LUIS El aire
PEPE DE LUCIA No me vengas a camelar
EL RUMBERO Mi novia se pone brava
MORENA Y CLARA No llores más
LOS RUMBEROS CATALANES Así soy yo
EL PRÍNCIPE GITANO Jaz gitano
LOLA FLORES La Bomba gitana
LOS DE LA CAÑA Nos suspires más por mi amor
JOSELU Y MANUEL Mi suegra
LOS ANGELES GITANOS Culpable

LOS AMAYA Vive la vida

LOS AMAYA En el Estudiodelsonidoesnob

 

Hay ocasiones en que la fortuna y el azar juegan a nuestro favor. Una mañana una tontería te ronda por la cabeza y, creyéndote ingenioso, te dices que palante. Al rato, una vez consumado el desaguisado, obtienes algo completamente diferente a lo pensado. Pero lo más gracioso de todo, y eso es algo que probablemente no diga mucho a mi favor, es que acabas por convencerte de que funciona.

No diré más. José y Delfín Amaya morriconeando. A ver que les parece…

ANTONIO GONZÁLEZ "EL PESCAÍLLA". "Tiritando" (Vampisoul, 2011)

 Acaba de salir a la venta “Tiritando”, una recopilación publicada tanto en Lp como en CD por Vampisoul, de uno de los miembros de la santísima trinidad de la Rumba (junto a Josep Maria Valentí “Chacho” y Pere Pubill Calaf “Peret”): Antonio González Batista “El pescadilla”.
 
 Centrada en su etapa Belter, de la que, es cierto, existe -o existía- alguna recopilación en series económicas (también en una discutible presentación, un poco editada, como suele ser norma, de aquella manera) se ha pretendido por parte de Vampisoul darle el brillo y la voz que tamaño titán merece. Propagar a los cuatro vientos parte de una obra a menudo oculta en invisibles discos propios -o en colaboraciones en los discos su mujer, Lola– a todo aquel que se muestre interesado. Dar a conocer el talento -y el lamento- de alguien que, siendo muy grande, enorme, prefirió quedarse en una esquina viendo pasar la vida.  También, cuando le apeteció, narrándola de una manera tan verdadera que podía llegar a doler.
 
 Un artwork estupendo, precioso, a cargo de Victor Coyote Aparicio más unas desmadejadas notas por quién suscribe -que intentan, tal vez sin conseguirlo, huir de la hagiografía  centrándose en el sentir y la revelación que su voz en mi supuso- completan la edición.
 
 Ahora ya todo depende de ustedes.

"Comparar a Dios con un gitano" (Correspondencias con d. )


Todo lo vomitado a continuación surgió a partir de un hilo maravilloso del amigo David en el foro de Ipunkrock al cual me agregue muy gustosamente. En cualquier caso, yo soy el único responsable de lo aquí perpetrado. Para público conocimiento y en aras de mantener su crédito y buen nombre a salvo.


“De toda la vida ha sido una idiotez de dicho, a ver si hay Dios que supere estas cosas”
(Un sabio castizo)

Lo he comentado alguna vez. En este mundo virtual que es la red, solemos pasear por distintos lugares, muchos de ellos desconocidos o como mucho imaginados. Podrán ser más o menos placenteros, más o menos desagradables, aunque de nuestro juicio -salvo inesperadas sorpresas- dependa el que por ellos circulemos. Al ser mundos sui generis – limitados, pero mundos-, suelen estar poblados, como cualquier otro, por los más diversos especímenes; agresivos o razonables, graciosos o desgraciados, generosos o cicateros. Como la vida misma, vaya.  Sirva este post como señal de complicidad y agradecimiento hacia algunos que he tenido la ventura de conocer, aunque solo fuese epistolarmente. Agradecimientos a  David M, a Crass, a Juanillo Basura, a Somebobo y a muchos otros que seguramente olvido. Vayan por delante mis disculpas por ello. Han logrado, en uno de esos ámbitos paralelos que mencionábamos (un foro, en los que algunas veces también se habla de música), hacerme sentir tan confortable como en mi propia casa. A todos se les aprecia y estima, que lo sepan ustedes.

