TOMORROW NEVER KNOWS. Unreleased mix.

   Siempre me ha fascinado esta canción. Ya desde la primera versión de la que supe, la que todos conocemos, en estéreo. Años más tarde escuché la mezcla -más cruda- que salió en la edición mono del “Revolver” y por último la chula mezcla hecha por George Martin y su hijo con el “Within you, without you” para esa banalización recaudadora que fue el espectáculo “Love”. Una tarde decidí hacer un experimento casero y con esas tres hacer una. Lo que salió fue algo desmadejado, muy amateur. Le añadí una portada hecha con más  cariño que tino y voila! , un single casero del que solo hay tres copias (la mía y la de dos amigos más que entraron en el juego) . Pretecnología esnob.
 
Texto explicativo de la grabación para la revista de su club de fans. 
 
 “… Si es cierto que el mañana es desconocido, Tomorrow never knows, es a todas luces un tema premonitorio que al cierre de Revolver  dejaba entrever el futuro que se avecinaba y qué, paradójicamente, inauguró las sesiones de grabación del álbum a las ocho de la tarde del miércoles 6 de Abril de 1966.
 Para componer esta “canción lisérgica” como Paul McCartney la calificó, John Lennon se inspiró en las páginas de “The psychedelic experience” a través de las cuales sus autores Timothy Leary y Richard Alpert interpretaban el Libro tibetano de los muertos, y adoptó como título una de las frases hechas de Ringo.
 La base rítmica de “Tomorrow never knows”, denominado provisionalmente “Mark I” -y también conocida como “The void” en los escritos de Neil Aspinall para la revista mensual del club de fans- se registró el primer día en tres tomas, siendo la última la escogida como óptima. Sobre ésta se efectuaron innumerables adiciones, procedentes de loops en su gran mayoria.
 Uno de los aspectos más característicos se le confirió al tratamiento vocal. John quería sonar “como un Dalai lama desde la cima de una montaña” según el productor George Martin y “con miles de monjes detrás”. De hecho, sugirió que lo colgaran del techo con una cuerda dando vueltas alrededor de un micro colocado en el centro del estudio. Como tales requerimientos resultaban harto complicados en la práctica, se optó por una solución técnica que consistió en hacer pasar su voz por un altavoz giratorio Leslie de un órgano hammond, y se utilizó a partir de la cuarta estrofa -las anteriores se doblaron con ADT- después del interludio musical del centro.
  Otra innovación notable fue el sonido de la batería -en un sólido e insistente patrón de ritmo respaldado por un bajo monocorde atrapado en Do- tratado con compresores y limitadores Fairchild 660 de válvulas y recogido por micrófonos colocados muy cerca de los parches -en especial del bombo-, que a su vez se apagó parcialmente introduciendo en él un enorme chaleco de lana con cuello doble.
  A las grabaciones convencionales de pandereta, una nota continua de órgano, dos solos de guitarra -uno con fuzz, otro al revés via Leslie- y un piano, se sumaron los efectos de cinta. Paul, alternando su risa, consiguió asemejarla a un canto de pajaro y todo ésto se potenció con guitarras distorsionadas y aceleradas y sonidos de vasos de cristal.
 “Tomorrow never knows” se concluyó el 22 de abril con varios pasajes de sitar a cargo de George Harrison, audibles desde la intro, más una voz adicional de John Lennon, también a través del altavoz Leslie…”
 
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