Un single cada domingo (V)… THE SEVEN SOULS "I still love you/I’m no stranger" (Epic, 4-7289, 1967)

Me faltan las palabras. Una vez más. Me siento incapaz de definir, al menos con la más elemental justicia y las palabras apropiadas, algo tan sublime. Vayamos a lo fácil y digámoslo ya: He aquí la perfección absoluta hecha canción en dos minutos escasos. Todo lo que se le puede pedir a una canción. El epítome del West Coast Soul, santo y seña del Northern Soul, y también mucho más. Un trabajo de orfebrería, una joya refulgente que cuenta, entre sus destellos y brillos inigualables, todo aquello de lo que trata -o debiera tratar- el pop: drama, felicidad, ilusión, fugacidad, conmiseración, fe.
 
  Una batería delicada, en sutil pero decidido in crescendo. Los vientos que abrigan, las cuerdas elegantes, el tempo hipnótico, todo en perfecta alquimia. Y, súbita, la voz. ¡Y qué voz!: delicada, melancólica, sinuosa, implorante, devota. Acompañada de unos coros que enmarcan con inigualable exactitud todo lo torpemente descrito más arriba. El nudo en la garganta previo al sí deseado. O al no, da igual, tal es su grandeza. La duda ante el veredicto inapelable qué, sea éste cual sea, ya ha sometido a nuestro corazón. La palpitante necesidad de ver, de tener, de estar junto al ser amado. El arrebato inicial del encantamiento que quisiéramos fuese eterno. La fugacidad del instante más feliz.
 
  Por el otro lado, para redondear el prodigio,  “I’m no stranger”. Más roots, más enraizada en sus orígenes sureños. Con rescoldos Memphis soul imposibles de disimular. Orgullosos, rotundos, inapelables. La elegantísima súplica del desesperado desolado ante la indiferencia insultante, ante la inevitable luz de gas.
 
 
 
 
The Seven Souls se formaron en la universidad de Oregon. Fueron uno de los primeros grupos de integración (formados por miembros blancos y negros) y emigraron del sur de los EEUU a Los Angeles bajo la tutela del músico/productor/chulo Larry Williams, quién les produjo este disco absolutamente perfecto. Desgraciadamente sólo publicarían otro single, interesante, pero sin llegar a la magnificencia de “I still love you”, algo, por lo demás, de todo punto imposible. 
 
 El grupo contaba con dos soberbios cantantes: Ivory Hudson, la voz solista en “I still love you” y el saxofonista Henry Moore (compositor de ambas, la segunda a medias con Bob Welch), quién lo haría en “I’m not stranger”. Un jovencísimo Bob Welch (más tarde en Fletwood Mac, en Headwest) sería el encargado de la guitarra, sencilla, elegante, acariciada.
 
 
 Originalmente publicada en los USA en el sello Okeh, esta joya, afortunadamente, tendría edición europea con su correspondiente portada. La que tengo el honor de presentarles es la única que conozco, editada en Francia en 1967, por el sello Epic, en su sorprendente serie Gemini. Una portada como mucho discreta, cierto. Sin fotografía alguna del grupo. Un diseño corporativo, carente de firma, que imagino obra del amanuense habitual a sueldo del sello. Por cierto bastante menos afortunada que otras de la misma serie que puedo recordar; Sagittarius, Buckinghams, Taj Mahal, The avant garde, Byrds, etc, etc. 
 
 …Everytime i hear your name makes me wonder if things will ever be the same…