Hay veces que lo que vemos realmente y lo que recordamos se mezcla en la memoria como un cóctel”

No teman, no voy a comenzar hablando de combinados. Y no por falta de ganas. Desgraciadamente no he pasado de la primera fase del rito, tal vez la más placentera, esa que consiste en ingerirlos. La maestría y precisión necesaria para su creación es, desgraciadamente para mi, un misterio insondable. Tampoco quiero que ésto sea una proclama de airadas soflamas acerca de la falta de rigor o los prejuicios mal entendidos. Menos aún abundar en ese espíritu mundano y descreído que nos arrogamos como pátina de falsa modernidad. Tal vez debiera limitarme a glosar la música, la que considero de una pieza, verdadera. Pero me parece también que eso sería catalogar lo que a continuación sigue de anacronismos o extravagantes experimentos y no, no señor, no me lo parecen en absoluto. También podría parecer, erróneamente, que uno sabe o conoce lo que a duras penas  alcanza a atisbar. Estaría mintiéndome e intentando mentirles. Solo diré que es un mundo fascinante. De poder ser capaz de definirlo, diría que es realidad y ficción, ambas cosas imprescindibles para construir los errores y los aciertos que constituyen la esencia humana.

 Porque gustando uno mucho de los anacronismos y extravagancias, de los espíritus libres y desacomplejados, me parecen éstas cualidades ornamentales, agradables y divertidas, que posiblemente pueden llegar a dar la perspectiva y el tono necesario, pero que necesitan sustentarse en enjundia cabal, de ley.  Poca justicia le haríamos si la opinión – sobre ella, sobre cualquier cosa- se centrase en el mero andamiaje y en poco nos tendríamos si nos contentásemos con eso.  De lo que quiero hablarles es de algo que en mi humilde opinión trasciende la broma y el chiste al que suele estar sometida (muchas veces como forma de alejarnos de lo que fuimos, de lo que no entendemos, a menudo de ambas cosas) y que si somos honestos es realidad y es verdad.

 Me ha quedado esta última frase muy evangélica, es cierto, y algo de ello tiene la rumba. La laicidad estilística ante los compartimentos reglados pero libres de donde procede. Precisamente por ser ésto y no otras cosas, a muchos molesta al verse reflejados en ella contra su voluntad. Y pretendiendo altura intelectual, moral o de cualquier otra índole (?) no acaban por darse cuenta que lo que muestran vituperándola, desmereciéndola u orillándola, es bajeza y sentimiento de culpa, cuando no cerrilismo y orgullosa ignorancia, la más nociva de todas.



















Ay, la señora Vargas, qué fiera. ¿Sabían ustedes que era la hermana del Príncipe gitano?, ¿Y que su arte inmenso, genético, animal, ya impactó a los yanquis en un aparición estelar, apoteósica, en el Ed Sullivan show, allá por 1960?. Vamos, que fue viajada desde muy temprano, y que vistos los resultados tomó nota. Que conoció más allá del tablao y el queli. Que fue permeable a ritmos y estilos. Que ese roce dio lugar a la combinación de rumba, bolero, rock, son, cumbia, cante, y que -si me permiten el atrevimiento- fue poesía; social, vital, sentimental. Y bastante más verdadera que la que consta en los anuarios de la literatura oficial.

Ésto que quiero mostrarles ahora es ya genio y figura. Maceración vital y desparrame artístico. Rumba bastarda jalonada por aportaciones exógenas y que, por arte de magia y de mucho talento, perfecciona el arte de las pequeñas cosas, ese que cuando se logra, es para uno el verdadero arte.


DOLORES VARGAS “LA TERREMOTO” – “¡Desgraciao!”
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“…No tienes trabajo, ¡desgrasio!, no tienes candela, ¡desgrasiao!
No tienes un duro, ¡desgrasiao!, no tienes una perra, ¡desgrasiao!
Ya no tienes arreglo, ¡desgrasiao!, vives en la miseria, ¡desgrasiao!…”


Arreglos y ornamentación casi avant garde para la época, querencia -involuntaria tal vez, innegable seguro- por los sonidos negros. Unos sonidos que ella adaptó, transformó y llevó a su terreno, probablemente de manera inconsciente. Y que siendo recluida al cajón de las anomalías, quienes así lo hicieron no supieron que ese cajón fue en realidad erróneamente bautizado. Era, es, el cajón de las maravillas.

DOLORES VARGAS “LA TERREMOTO” “El despertador”
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Podría haber sido el tema principal de cualquier Spaghetti-western. Un homenaje a Morricone llevado a terreno propio. Esos coros masculinos que parecen a cargo de I cantori moderni de Alessandro Alessandroni, en caso que estos hubiesen tenido delegación hispana. Vientos recios, palmas, esos “hey toro” hipnóticos y una historia que le iba como un guante; Aguante y orgullo, insolencia y devoción. Y todo eso no compuesto por Ennio Morricone o un John Barry de vacaciones en Almeria sino por, pásmense, ¡Mochi!


DOLORES VARGAS “LA TERREMOTO” “El toro de la vida”

Y para terminar por ahora con esta Diosa, que mejor asunto que su racial y abolerada interpretación del clásico meloso por excelencia de los setenta, el “Love story” de Don Francis Lai.
































El susodicho brodel. Reescribiendo los tiempos. En pleno hippismo con los beatniks a cuestas. En la España de 1968 la historia se escribía muy lentamente. ¿Pasa algo?

EL PRÍNCIPE GITANO “Beatnik”

















Decía un amigo, con tino y humor, que entre Argentina Coral y Perlita de Huelva, existía una sería rivalidad a la hora de dilucidar quién de las dos llevaba dibujada más larga la raya de los ojos. No sabría decirles, lo que es indudable, me parece a mi, es que a la hora de pintarse los labios la disputa no tenía lugar. Argentina, sin lugar a dudas.






















Deleítense con la maravillosa portada. Sin acreditar, por supuesto, Belter factory, ya saben. Y también con la asunción del papel de Joan Crawford en la maravillosa película de Nicholas Ray a cargo de nuestra dama. Un “Johnny Guitar” de rompe y rasga, uno de los boleros de referencia del cancionero popular pasado por su tamiz y los bongos, siempre los bongos, de “Mil noches”.


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Tres muestra más de esta deslenguada y arrebatada dama, de su exacerbada actitud cosmética; Su versión del “Gwendolyne” -que por cierto, ahora que no nos oye nadie, es un PEDAZO de canción-, una revisión de Beny Moré (“Amor fugaz”) y una de esas novelas de tres minutos que además, pone a ciertos hombres en su lugar, llamada “Cobarde”. Una rumba abolerada que huye de la sumisión aunque, ay!, no del machismo.

Digamos que todo aquello que lleve bongos, bongoseros y provenga de Bongolia ya me tiene ganado de antemano. Que el insigne personaje que lo inventó – y que sin duda sería cubano- no conste en las enciclopedias, tenga cientos de avenidas y bulevares dedicados, estatuas y bustos por doquier, o que ninguno de nuestros museos lleve su nombre, me parece una injusticia enorme y que merece ser saldada ipso facto. Ahora mismo, sinceramente, no veo que cosa benefició más a la humanidad, si el descubrimiento de la penicilina, el invento de la rueda o los tambores gemelos. Seremos comedidos y los pondremos a la misma altura.

























 ARGENTINA CORAL “Amor fugaz”

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Una última cosa. ¿Cuántos géneros conocen capaces de adaptar clásicos de otro y por sistema trascenderlos?.  Una de las múltiples gemas de Los Brincos, con hondura y compás.


 



SALAKO “Yo lanlará”

Observen la portada. Deténganse por un instante en la imagen. Pese a la testosterona que rebosa y la virilidad que pretende emanar, fíjense en esa mano izquierda en el bolsillo. Que no les confunda el orgullo racial y pose chulesca con la que pretende llevarnos a su terreno, a medio camino entre el bandolero decimonónico y estética de macho “Paquirri style” tardo setentero. Contemplen esa mirada huidiza. Ahora piensen por un momento. Impactante ¿A qué si?.

He escogido cuatro canciones del mismo. Un “Yo canto por cantar” (“…Yo estoy vasio, no siento nada, no tengo ganas ni de hablar y estoy cantando/ Me da pereza abrir la boca para decir lo que dijeron tantos/Que tontería cantar al mundo, pidiendo paz y que haya amor en todas partes/ Si nadie sabe lo que pedimos, lo que decimos verso a verso los cantantes…”) o lo que es lo mismo, nihilismo y rumba de la mano, en una cruzada imposible contra el buenismo y lo políticamente correcto.


SALAKO “Hoy canto por cantar”

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Otra que me gusta especialmente es esta mezcla de arrebato, despecho y especulación sentimental, que comienza como epopeya de motel de carretera y acaba… bueno, acaba como acaba.


“Te ruego que no me beses que luego son intereses, que luego son intereses…”
O ésta otra. ¿Homenaje a Camarón?. No creo que, pese al título, haya sido provocada por la visión de la hermosísima Jean Simmons en la película de Preminger. Aunque ¿Quién sabe?…


SALAKO “Cara de ángel”

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Para terminar, la que abre le disco. Algo más ligero pero igualmente irresistible, una de esas declaraciones que no te permiten el abrocharte los primeros cuatro botones de la camisa, solapona y estampada, por supuesto, a no ser que seas un malaje. Nótese la vertiente filogay;  “… yo no sé lo que me diste al entrar dentro de mí, que si no te ven mis ojos sienten ganas de morir…”. Algo, por otra parte, muy habitual en un género mucho más todo terreno de lo convenido.


















Manuela Otilia Pulgarín González, ahí es ná.  Resulta obvio que llamándose así tenía que ser algo grande, con fuste. No me cupo la menor duda en cuanto vi este disco suyo. Bien es cierto, si soy sincero, que el componente yeyé, el look un tanto aputonado y el desparpajo con el que posaba, retador y pintón, tuvieron mucho que ver. 
Extremeña de Badajoz y de 
familia humilde, comenzó temprano (a los seis años) a cantar en Radio Extremadura. Una más de esas niñas prodigio a la que tan aficionada era la época. También, sea dicho de paso, algunos de los así llamados promotores, especuladores del talento, muñidores de los sueños y esperanzas de la miseria. Giró por América – la bomba española la llamaban en Buenos Aires- e incluso se dice que compartió escenario con Judy Garland o Dean Martin. Realidad o leyenda, lo que no deja de ser real son sus canciones, algunas de ellas legendarias.

“… Huyendo de los civiles, un gitano del Perchel, sin cálculo y sin combina ¿en dónde vino a caer?. En un corral de gallinas. ¿Y que es lo que allí pasó?. Pues una pavita fina que a un pavo le hacia el amor. A los dos los cogió, con los dos se quedó. Y el gitano a su gitana de esta manera le habló. Echale guindas al pavo, échale guindas al pavo, que yo le echaré a la pava…”





















“…Ay, Sharon por aquí, ay, Sharon por allá, Ay Sharon, Sharon…¡Qué tu te llamas María Pilar!…”


 

Me gusta mucho esta foto. Parece sacada de un revisión del Vampyros lesbos de Jess Franco en clave cañi. Amina extendiendo su manto ante sus palmeros, aquí casi trasuntos de ajados efebos fuente de la eterna juventú. Se los comería con patatas, imagino.

Amina, la gitana árabe, la llamaban. Con una visión muy personal del cante, lejos de la mera y digna canción aflamencada, en ese limbo que es también cruce de caminos, confluencia de culturas; Lo árabe, lo flamenco, el pop.
No me resisto a subir estas tres versiones del Dúo Dínamico, Camilo Sesto y Los Mitos por la gitana árabe, gaditana criada en Tánger y Casablanca. Algo así como la versión femenina de Bambino.




Más famoso (y valorado) por su “Chivato”, que si no recuerdo mal ya les presente en otro post, Agustín Abellán Maya, CHANGO, gitano y catalán es una especie de puente, breve y muy gozoso para quién ésto suscribe, entre la rumba digamos clásica, y la influenciada por los nuevos tiempos. El bolero, la canción melódica italiana, la chanson, el pop, estaba en el aire y los nuevos rumberos, pugnando por salir del gueto al que siempre se quiso confinar a su pueblo, no tenían el menor complejo en mezclarlo con la rumba canónica y todo aquello que la había perfeccionado; el son, la cumbia, el bugalú… 
Y en ese mundo, el de la rumba, mucho más abierto y menos endogámico que otros tenidos por amplios y aperturistas, eso significó que CHANGO sería algo así como el eslabón perdido entre Antonio González y los Amaya. Respeto y curiosidad. La cadencia y la voluptuosidad llevada tanto a la burguesa bôite como al más canalla club de alterne. Clase.



Josep Maria Valentí, CHACHO, es miembro por derecho de la santísima trinidad de la rumba clásica catalana, junto a Antonio González “El pescaílla” y Pere Pubill Calaf “Peret”. Junto a ellos tres, o al menos en un lugar próximo y preponderante, uno situaría al Noi, cuyo único “debe” tal vez fuese el tener menos obra publicada y, por lo tanto, ser menos conocido.
Más cercano -en todos los aspectos- al Pescaílla que a Peret, de voz ronca y quebrada, cálida y elegante, tal vez ese fuese uno de sus mayores problemas a la hora de hacerse con un lugar en el Olimpo de la rumba más popular. En un género dirigido esencialmente a la fiesta y la diversión, dejando solo para la íntima soledad los requiebros del corazón, su innato calado emocional y el fraseo insuperable de su cante, le daba un empaque poliédrico, pero regido inevitablemente por la tristeza y la introversión.
Pianista notable, con una extensa obra discográfica e incluso alguna incursión cinematográfica, jamás llego a explotar más allá de los círculos de los conocedores.
Incluso en sus versiones de otros, generalmente éxitos del momento (de Nino Bravo, de Massiel, de Cliff Richard), en principio jaraneros, una niebla de misterio y un halo de soledad lo impregna todo, distanciándose de ellos, pero sin abandonar nunca la canción, dándoles un sitio nuevo, sorprendente. Algo así como el nacimiento del cool en la rumba catalana.

Juzguen ustedes.


 



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 Digámoslo de entrada par evitar el malentendido. Joaquím Caldera Cardoso, “el gitano portugués” NO es el padre de Cristiano Ronaldo. Podría serlo, efectivamente. Lo tiene todo; el apelativo (prueben a escribir su sobrenombre en google sin el artículo), la nacionalidad y hasta cierto parecido físico. Pero que más quisiera el de Madeira, tener la mitad de su talento. 

Mestizo en un género de por sí ya bastardo, tocaba cualquier palo que se le terciase. Podía ser éste la samba en “Chando mio” o el son cubano en “Rebola bola”. Con mandíbulas prominentes, las pertinentes patillas en su sitio y de aspecto recio, chulesco, era especialmente curiosa su manera de cantar, mezclando diversas lenguas (portugués, castellano y caló) hasta crear una personalísima e ininteligible, pero que en cambio “transmitía”.


 

 












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No va más caballeros. El Gran, el incomparable, Antonio González “El pescailla”. Hagan el favor de ponerse de pie.


“Ahora con todos ustedes ¡¡Antonio!!… Y de seguida con ustedes de nuevo” 






LOLA, ANTONIO Y CHANGO “Muchacho barrigón”

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Con su señora de nuevo, acompañando. Una bomba gitana. Ella, él y la canción. Algo verdaderamente soberbio. Escuchen;




LOLA FLORES “Bomba gitana”

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Y aquí por el gran Bobby Capó. TRONÍO.



Cada vez, cada vez que tu me miras,
se te forman tus ojitos, dos ojitos muy boni…
Ay! muy bonitos para mi, cada vez que tu te ríes,
se te forman en tu boquita dos hoyitos muy bonitos,
ay! muy bonitos para mi.
Y cuando yo hablo contigo, me entra una formalidad
que te juro, que te juro vida mía,
que me tengo que apartar.
¿Y por qué? Porque tu eres novia
ay! de un viejo amigo mío,
mira que pasará, si te llego a enamorar
Turututam, tutututam…
Allacallacai, allacallacai ¿En qué quedamos por fin?
¿Me queirs o no me quieres?
Te has cansado de mi, más vale que no lo niegues.
Si te quedas o te vas,
te vas, te vas mi amor. Ay! mi amor no te pide nada,
Te has cansado de mi, más vale que no lo niegues.
En la vida y en el amor
Ay! es mejor que nos duela,
que engañar a un corazón y vivir de una quime-me-mera…
¿En que quedamos por fin?
¿Me quieres o no me quieres?
Te has cansado de mi, más vale que no lo niegues,
Ay! no lo niegues, ay! no lo niegues.


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Tal vez esta epopeya merezca convertirse en saga.  En cuanto pueda. Y en la medida de mis posibilidades. 


TONINO Y SUS RUMBEROS."Capricho" (Columbia, 1978)


Llevo un tiempo pilladísimo con esta canción. Si uno fuese un vendedor de ebay con ganas de enganchar a un guiri con billetes sueltos la describiría como “Wah wah gipsy soul funk” a ver si picaban y no mentiría en absoluto. Como  tan solo soy un morador de las comarcas simplemente diré que me parece una bomba. Trompeterios, un muro de palmas, pedal wah wah, despecho, chuleria, venganza… 

A dos euros y medio estaba la semana pasada en Todocolección, aunque me parece que algún afortunado ya le ha echado el guante.



LOS AMAYA Y SU COMBO GITANO. (Emidisc, 1971)

 He aquí el verdadero nuevo testamento. Algo que podría ser la carta fundacional de la nueva rumba catalana, la que siguió la senda iniciada por los tres grandes;  Pere Pubill Calaf “Peret”, Antonio Gónzalez Batista “El Pescailla” y  Josep María Valentí “Chacho”. Aquella que bebió tanto de la tradición flamenca como de la influencia afro caribeña pero que también fue permeable y receptiva con la música de su tiempo, huyendo de integrismos, mestiza y gitana.  
 
En parte debido a esa mezcla de influencias, en parte por la habitual infravaloración que entre la alta cultura existe sobre lo popular, se la tuvo por un palo chico, orillada por los puristas, quienes si no prácticamente renegaron de ella, sí, al menos, la tuvieron por poco menos que un chiste. Pero no se le puede poner puertas al campo. Esos jóvenes cachorros carecían afortunadamente del espíritu endogámico de sus mayores, mostraban un apetito voraz por todo aquello que les otorgase visibilidad -sin por ello renegar de su pasado- y estaban orgullosos de formar parte de su tiempo partiendo de su cultura.
 
Les daba igual que esa música fuese la banda sonora de algún exitoso spaghetti-western, la revisión de clásicos caribeños o el hit del momento, mientras la pieza encajase en su particular universo, poblado de guitarras ventilador y palmas supersónicas que por derecho -y a veces por simple necesidad- solía ser lo habitual, lo convenido, para un género que, a lo sum, podía ir acompañado de algún piano destartalado.  Ellos tiraron por la calle del medio, sin complejo alguno. Decidieron incluir bongos, percusiones, sección rítmica e incluso órganos hammond con el mismo e impecable sentido del ritmo, ajustado el tempo, desbordantes de vitalidad. Incluso se atreverían con las guitarras eléctricas (“Bailen mi rumbita”). Desparpajo soul y la mirada en los orígenes, con un talento mucho mayor del entonces -y me temo que también hoy- convenido. Sino por los aficionados, si por los advenedizos. Una avidez y curiosidad que mostrarían de manera orgullosa, casi impúdica a lo largo de su carrera.
Llegados muy jóvenes a Barcelona, José y Delfín Amaya (sobrinos de la bailaora Carmen Amaya y protegidos de su guitarrista Andrés Batista) comenzaron fogueándose a finales de los sesenta en cualquier tablao o fiesta en la que fuesen recibidos. Tras esos años de milicia, asentadas las tablas necesarias, en 1971 publican uno de los discos de debut más soberbios que se recuerden por aquí y -por qué no decirlo- también de por allá; “Los Amaya y su combo gitano”.
 
  Doce canciones perfectas. Ninguna propia todavía, eso será más adelante. Pero tampoco versiones. Quiero decir con ello que sí, que son revisiones de otras, pero desde el mismo momento que caen en sus manos se tornan propias, suyas, de nadie más. Fuesen éstas originalmente de los puertorriqueños Hector Rivera (“Bailadores”) o Tito Rodriguez (“Bacalao salao”), del cubano Roberto Puente (“Caramelos”) o del mismo Ennio Morricone (“El bueno, el feo y el malo”, “La muerte tenía un precio”). Una  verdadera obra maestra hecha a partir de la falta de pretensiones más absoluta, pura alegría de vivir. Incólume en el tiempo, agrandándose a cada día que pasa. 
 
Clase. Mucha. Toda la del mundo. A rabiar